Después de haber reflexionado en los últimos temas, quiero compartir con ustedes las últimas conclusiones en mi vida de seguimiento, a lo dictado y revelado por el Señor en las sagradas escrituras.
El Señor me ha guiado por un camino de conocimiento inimaginado por mí, en unos años atrás, esta es la señal que esto no me lo ha revelado la carne sino mi Padre que está en los cielos. En estos últimos días se celebró la fiesta de santo Tomás, el cual se ha hecho famoso por su frase “Señor mío y Dios mío”, también se le asocia con la incredulidad, al decir que si no metía el dedo en las llagas de las manos y el costado de Jesús, no creería, es increíble Tomás estuvo con el Señor y vivió tantas manifestaciones de la Divinidad de Jesús, sin embargo no creía en su resurrección, ya anunciada con anticipación por Jesús a sus apóstoles.
Quiero remontarme al momento en que Jesús le pregunta a sus discípulos ¿quién dice la gente que soy Yo?, las respuestas, unos que Juan el Bautista otro que Elías, otros que un gran profeta, entonces Jesús dice a sus discípulos y ustedes ¿quién dicen que Soy?, Simón Pedro le responde “Tu eres el Hijo del Dios Vivo", Jesús responde Bienaventurado Simón hijo de Juan porque eso no te lo reveló la carne sino Mi Padre que está en el cielo.
Jesús llama bienaventurado a Simón, y a Tomás le dice porque me has visto has creído bienaventurados los que sin ver han creído. Esta es una revelación inmensa para nuestra vida de fe, el poder distinguir entre las revelaciones de la carne y las del Padre Celestial, santo Tomás, por los acontecimientos tan barbaros de la crucifixión, empezó a andar en la carne, por ello se olvidó de todo lo que el Maestro había dicho, no es hasta que mete su dedo en las llagas que su fe es restaurada, eso nos pasa a todos los que queremos vivir una vida de fe. Por los embates de tantos problemas y el silencio de Nuestro Señor, empezamos a querer meter el dedo en la llaga del Señor para creer, pero lo más hermoso es que Él Señor se deja tocar las llagas de nosotros, para restaurarnos, esa es la Ternura de Dios.
Es muy importante comprender lo que Jesús dijo en la parábola de la vid “ Yo soy la Vid y ustedes los sarmientos y Mi Padre es el Viñador” en muchos países latinoamericanos no hemos visto nunca una vid ni conocemos su cuidado, hasta que escudriñé en ello, descubrí a que se refería Jesús, al decir Yo soy la Vid, la vid es el árbol que ha sido escogido para obtener una excelente uva, ese es Jesús, nosotros somos los sarmientos, los sarmientos son los brotes de la vid, dichos brotes son seleccionados por el viñador y solo los mejores se quedan, además descubrí que hay más de 10 formas de poda, cada una lleva a un resultado, así que el viñador es un artista y está en su responsabilidad hacer una buena labor. Los que hemos nacido del agua, somos los sarmientos, pero no todo sarmiento es apto para dar buenos frutos, por ello Él Señor dijo no todo el que me diga Señor, Señor entrará en el Reino de Dios, solo los sarmientos que se han encontrado robustos seguirán, el sarmiento nunca puede elegir por sí mismo, he ahí el detalle dijera “Chespirito”, hay un misterio en nuestra vida de fe, el viñador quisiera que todos los sarmientos sean robustos, pero el sarmiento aunque ha nacido de la vid escogida que es Cristo, hay unos que no son buenos, yo he llegado a la conclusión, aunque no entienda porque nacen unos sarmientos que son rechazados, pero en mi vida de fe puedo atribuir esto a la voluntad del hombre versus la de Dios, en una vid eso no debe ser así, ya que los sarmientos no tienen voluntad, pero debe haber algún factos semejante a ese, ya que las enseñanzas del Señor siempre están cargadas de mucha profundidad.
Es por ello que es El Padre el que nos revela las cosas, y por ello Jesús llama bienaventurados en estos dos ejemplos, ya que cuando esto ocurre, es que estamos experimentando ya las delicias del Reino de Dios, y ya hemos pasado la etapa de clasificación de sarmientos y estamos siendo modelados por el Viñador o sea el Padre Celestial. Jesús proclama hacer la Voluntad de mi Padre es mi deleite, Jesús es la Vid escogida por El Padre, es Su Hijo, por ello nadie va Al Padre, sino es a través de Jesús la Vid Robusta agradable y amada por El Padre.
Hermanos la lectura diaria de la sagrada escritura es un tesoro por descubrir, solo cuando hemos puesto nuestra esperanza en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
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