VIDA DE AMOR Y FE

Mi nombre completo es Eduardo Augusto Taylor Henríquez, nací en la ciudad de Boquete, provincia de Chiriquí en la república de Panamá, un 4 de junio de 1961. A los 22 años tuve mi experiencia de fe en el centro de retiros espirituales, El Tepeyac, en Granada Nicaragua, en tiempos del régimen sandinista de liberación nacional por sus siglas (FSLN), régimen socialista, yo era en ese entonces un joven estudiante en San José , capital de Costa Rica, y fuí a Nicaragua de paseo, este fue el inicio de una vida de fe que voy a ir narrando, esto ocurrió en 1983 y hoy en día marzo de 2011, estoy firme en mi fe, gracias a la Gracia de Dios valga la redundancia, y puedo decir con convicción, he corrido bien mi carrera he mantenido la fe, solo y gracias a mi mirada en la Santísima Trinidad a la cual doy la gloria y el honor en mi relato.







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domingo, 15 de enero de 2017

EL CRISTIANO TIENE QUE SER UN VENCEDOR, PORQUE SOMOS GUERREROS DE LA LUZ Y ESA LUZ NOS DARÁ EL TRIUNFO

El 27 de diciembre hice o quise hacer una evaluación en mi camino de fe.  Cuando uno ha tomado la determinación o ha podido encontrar su verdadera vocación en la vida,   el hombre es capaz de llegar a los más altos sacrificios.

He querido tocar este punto ya que como dije en otros temas,   la vida de quién quiere caminar a la luz de la fe,   es dinámica,  porque es eso, vida,   y quién está vivo tiene fe,  esperanza y la caridad es realmente el punto de partida de todas las virtudes.    Jesús es el ejemplo a seguir.    Cuando Pedro estaba en el huerto de los olivos a la hora del prendimiento de Jesús,  y como él era un líder y ese mismo día había dicho que daría la vida por su Señor (Mateo 26:33-34),   le corta la oreja a Malco con una espada,  no sabemos si con la espada de un soldado,  quizás esa sería la respuesta apropiada,  ya que no creo que Pedro estuviera o anduviera armado.  Jesús no lo hubiese permitido por la respuesta que dio a Pedro (Mateo 26:52).    Y aunque no lo diga el evangelio,  sabemos por deducción que Pedro guardó la espada y Jesús subsanó el error de su apóstol.   Y sabemos por los escritos romanos que Pedro muere no a espada,  porque era un judío,  sino crucificado como su Señor,    en esos mismos escritos también se encuentran las ultimas palabras del condenado,   no soy digno de morir como mi Señor y le crucifican pies arriba.   Jesús ya les había dado una pista sobre sus destinos mortales o sea la forma en que iban a morir.  Cuando  la madre de Santiago y Juan,   le responde a Jesús que ellos pueden beber el cáliz del martirio (Mateo 20:21-23),   no había razón para que sus apóstoles no recibieran el mismo rechazo y condenación que su Señor.   Sin embargo el apóstol Juan no muere martirizado de la misma manera,   aunque su vida fue un tormento,  ya que había sido desterrado y perseguido siempre.

Hay muchas formas de morir,  primero a nuestras pasiones,  eso es indispensable para seguir a Jesús,   luego se vive una constante hostilidad,   de nuestra carne,  el mundo y del príncipe de este mundo,  o sea el demonio.  Por eso pienso que El Señor nos advirtió al decirnos que íbamos a quedar en medio de lobos.   La vida en este mundo es eso,  una constante hostilidad,   si bien es cierto hay momentos que estamos tranquilos,   pero hay otros que no nos aguantamos ni nosotros mismos,   por decirlo de alguna manera.

La convivencia es muy difícil cuando estamos sometidos a nuestras pasiones,   ya que siempre estamos sintiendo que los demás nos están persiguiendo o sentimos que somos rechazados o no nos toman en cuenta.    Pero todo tiene la raíz en nuestra caída o sea el día que decidimos cambiar la Voluntad de Dios por la nuestra,  desde ese momento empezaron nuestros males.   Y Dios sabiendo que eso iba a pasar,    ya se gestaba el retorno a casa,  o sea nuestra redención.

Este es el objetivo de esta reflexión,   ya que la hostilidad que vive todo cristiano puede interpretarse erróneamente,   llevándonos a pensar o creer o actuar como si ser cristiano es lo más difícil,  o que aburrido,  ya que todo es pecado y todo está prohibido,  y que Dios nos pone cargas muy duras.

Bueno el sentir esto no está mal,   lo malo es que por esas creencias lleguemos a pensar que el llegar a Jesús o a Su Reino es muy difícil o imposible y aunque esto es cierto,  no podemos perder de vista que la salvación es Gracia  no esfuerzo del hombre.

Esa es una de las hostilidades a la que somos sometidos por nuestra conciencia a la hora de confesar nuestros pecados,  ya que no nos sentimos dignos y eso aunque también es una realidad,  no debe ser un obstáculo sino más bien una oportunidad,   ¿por qué digo esto?,   porque el reconocer nuestras debilidades es el primer paso en la humildad. (Romanos 3:23-25)

Un santo dijo algo parecido a esto, (para mí el día que lo oí,  pensé eso parece blasfemo)  y fue “bendito pecado que me llevó a la redención”   creo que fue San Agustín un doctor de la iglesia que lo dijo.   Ahora lo entiendo,   ya para mí en este momento, el pecar aunque doloroso no es un obstáculo,  (claro está no es una justificación para hacerlo) sino una oportunidad.

¿Porqué digo todo esto?,  porque las personas de fe o de iglesia,  tendemos a ser puritanos o sea que aunque creemos en la reconciliación y  conocemos nuestras fallas,   actuamos como si el llegar a la santidad es un tabú o una utopía,  ese pensamiento es de nuestra carne no del espíritu y menos del Espíritu Santo,   que siempre está dispuesto a acogernos,  solo falta que lo pidamos.

Por eso las Palabras de Jesús hay que analizarlas a la luz de la oración y pidiendo el auxilio del Señor,   porque es ahí donde está nuestra fuerza.

En mi diario vivir,  en muchas ocasiones he sentido tal enojo,  que quisiera tomar venganza por mis manos,  aunque nunca he sido un hombre agresivo,   pero me sé defender muy bien,  ya que fui entrenado para la defensa personal y esa defensa también incluye agresión.   Recuerdo que siempre debido a mi tamaño y peso era el candidato perfecto para las competencias,  ya que casi nunca tenían guerreros de peso medio.  Pero nunca que me acuerde perdí el control en un combate,  ya fuera de Jiu-Jitsu,  Karate,  Judo y otros que practiqué, en el transcurso de 12 años,   sin embargo ese era el éxito en ellos,  porque como no me enojaba  actuaba inteligentemente,  ya que cuando nos enojamos empezamos a cometer errores,   porque la adrenalina y el cortisol,   inhiben la inteligencia y empezamos a actuar por instinto de conservación,  ya que toda la energía se va a los músculos y aunque esto es necesario para el hombre y es una defensa,  también puede llevarnos a problemas muchas veces irreversibles,   por ejemplo si nos lleva a matar a alguien.   Recuerdo que tenía un “sensei”,   (término en japonés que quiere decir maestro) que tenía un desplazamiento muy parecido al legendario Bruce Lee,   era muy hábil sobre todo en los golpes que no eran tanto como el del legendario Bruce,   con el golpe de la pulgada,   pero era muy rápido en su ataque.    El me decía siempre,  en la calle o la hostilidad que se vive en esta,   trata que tu adversario crea que te ganó,   lógicamente en una confrontación,  algo distinto sucede en un asalto, porque habrás quizás salvado tu vida,   porque si te comportas como un buen combatiente,   tu adversario no volverá de frente sino por la espalda,  ya que sabe que no puede contigo frente a frente.    Entonces estas artes me dieron seguridad,   pero me hicieron menos agresivo.   

Recuerdo una vez que en un combate de demostración en una academia en San José,  Costa Rica,   mi “sensei” me dijo antes del combate,  como tú tienes más técnica  quiero que te concentres en todas las “jodan gueri” eso quiere decir en japonés,  patadas a la parte superior o sea la cabeza,  él sabía que yo no era una persona muy flexible y todas mis patadas siempre iban al centro del cuerpo o sea las “chudan”.   El combatiente invitado era experto en “full contact” era un boxeador con patadas,   ellos no son expertos en el desvío de golpes ni usan los “sukis”,   que son golpes letales,  ya que llevan la fuerza del famoso “chi” en las artes marciales.   Bueno esto no es una clase de artes marciales,   pero lo que quiero resaltar es que en ese combate,   ese luchador de “full contact”,  empezó a enojarse y su agresión fue tal, que me golpeó con tal fuerza que al día siguiente se veían moretones en todos los músculos de mi costado (eso fue al día siguiente),   pero cuando terminamos el combate,    en el camerino me pidió disculpa por su agresión,   diciéndome que no sabía por qué se había comportado así,  a lo que le dije  porque era así,  yo pude dañarte en el combate,   porque pude partirte una rodilla,  pero tu no eres mi enemigo,  y esa frase de mi “sensei” anterior repicaba en mi mente.   Por ello siempre fui muy técnico,  porque aprendí artes marciales,   no para dañar  a nadie,  sino para ganar confianza y una vez ganada esa confianza,  ese era mi objetivo,  así que me esforcé por tener buena técnica,    pero nunca me gustó el combate agresivo ya que son muy pocos,  sobre todo en latino américa,  que en combate no se enojen fácilmente en el calor del mismo,  el mantener la calma en este es crucial para aprovechar las oportunidades.  Otro “sensei” que tuve que era japonés, me decía que su academia no iba nunca a los torneos,   porque los latino americanos según él, éramos muy exhibicionistas,   por ende no eran técnicos,   porque perdían el control muy fácilmente por su ego y eso los llevaba a perder la técnica y por ende el combate.

Porqué les cuento esto,  porque cuando conocí al Señor,  tenía 22 años e inmediatamente abandoné las artes marciales,   porque desde los 10 años estuve practicando.   Entonces ahora soy un guerrero,   pero evolucionado  y de otro ejercito,   el del Amor de Dios.  En este ejercito las herramientas son el perdón,   la calma,   como dijera Jesús,   sean mansos como palomas,  pero astutos como serpientes.    Pero eso en este mundo no se comprende,   el hombre sigue queriendo ser esclavo de la ley,  o sea ojo por ojo y diente por diente,   el que me la hace me la paga,   la famosa ley del talión.

Aunque tengo mucho cuidado,  no escapo a esa tentación sobre todo en este momento que siguen las agresiones a mi integridad como ser humano.   Entonces hermanos esta lucha es fuerte,   pero bien lo dijo mi hermano San Pablo,   todo lo puedo en Cristo que es mi fortaleza o que me conforta.

Para actuar así,  es necesario orar,   leer,  meditar y recibir los sacramentos o sea ese es el entrenamiento,   antes corría todos los días 6 kilómetros,  practicaba por lo menos 3 días a la semana 2 horas por clase,   tanto ejercicios de cardio como técnicas de combate,   que son denominadas “katas”.   Ahora mi entrenamiento es la oración,   lectura de la biblia,   reflexiones,   sacramentos y mis técnicas de combate son el perdón,   que lleva a la reconciliación,   diría si tenemos cuidado en eso,   no perderemos ningún combate.  Nuestro Dios no ha perdido ningún combate,   los perdedores son los que no le creen cuando nos dijo,  el amor es la clave del éxito de la nueva alianza.   Para nosotros imposible amar si Él no es el centro de tu vida,  creo que esa es la única razón por la que hoy sigo siendo un cristiano y sé que no he visto todavía lo que tiene preparado para los que le hemos creído y lo tenemos como El Señor de nuestras vidas.

Con Dios somos invencibles.

Dios les muestre el fruto de Su Amor,   la paz del corazón 

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