Todos
los temas expuestos hasta ahora han sido motivados por el deseo de un día poder
decir con propiedad, soy hijo de Dios. Quizás ustedes me dirán todos somos
hijos de Dios, pero el saberse hijo de Dios tiene consecuencias personales y comunitarias.
Para analizar un poco este enunciado inicial, quiero poner por ejemplo lo que
puse hace muchos temas atrás, con respecto a los hijos de los reyes de
monarquías en este siglo XXI, aunque le conozcamos en algunos países solo por
referencias leídas.
Este
es un tema que está causando un impacto muy fuerte en mi vida de fe, e
inclusive me lleva a un cuestionamiento práctico, porque hay cuestionamientos
que diría son teóricos, porque las referencias no están claras, como lo sería
el deseo de los padres porque sus hijos sean buenas personas, pero en ese
camino muchas veces convierten ese deseo en una tiranía, solo quieren que ellos
hagan lo que ellos consideran que es correcto, pero su comportamiento es
contrario, por ejemplo: cuando se dice o se exige que tenemos que respetarlos,
pero ellos a su vez son oscos e intolerantes, es a eso que me refiero con cuestionamiento
teórico, porque, el practico sería respetar
a mis hijos, y con ello sin gritar ni convertir la casa en una tiranía, hablaras con el ejemplo.
Dos
situaciones tratadas ninguna aclarada, voy a eso. ¿Porqué? Me refería a las
familias monárquicas y ¿Por qué? Me refería a la relación familiar, además
porqué lo relaciono con mi vida de fe. Porque están ligadas sobre todo a
nuestra relación con Dios.
En
mi vida he podido comprobar que seguir la fe cristiana es gratificante, pero
también es un misterio por resolver, aunque tenemos muchos ejemplos de hombre y
mujeres que han descubierto muchos de esos misterios, y con ello han dado
inicio a muchas espiritualidades, como lo son ordenes religiosas, también
infinidades de devociones, en todas ellas, estos hombres y mujeres han
encontrado de una forma u otra la fuente de la vida, como una forma practica han
vivido como dice San Pablo en medio de privaciones y mucha hostilidad, pero en
medio de ellas han encontrado la felicidad, e inclusive el apóstol dice que
cuando se siente débil es cuando es fuerte, 2 Corintios 12, 10.
Algo
más por cuestionar en mi vida, en la cual siempre he tratado de ser coherente en
mi vida de fe. En su lugar a veces me siento como desorientado, ya que siempre
he tratado de no exigir a nadie que me trate mejor de lo que soy capaz de
tratar a mis semejantes y con ello también me refiero a Dios, he visto resultados sobre
todo en lo que se refiere a valores morales.
Algo
que ha causado en mi vida un aprendizaje es lo que ya les he contado sobre mi
relación laboral, por lo menos creo poder llamarla así, pero en su lugar todo ha ido a un plano de murmuraciones y descalificaciones, y lo que tanto se manifestó en ese ambiente sobre profesionalismo se ha convertido en un tipo de demagogia ya que la murmuración ha llevado a condenas que hasta el momento no han podido comprobar, ya que de existir las pruebas condenatorias, quizás ya hubiese sido llamado a juicio, pero nada de eso ha sucedido porque solo hay declaraciones extraídas de murmuraciones y chismes, dando como resultado nada concreto, pero yo si tengo pruebas tangibles y saldrán a la luz. No
quiero centrarme en estas murmuraciones, sino en su efecto destructivo, el cual no
ha surtido el efecto deseado, o sea el odio y el revanchismo.
Algo
práctico, cuando alguien habla de una forma agresiva en tu contra, la reacción
inmediata es de indignación, pero cuando tu has puesto tu mirada en Dios y
quieres seguir Su Mandato, tienes que perdonar y eso no es una imposición, ni una debilidad, sino seguir recomendación de quién tiene el manual de procedimiento del ser humano, y en su efecto obtendrás
una gran recompensa que es la paz del corazón. Soy testigo de ello, porque hay algo
que no han podido lograr y lo más penoso es que son familiares y muy cercanos, envenenar mi corazón con el deseo de venganza, en su lugar y
solo por querer seguir las recomendaciones de Jesús, e recibido una
gran paz. O sea, soy testigo practico de las Palabras de Jesús como promesas.
Pero
el objetivo de este compartir va mucho más allá. Por ello he mencionado, a los
monarcas humanos, la relación de padres e hijos y lo que nos hace testigos del
evangelio.
Voy
a desarrollar mis conclusiones. Primero, porque hablo de monarcas, porque los
hijos de los monarcas tienen que actuar como tales, tienen responsabilidades,
pero también muchos privilegios, claros está, para gozar de todo eso tienen que
ocupar su lugar dentro de la dinastía, pero cuando uno cree tener más derecho
que otro dentro de la dinastía, suceden infinidades de situaciones y como
ejemplo tenemos las historias de todas ellas, hasta las bíblicas, por ejemplo
el rey David, y su hijo Absalón, este último quiere derrocar a su padre, pero
su padre no quiere enfrentarlo y prefiere huir 2 Samuel 15.
Otra
situación, cuando los hijos se revelan contra sus padres que no son monarcas
sino sus progenitores, existe una ruptura.
El
quebradero de cabeza al analizar estas situaciones es el siguiente, la humanidad
entera necesita aprender a comportarse como hijos, y, ¿cómo hacerlo?, bueno hay
un Verdadero Hijo que nos vino a enseñar eso a ser hijos, me refiero a Jesús,
bueno hasta este momento todo es teórico, pero Jesús si lo hizo práctico. Dicen
muchos cristianos que Jesús fue pobre, porque nunca poseyó más que una túnica y
quizás unas sandalias, porque lo que Él recomendó a sus apóstoles y discípulos
fue eso, que no llevaran nada para el camino, ni de repuesto, inclusive ni
dinero en el cinto. ¿Cómo interpretar esto?, por eso muchos decimos eso de la
pobreza, pero Jesús nunca fue pobre en ese sentido, sino que Su Pobreza consistía
en confianza total en la providencia de Dios. Este si es el centro de esta
reflexión, porque su centro es Jesús, o como es, porque Él es eterno.
Jesús
cuando sintió hambre y estaba cerca de una higuera quiso comer de sus frutos y
no era tiempo de higos, este hecho es muy significativo, porque Jesús nunca fue
arrogante ni prepotente, pero al no encontrar frutos en ella la maldijo de la
siguiente forma, que nadie coma frutos de ti o sea que ella producía, pero no
era tiempo de cosecha y que pasó, que cuando Pedro y los demás volvían por
aquel paraje, Pedro advierte que la higuera se había secado y se lo dice al
Maestro y Este responde para el que tiene fe, todo es posible y da toda una
catequesis sobre esta, Marcos 11:20-25.
Que
nos quiso decir con ello, voy a dejarlo ahí, porque voy a otro momento de
Jesús, cuando iba de orar y sus discípulos estaban en la barca y Jesús viene a
ellos caminando sobre las aguas, Mateo 14:22-33. Pensamos que quizás Jesús era
un ilusionista como el inglés Dynamo, o quizás un exhibicionista, pues creo que
no. Voy a destacar otro acontecimiento, esto sucede en Betania afuera de la
tumba de Lázaro, cuando se dirige a Su Padre agradeciendo porque siempre
le Escucha, y deja claro que no lo dice por Él, sino para que nosotros comprendiéramos
que Él era el Mesías y creyeramos. San Juan 11:28-44
He
citado estas perícopas como ejemplo para esta reflexión. Ese es un gran reto en
mi vida de fe, realmente llegar a ser un hijo de Dios como Jesús nos lo dijo, con ejemplos, además de esto sanó toda dolencia, dio de comer a multitudes,
resucitó muertos. Pero no quiero ser arrogante con ello, sé que, con mis
fuerzas, nunca llegaré, pero Su Gracias me basta y lo hará.
En
34 años o sea desde el 20 de agosto de 1983, estoy en este reto gratificante y
a veces siento que no avanzo y en ocasiones creo retroceder, pero solo es una ilusión,
porque todo tiene un objetivo, enseñanza y compromiso, esto lo expresa muy bien Romanos 8:19, “la
creación expectante espera la manifestación de los hijos de Dios”, entonces
como será eso, o con que se puede asemejar, solo con la vida de Jesús, ese fue
y es su ejemplo.
Entonces
que pasa con nosotros los cristianos, diría que estamos quedados en el examen de
quienes somos o quizás no vemos a Dios como Padre, Jesús si demostró que Él era Su
Padre y por último hace una comparación con nuestros padres terrenales al decir:
“que padre que su hijo le pide un pedazo de pan le da una piedra y si le pide
un pescado le da una serpiente” y declara que si nosotros somos malos y sabemos
dar buenas cosas a nuestros hijos, cuanto más El Padre Celestial le dará el Espíritu
Santo a quienes se lo pidan” San Lucas 11: 11-13.
Mi
pregunta para concluir sería, hemos comprendido realmente lo
que hace o debe ser un hijo de Dios, porque los
hijos de Dios deben morir a su carne, aunque vivan en un cuerpo de carne y hueso.
Esto, aunque muchos lo sabemos, nos comportamos más como huérfanos que como hijos,
pedimos y no recibimos y en su lugar decimos que ese no es el tiempo de Dios, y
aunque eso sea correcto, ya que Dios no está sujeto al tiempo, pero Jesús es la Segunda Persona de Santísima Trinidad, y si somos cristianos es porque seguimos Sus enseñanzas, y acaso alguna vez Jesús dijo que tal situación no sucedía porque no era el tiempo
de Dios. Solo una vez lo dijo y sucedió en Caná de Galilea en aquella
boda, pero, aunque su tiempo no había llegado, cuando una hija de Dios pidió,
ni Dios pudo resistirse, San Juan 2:1-11. ¿Que nos quiere decir este relato?
Amigos
mi reflexión no es una frustración, sino una sana interrogante, que me motiva a
dejar a Dios ser Dios, ese es el mensaje central de Jesús, Él solo hizo lo que vio
hacer a Su Padre, lo declaró en San Juan 5:19. Dejó a Dios ser Dios, claro Él
era Dios con nosotros, entonces a quién le vamos a creer.
Dejemos
a DIOS ser DIOS. Pero ese Ser tiene que pasar por el filtro de nuestra
voluntad, ese es el verdadero quebradero de cabeza.
Dios
les muestre el fruto de Su Amor, la paz del corazón
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