Hoy después de varios días de reflexionar
sobre mi papel en esta viña del Señor, bueno, esto es, como una cacofonía, pero esto debe
ser así en la vida transitoria por este valle de lágrimas, y después de una
clase de biblia que asistí, dictada por el vicario de pastoral de la diócesis
de David me refiero al presbítero Rory Humberto Gutiérrez, realmente no es
sobre biblia propiamente, sino un estudio en la biblia del evangelio según San
Lucas.
A este presbítero le debo el
descubrimiento de la Lectio Divina, porque, aunque siempre anduve por sus
predios, no la había identificado, así ha sucedido con muchos acontecimientos
en mi vida de fe, empecé prácticas porque sentí la inquietud. Recuerdo que en
2009 un día sentí el deseo de empezar a rezar el vía crucis en la iglesia, esto
lo hice por casi 3 años, cuando descubrí que se ganaban indulgencias plenarias
cumpliendo ciertos requisitos que doy a continuación:
1. Padre nuestro, avemaría y gloria por las
intenciones del Papa.
2. Estar en gracia de Dios o sea confesados sacramentalmente, no en un acto de contrición.
2. Estar en gracia de Dios o sea confesados sacramentalmente, no en un acto de contrición.
3. Rezar
ya sea el vía crucis, rosario o adoración del sagrario o Santísimo en la
iglesia, si se está solo, pero si se rezara en familia o comunidad, puede ser
en una casa.
4. Comulgar sacramentalmente o sea dentro de una
celebración o Eucaristía.
Bueno me había ganado
alrededor de 1095 indulgencias sin saber, entonces según la promesa del Papa un
alma sale del Purgatorio, por indulgencia ganada. Es bueno aclarar que solo se
puede ganar una indulgencia por día.
Así también ha ocurrido con
la lectura del Catecismo, que tiene alrededor de 2864 artículos en su nueva
edición.
Un día utilicé la forma
estadística llamada aleatoria y empecé a leer por unas 6 horas y al cabo de ese
tiempo pude comprobar que no había encontrado ninguna contradicción
comparándolo con mi vida de fe. Entonces ese día que tenía grupo de oración
quise llevar mi experiencia a los hermanos, recuerdo que uno que lee mucho me
dijo que era imposible que hubiese leído el catecismo en 6 horas, porque le
había dicho que lo leí en ese tiempo, claro está, procuré que ese método
aleatorio se aplicara a cada parte del catecismo. Pero lo que quise decir fue
que no había encontrado ninguna contradicción con lo vivido en mi compromiso de
fe.
Así hermanos he ido
descubriendo en cada biografía de santos, encíclicas, en los padres de la
iglesia, revelaciones de Jesús a través de los santos, homilías, charlas etc.,
que la vida de un cristiano llega a ser auténtica, cuando dejamos de ver en los
otros un obstáculo y podemos llegar a descubrir que de quién nos tenemos que
cuidar con mayor ahínco, es de nuestra voluntad. La voluntad del hombre es muy
activa. Dijera El Señor a Luisa Piccarreta que la voluntad del hombre es vida,
pero que esa vida se convierte en muerte si esa voluntad nuestra no se adhiere
a la de Dios, para ello hay que morir a nuestro “yo” o sea el ego representado
en esa voluntad.
Como nosotros fuimos hechos
a imagen y semejanza de Dios, aunque caímos, somos creadores, eso no lo perdimos.
Entonces lo podemos comprobar en nuestro entorno y en nosotros mismos. Cuando
un hombre o una mujer actúan en su voluntad y la motivación por ejemplo es la
fama, el dinero o cualquier mecanismo empleado para satisfacer nuestro ego, nos
apartará cada vez más de Dios. Pero si llegamos a comprender como lo hiciera la
creatura más perfecta que ha pasado por aquí después de la caída de Adán y Eva,
me refiero a la Virgen María, ella es el claro ejemplo, claro está desde el
punto de vista de una creatura, porque Jesús, aunque fue el más Perfecto, Él no
fue creado, Él es de la misma naturaleza que El Padre, eso lo afirma nuestro
Credo.
Aunque Jesús es el modelo a
seguir, es en ella donde se pone de manifiesto lo que pasaría si una creatura
hace lo mismo que ella. El “kit” del asunto es el “Hágase” de María o sea el
“FIAT” en latín.
¿Porqué he querido traer
este tema a estos escritos?, porque si un cristiano no entra en esta sintonía,
podemos empezar a ser anti testimonio, que sería un anti testimonio en la actualidad,
decir que sigo a Cristo, pero no soy como Él, manso y humilde de corazón.
He pertenecido a varios
grupos en la iglesia, empecé mi vida de fe en una comunidad de vida familiar,
afiliada a una organización de vida en el espíritu llamada La Espada del
Espíritu, con su sede en Ann Arbor Michigan, que en Nicaragua se denomina Ciudad de Dios. Luego me trasladé a Costa Rica, porque era ahí donde vivía y
vine muy recomendado, para ingresar en una comunidad afiliada con sede en San
José Costa Rica, llamada en ese entonces Agape, pero como era de vida familiar
consagrada y de compromiso, no pude entrar, pero mi contacto en Costa Rica que
le decían “El Chele” Chávez hijo, porque había el Chele padre. El Chele le
dicen en Nicaragua a las personas blancas con cabello rubio o amarillo, me contactó
con un grupo universitario llamado cristianos en marcha CEM, ahí estuve por
buen tiempo, pero los hermanos nicaragüenses de la comunidad Ciudad de Dios,
vinieron a San José a crear una comunidad de nicaragüenses en el exilio y como
yo estaba en contacto con ellos me llamaron a ese retiro a servir, recuerdo que
lo hice en el cuarto de oración en la Casa de Ejercicios Espirituales en San
José. Recuerdo también, que ahí me encontré con mi compatriota el actual
sacerdote Rómulo Emiliani, recuerdo que me confesé con él y me dijo, que hace
un panameño en este retiro de nicaragüenses, entonces le expliqué todo lo anterior.
Como resultado de ese retiro
se formó una comunidad de nicaragüenses en el exilio que fue llamada Ciudad
Fiel, a mí me escogieron como coordinador del equipo de música, ya que toco
percusión, pero no sabía nada de música religiosa, entonces me pusieron una
asistente que me introdujo en dicho ministerio. Recuerdo también que nos
consagraron en la iglesia de los Carmelitas Descalzos en San Pedro de Montes de
Oca, barrio de San José, donde había como sacerdote un hermano de mi hermano
también del grupo coordinador Javier Báez, su hermano es en la actualidad
obispo auxiliar de Managua en este momento me refiero al obispo Silvio Báez. En
esa misa había un sacerdote de una gran barba negra que parecía un Indostán,
que no conocía, pero que mucho tiempo después le reconocí en un retiro en mi
pueblo en Panamá, resulta que era el padre Reinaldo Jesús Karamañites, panameño
que trabajó en Masaya un departamento de Nicaragua y conocía a la familia Báez.
Después trabajé en la parroquia de este sacerdote para el tiempo en que Panamá
fue invadida por Estados Unidos en el año 1989.
En todo este tiempo, siempre
me he sentido iglesia, aunque no he visto una comunidad como las descritas por
San Pablo, donde el amor fuese el objetivo primordial. La que si estaba en esa dirección era Ciudad de Dios, en la cual no viví casi nada, de ahí ciudad Fiel, pero como estaba en formación, había mucha tela que cortar, solo estuve en ella como 2 años, mi experiencia fue buena ahí. Por motivos personales tuve que salir
de Costa Rica y volví a Panamá, pero con el objetivo de irme a Nicaragua, después no pude salir de Panamá por una enfermedad de mi papá.
Yo sentía algo que me decía
que no iba a vivir allá. Bueno aquí estoy desde 1986, acá en Panamá el movimiento que más se le
parecía al de mis inicios fue la Renovación Carismática, también recuerdo que
cuando venía para Panamá en el bus de Tracopa línea de buses de San José a
David, capital de la provincia de Chiriquí, venía una señora que conocía, era
la profesora Amable Benítez de Lescure coordinadora en ese momento de este
movimiento en mi pueblo y fui invitado ese próximo jueves a la asamblea y hasta
el 88 estuve en el movimiento, luego viajé a la capital de Panamá a trabajar en
la parroquia del sacerdote Karamañites, después de una gran misión nacional
donde fui como misionero, que se iniciaba ese año 1988, para conmemorar los 500
años del descubrimiento de América, estuve en esa parroquia hasta junio de
1990, donde me trasladé para ingresar en el trabajo en la empresa familiar.
Toda esta explicación es
para certificarles que he caminado mucho y vivido mucho y siempre he tratado de
estar integrado en mi iglesia como un miembro activo, pero me he encontrado con
muchos obstáculos, y esos obstáculos no han sido por parte de satanás
solamente, es increíble como evolucionamos en la fe. Primero el culpable de
todo era el demonio y si bien es cierto él está en todo lo que es pecado, no es
el adversario más fuerte, de ahí pasamos a la influencia del mundo o sea todo
lo que te rodea y sus seducciones, el mundo es lo que ha hecho el ser humano
alejado de Dios, claro está el ego en su máxima expresión y en ello ha sacado
partida satanás. Pero, aunque el catecismo de la iglesia nos dijera que los
enemigos del hombre son la carne, el mundo y el demonio, empezamos siempre de
atrás para adelante o sea todo cristiano en su etapa inicial todos sus
infortunios el demonio es el culpable, en ese tránsito es posible que se dé
cuenta que del mundo, hay que cuidarse, pero hay una etapa que nos tiene
quedado en este examen, que es la carne o sea el yo, el ego, la voluntad del
hombre. Así que cuando te das cuenta de que tu mayor enemigo eres tú mismo,
entonces empieza el verdadero camino a la santidad, pero no hay que bajar la
guardia. Esa lucha es hasta el día que seremos llamados por nuestro Señor o sea
entreguemos el alma al Creador. Ahí será el gozo eterno o el llanto eterno, o,
quizás un paso que solo Su misericordia puede hablar aquí, que es el Purgatorio.
Para poder salir airoso en
este camino, hay que morir cada día a esas pasiones de la carne.
Cuando en tu vida de fe te
das cuenta, que tu mayor enemigo es tu voluntad, pero no podemos ser puritanos,
porque esto es como una paradoja, tu voluntad es un obstáculo, pero también una
oportunidad, claro está sin descuidar las otras dos o sea el mundo y el
demonio, entonces has empezado a vivir una verdadera muerte y debes estar muy
cerca de alcanzar el vivir en la total Voluntad de Dios. Digo debes, porque
todavía yo no he llegado a este nivel, no sé en que etapa estoy, pero creo que,
en una etapa de muerte total, ya que he pasado por los más fuertes desalientos
en mi vida de fe, pero es un gran regocijo el sentir que Dios es tu única
esperanza o tu única alternativa.
Cuando les dije que nunca he
vivido una verdadera comunidad de cristianos, no fui muy justo, ya que si he
vivido en una comunidad donde todo lo compartimos o lo teníamos en común como
los narra Los Hechos de los apóstoles, esto ha sido con mi esposa, mis hijos,
mis padres y mis suegros, también tengo unos cuantos amigos que son de verdad.
En esa comunidad familiar no ha sido fácil, pero sé que nos amamos, pero eso no
quiere decir que no tengamos situaciones difíciles, pero son superadas por el
perdón y sobre todo el amor.
Así que aquella palabra que
recibí en 2009 donde sentí en mi corazón que me decía el “Kit” no está en la fe
sino en el amor, porque el amor es el que sana, libera, resucita muertos, ha
sido una realidad desde ese momento, solo se ha validado en mi vida, pero me
falta no sé cuánto, porque Su Amor es Infinito.
Doy gracias a Dios por mi
familia y mis verdaderos Amigos y lo pongo en mayúscula porque mi primer amigo
es La Trinidad Santa de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo y de ahí mis
hermanos en el Cielo, los 9 coros de Ángeles, mis hermanos todos en el Cielo y
mis hermanos en el Purgatorio y los pobres hombres en esta iglesia militante que
han hecho tanto para acabar con mi espiritualidad, pero hay muchos que con sus
oraciones y por cada Eucaristía que se celebra en esta tierra, han traído
consuelo a esta alma que busca a Dios sin medida.
Concluyo, hermanos no hay
nada mejor que te pueda suceder en esta vida, que el descubrir el Amor de Dios,
eso te lleva a someterte a las más grandes humillaciones por parte de la
voluntad del hombre, que por obvias razones no conoce a Dios, aunque diga que
sí.
Cuando seas humillado,
denigrado y se digan toda clase de murmuraciones, claro está, hayas
experimentado el Amor de Dios, en el perdón y todas sus facetas, que empieza
con el Amor a Dios, pero solo se puede amar a quién se conoce, así que la
fórmula es dejarse amar por Dios para que ese amor, pase por el filtro de
nuestra voluntad y como un acto de humildad, vuelva a Dios en forma de
agradecimiento. Recuerda Jesús era Dios, pero como la Segunda Persona de la
Santísima Trinidad, siempre daba gracias antes de realizar los prodigios más
grandes. Entonces alguien que pueda dar gracias es humilde y Dios se mostrará
tal como es.
Dios les muestre el fruto de
Su Amor, la paz del corazón
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