VIDA DE AMOR Y FE

Mi nombre completo es Eduardo Augusto Taylor Henríquez, nací en la ciudad de Boquete, provincia de Chiriquí en la república de Panamá, un 4 de junio de 1961. A los 22 años tuve mi experiencia de fe en el centro de retiros espirituales, El Tepeyac, en Granada Nicaragua, en tiempos del régimen sandinista de liberación nacional por sus siglas (FSLN), régimen socialista, yo era en ese entonces un joven estudiante en San José , capital de Costa Rica, y fuí a Nicaragua de paseo, este fue el inicio de una vida de fe que voy a ir narrando, esto ocurrió en 1983 y hoy en día marzo de 2011, estoy firme en mi fe, gracias a la Gracia de Dios valga la redundancia, y puedo decir con convicción, he corrido bien mi carrera he mantenido la fe, solo y gracias a mi mirada en la Santísima Trinidad a la cual doy la gloria y el honor en mi relato.







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lunes, 16 de septiembre de 2013

MI DERECHO Y DEBER COMO HIJO DE DIOS

Los retiros de los hermanos de cursillos de cristiandad duran 3 días,  al culminar,  ellos hablan del cuarto día,  ese cuarto día es el verdadero escenario de seguimiento y conversión.  Es ahí donde estoy y estaré hasta que Él Señor me llame a su presencia.

El tema que voy a compartir con ustedes,  tiene que ver con ese cuarto día,  y con el sentir el gozo de saber que hemos vuelto a la casa del Padre.

Es un poco difícil hablarles de la determinación que debemos tener todos los que hemos experimentado el destierro,  en este mundo acostumbrado a vivir sin Dios.

Desde mi realidad he empezado a añorar el llegar algún día a vivir en la Voluntad de Dios.  El hombre se ha acostumbrado a vivir en este mundo;   el pensar en morirse le causa gran pena,  es ahí donde han aparecido infinidades de enfermedades,  los científicos médicos dicen que el 85% de ellas  son sicosomáticas  o sea producto de la mente,  por infinidades de preocupaciones.

El hombre entre más se acostumbra a vivir sin Dios,  se ha hecho más fuerte,  porque lo digo,   cada día sale una solución para algún mal,  pero el objetivo final es material,  no quiero decir con esto que no hayan personas de buen sentir que en el fondo su objetivo sea ayudar.   Pero todos estos sentimientos por buenos que sean,  si Dios no es el que los motiva,  en muy poco nos ayudarán.

Tengo un sueño,  el volver a la casa de mi Padre y poder vivir en este mundo el Reino de Dios que nos anunció Jesús.   En esta semana meditábamos en el evangelio de Lucas 6:40,  esta frase,  “no está el discípulo por encima del maestro;  todo aquel que esté bien instruido podrá ser como su maestro”,   todos estamos llamados a ser como Jesús,  siempre y cuando estemos instruidos por El Espíritu Santo.  Si somos como Él,   haremos lo que Él hizo.

Desde que he empezado a comprender lo que es sentirse hijo de Dios,  vivo de emoción en emoción,   además les he dicho que el saber detectar las inspiraciones del Espíritu Santo,  es la gracia otorgada a quienes estamos muriendo poco a poco  a nuestra voluntad,   esta muerte te va llevando a descubrir que el verdadero sentido de la vida es hacer la Voluntad de Dios.

En estos últimos años he podido comprobar que muchas personas que quieren caminar a la luz del Espíritu Santo,  incluyéndome a mí,   llegamos a creer que las prácticas realizadas,  tales como el asistir a misa todos los días,  o los domingos solamente, confesarse por lo menos una vez a la semana o cada 15 días o al mes,  comulgar,  trabajar en diferentes grupos al servicio de la iglesia,  ser compasivos con los demás,  dar mi diezmo,  nos hacen mejores personas,  eso está bien,  pero todo no termina ahí.

No es mi objetivo darles una catequesis de cómo debemos actuar,  o cual es el camino correcto que nos garantizará un día poder ver a nuestro Dios,  como Padre,   cara a cara.

En mi vida he podido comprobar lo dinámica que es la vida del seguimiento del Señor,  ningún día se parece a otro,  pero si debe haber algo en particular,  aunque las tribulaciones llegan,  después de orar y estar gran parte del día contemplando su Amor,  llegamos a experimentar su paz.

Todo este preámbulo es para llegar a compartir con ustedes la parábola que marcó el inicio de mi vida de fe hace 30 años,  me refiero a la parábola del hijo pródigo o como muchos definen como el Padre misericordioso.

Este domingo 15 de septiembre de 2013,  día del catequista,  el Señor nos regaló una lectura de tres parábolas,  la oveja perdida,   la prenda perdida y el hijo pródigo.  Increíblemente tuve la oportunidad de oír dos homilías,  el sábado en la noche y el domingo,  pero pasó algo similar a la hora de leer la lectura,  ya que la liturgia nos permitía,  leer la primera y la segunda parábola o las tres,  dando como resultado una lectura corta y una larga.   Todos leyeron la corta,  aunque hicieron alusión a la del hijo pródigo.   El sábado al escucharla,    no podía contener el llanto,  en el transcurso de 30 años,  por lo menos esa parábola la he leído o escuchado unas 60 veces.  Y algo increíble pasa  siempre,   me lleva a una reflexión diferente.

En esta ocasión y por el tiempo fuerte que estoy pasando,  sentí que yo era ese hijo,  siempre me he sentido como él,   pero ahora fue diferente,  sentía el amor del Padre de una manera indescriptible,  les he compartido en otros temas,  que mi deseo es poder validar todas las enseñanzas de Jesús,  en mi vida.

Me pregunto y me inquieta esto,   que objetivo tiene leer la biblia,  saber de las maravillas que se escribe,  si por ejemplo,  Jesús sanaba a todos los que acudían a él,  liberándolos,  de diversa enfermedades,  y no solo Jesús,  sino sus discípulos,  dice la escritura que la gente se conformaba solo con que la sombra de Pedro los tocara,  aunque la biblia no dice que se sanaban,  me imagino que si menciona el hecho,   es porque algo extraordinario ocurría,   igual Pablo,   con una prenda de vestir que él había usado,  las personas se sanaban y muchos demonios salía de ellos.  Porqué esos hechos son tan escasos hoy.

Siento un gran respeto,  agradecimiento y admiración,  por mis hermanos sacerdotes,  y no es mi intención  cuestionar su actuar,  pero el tiempo de los milagros no ha terminado,   Dios es el Eterna Presente,  me pregunto por qué la gente no se sana por ejemplo Comulgando,  confesándose,  en la unción de los enfermos,  con más regularidad,  eso sigue latente en mi mente.

Cuando el apóstol Pablo predicaba un día un joven se cayó de un lugar alto,  ya que se quedó dormido y Pablo fue y lo resucitó.  Por el mundo han pasado muchos santos y todos vivieron una experiencia de Dios con muchos prodigios.

Todo lo que les he compartido desde marzo del 2011 para acá,  tiene un solo objetivo,  despejar las incógnitas que aparecen en la vida de todo seguidor de Cristo,  aunque las causas no sean iguales,  en el fondo su objetivo es llegar un día a la santidad que tiene como promesa  la patria celestial.

En el discernimiento y la oración,  he experimentado muchos cambios el discernimiento llega de una forma sencilla,   en el transcurso de 6 años,  la oración ha sido dinámica.   En este momento,  la estructura de mi oración y reflexión,  es de la siguiente forma,   primero la lectura del día,  la imitación de Cristo de Tomás Kempis,  el santoral,  liturgia de las horas,  y mi oración personal,  además se complementan con las Eucaristías,  comunión y homilías,  también el  compartir con mis hermanos.

En la vida de todo seguidor de Cristo,  debe haber un amigo o cuantos el Señor ponga en tu camino,  que te ayudaran a llevar las cargas,  como dice la biblia,  los más fuertes ayuden a llevar las cargas de los más débiles,   quién puede entender sobre una carga sino aquel que ha cargado una,   ejemplo,  si has perdido un ser querido,  y El Señor te dio fuerzas,  entonces puedes ayudar a un hermano en la misma condición.   Por eso es que los problemas de hoy son los testimonios de mañana.

Si estoy enfermo y leo los pasajes del evangelio donde Jesús sanaba toda dolencia,  cual sería nuestro mayor anhelo,  que Él nos sane.   En su lugar hay creyentes que creen que Dios les ha permitido esa enfermedad para purificarlos de algún pecado,  eso es posible,  pero después de perdonarte te quiere sanar.   Jesús siempre empezaba diciendo,  tus pecados te son perdonados,  en este tiempo el equivalente es una buena confesión,  luego decía,   que te suceda como has creído y quedaban sanos.

Después de 5 años no puedo renunciar a lo que he sentido en mi oración que Él hará en su Voluntad,   con esto no estoy probando a Dios y mucho menos tentándolo,   en su lugar si le creo a Jesús cuando dijo si ustedes conocieran al Padre,   cuantas veces Jesús dijo que Él hacía lo que Su Padre le había enseñado,  y si Jesús sanaba,  por lógica eso es lo que Él Padre quiere que suceda.  Es cierto,   para eso hay que tener la unción que acreditó a Jesús con signos y señales.

Hermanos me cuido mucho al hablar de las cosas de mi Dios,  ya que para hablar de Él tenemos que ser como Jesús,  tenemos que intensificar nuestra súplica pidiendo Al Padre en el nombre de Jesús,  para que nos envíe la luz y la unción del Espíritu Santo.

Hay un pecado que he empezado a meditar y ya lo he tenido que confesar,  es el jurar el nombre de Dios en vano,  lo he  interpretado de la siguiente manera,  cuando como cristiano digo algo,  pero hago lo contrario en la práctica, y lo peor es que no me acerco a rectificar,  a pedir perdón,  si he ofendido,  para permanecer en la gracia y ser un canal apropiado para nuestro Dios.   

Es imposible hablar de las maravillas,  sino es desde la perspectiva de un testigo,   por eso hay que ser dóciles a la acción y gracias al Poder del Espíritu Santo,  y si llegamos a cumplir esa meta,   haremos maravillas para la gloria de Dios.

Hablar de Dios sin signos es como querer caminar sin pies ni manos,  nuestros intentos serán infructuosos.

Hermanos yo vivo con la esperanza en un Dios Poderoso,  por eso no puedo poner límites a sus acciones.

Dios les conceda las gracias de vivir como hijos de Dios.

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