VIDA DE AMOR Y FE

Mi nombre completo es Eduardo Augusto Taylor Henríquez, nací en la ciudad de Boquete, provincia de Chiriquí en la república de Panamá, un 4 de junio de 1961. A los 22 años tuve mi experiencia de fe en el centro de retiros espirituales, El Tepeyac, en Granada Nicaragua, en tiempos del régimen sandinista de liberación nacional por sus siglas (FSLN), régimen socialista, yo era en ese entonces un joven estudiante en San José , capital de Costa Rica, y fuí a Nicaragua de paseo, este fue el inicio de una vida de fe que voy a ir narrando, esto ocurrió en 1983 y hoy en día marzo de 2011, estoy firme en mi fe, gracias a la Gracia de Dios valga la redundancia, y puedo decir con convicción, he corrido bien mi carrera he mantenido la fe, solo y gracias a mi mirada en la Santísima Trinidad a la cual doy la gloria y el honor en mi relato.







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domingo, 15 de mayo de 2022

LA FE, GRAN DON QUE LLEVA A VECES A REACCIONES QUE PARECEN LOCURA PARA LA RAZÓN

 

Saludos para todos, no escribo desde el 21 de agosto de 2021, siempre les he comentado en los escritos anteriores, que no escribo en momentos de validación de las promesas del SEÑOR, debido a que no se han liberado por decirlo de una manera, me refiero a los frutos de una vida de fe, no quiero hablar por hablar.

Quiero empezar estos relatos, porque voy a escribir varios, para no hacerlos muy extensos. 

El año pasado en julio para ser exacto mi papá se le descubrió un cáncer en el hígado conocido como cirrosis hepática, el síntoma que dio motivo a ese diagnostico fue un crecimiento anormal de abdomen, ese día que fue llevado a la clínica, y se le hizo el análisis de resonancia magnética.  Estaba trabajando en la mañana y no pude ir a buscarlo a la casa y lo llevó un primo y mi esposa le acompañó, ese examen fue a las 10:00 a.m. y a las 10:30 a.m., ya  estaba el resultado y mi esposa me llamó al trabajo y por el tono de voz, supe que el diagnostico no era bueno, ella empezó a llorar, porque ella quiere mucho a mi papá como a mi mamá. Pedí permiso para salir antes de las 12:00 m.d. que es cuando salgo de la radio Católica donde estoy laborando como locutor, editor y operador de radio.  El médico me estaba esperando y empezó el relato de lo que el radiólogo había observado. Cuando empieza el relato, me dice que habían observado una anomalía en el hígado, había un indicio que era cirrosis. 

Mi padre había dejado de tomar licor porque lo hizo en su juventud y eso es atribuible a este mal, desde hacían no menos de 40 años, pero antes de decirme lo del hígado, me leyó lo que había visto el especialista, veía los dos riñones y eso me hizo un “clic”, ya que en el año de 1986, que mi padre estuvo al borde de la muerte por unas piedras en la vesícula, le detectaron que solo tenía un riñón, cómo era posible que hubiese visto el radiólogo los dos, además dijo también que vio la vesícula, que él no tenía, ya que la extirparon en esa operación de 1986.  En ese momento yo empecé a experimentar una alegría, ya que en mi vida de fe, siempre se me ha presentado un DIOS de PODER, así que en mi fe infantil o inocente me dije DIOS le puso el otro riñón y la vesícula, eso me dio una esperanza y  cuando fuimos al especialista o sea el gastroenterólogo, porque estábamos hablando con un médico general, que lo atendió previamente, el especialista de una forma diría realista, pero un poco fuerte me dice que mi padre estaba con algo muy serio, y empieza a narrar lo mismo que me dijo el médico general sobre lo que vio, le dije que mi padre le faltaba un riñón y no tenía vesícula, a lo que me contestó, es interesante eso que me dice. 

Recomendó que se le hiciese un drenaje de fluido del abdomen, porque presentaba un hidropesía en el abdomen, autorizamos el procedimiento y le extrajeron 4.5 litros de fluido. Y mi padre salió ese mismo día, pero ahí empezó un camino difícil para la familia.

Recuerdo que pasaron los meses  y en el intervalo de julio a noviembre del 2021, a mi padre le dieron tres veces la Unción de los enfermos, pero no fue por una falta de fe, ya que con una, hubiese sido necesario. 

 Creo mucho en ese Sacramento, porque soy testigo del Poder del mismo, ya que en 2009, y esto ya lo he contado en otro escrito, al hacerme por inspiración personal un examen de sangre para ver los niveles de azúcar en sangre, ya que estaba experimentando una sed muy anormal y eso se asocia con niveles de glucosa altos,  el resultado fue alarmante, tenía 350 de glucosa, 300 de triglicéridos, 350 de colesterol además de la presión alta. En esa ocasión fui donde el sacerdote y le pedía la Unción, a lo cual me dijo que yo no catalogaba para ello, le respondí, padre usted me ve bien por fuera, pero por mi sangre corre algo que puede ser muy letal y le di el resultado del laboratorio y le dije, no me opongo a los médicos, pero quiero darle la primera opción a mi SEÑOR, y me dijo venga mañana y la recibí, ahí empezó un gran testimonio, todos los niveles llegaron a su  normalidad sin medicamentos y además, tenía un problema de sobre peso, aunque me mataba en una bicicleta, no para bajar de peso, sino porque me fascinaba hacer ejercicio y en ese entonces era ciclista de montaña.  Pero pesaba 255 libras y lógico era muy pesado para ese deporte y una nutricionista me había dicho que tenía que dejar el ciclismo si quería que me diera un tratamiento para reducir el peso, porque ese ejercicio iba a ser un fantasma en los resultados,  me dije ese nutricionista no es un verdadero profesional en manejar atletas, así que no fui mas a esa consulta.

El caso es que a raíz de la Unción, empecé a bajar de peso y volví a hacerme el examen de sangre para saber si no era producto de la diabetes eso que ni el ejercicio fuerte pudo lograr, y sorpresa,  los niveles, estaban casi normal, me percaté que empecé a bajar de peso al día siguiente de la Unción ya que me pesaba diario, y el examen de sangre lo había repetido 3 semanas después.

 Los resultados en este momento es que peso 208 libras, que he ido bajando en 13 años, algo sucedió también, sufría cuando me resfriaba de ataques de asma muy severos, incapacitándome por casi un mes, sin haber sido asmático nunca, bueno los resfriados desaparecieron hasta 2022, pero esa es otra historia, que les narraré en otro escrito.

Mi esposa sufrió de grandes flujos de sangre desde hacía mucho tiempo, un día ese flujo llegó a tal estado que casi se desangraba, ella no quería ir al médico por el asunto económico, ya que nuestra situación era muy apretada  y aunque yo pagué seguro social y tengo mis cuotas pagas para la jubilación, como fui botado por usar esa expresión, de mi trabajo desde 2016, le dije al SEÑOR, no tengo oro ni plata, pero tengo un PADRE AMOROSO Y PODEROSO y un NOMBRE sobre todo nombre, o sea JESUS, así que llamé a un sacerdote amigo que conocí gracias a la radio católica y le pedí, que le diera la Unción a mi esposa y me dijo ven inmediatamente y la recibió, inmediatamente ella sintió algo diferente y cuando llegamos a la casa me dijo de un flujo de 120 por describir lo severo del mismo, ha pasado a un 20%, cuando llegamos a la casa, y se redujo en los días posteriores a casi nada y en este momento está normal, eso fue en 2020.

 Me he salido de la narración inicial, pero fue para dar fuerza a ese Sacramento.

 Pero en el caso de mi papá, pareciese que no había resultados, porque él iba era empeorando, por eso cada vez que era notorio el deterioro le preguntaba al sacerdote si no era un abuso volver a darle el Sacramento y me dijo con gran sensibilidad, se imparte cada vez que se necesite. En ese tiempo de julio a noviembre como les conté, recibió 3 veces el Sacramento, y la Comunión se la llevaba yo, ya que soy ministro extraordinario de la Comunión.  Pero la cosa se ponía más difícil, pero mi fe se mantenía constante. En los primeros días de noviembre le dije a mi papá que debía confesarse, según mi fe para recibir la sanidad para la Gloria de DIOS y acepto, le llevé el sacerdote, que lo confesó y le dio la Unción de enfermos, pero cuando me retiraba con el padre, en el camino, sentí que el padre empezó como a decirme que aunque mi fe era grande no iba a suceder como pensaba, eso fue lo que percibí,  no fueron las palabras exactas, pero como dice un adagio popular a buen entendedor pocas palabras.  El 11 de noviembre mi padre se agravó, yo seguí creyendo en sanidad, pero como en el hospital, por la pandemia, estaba restringida las visitas, ese día que era jueves, esperé a mi padre en el hospital, ya que si subía a buscarlo, se perdería mucho tiempo y mi madre me había dicho que estaba muy grave, ya no hablaba, lo esperé en urgencias, mi sobrino venía acompañándolo, y lo vi muy mal, que no quise interrumpir a los camilleros y lo entraron de una vez. Como no dejan entrar, me fui a dejar a mi sobrino a donde ellos viven, que es un corregimiento del distrito de Boquete, llamado Caldera.

 En el camino hacia allá, me llama mi esposa y me dice que un doctor le había llamado para preguntar por el diagnostico de su enfermedad y que era muy urgente, que regresara, la distancia entre el hospital Regional Rafael Hernández y donde viven mis padres es de unos 70 kilómetros ida y vuelta, y estaba en mitad de la ida, entonces le dije a mi esposa que iba a llevar a mi sobrino y volvería inmediatamente, siempre confiando en mi SEÑOR, dejé a mi sobrino y regresé. Cuando llegué al hospital de vuelta, mi esposa me estaba esperando y me extrañó que el médico no supiese nada de ese caso o expediente, ya que mi padre había salido del hospital unos 8 días antes, que había ido para que le extrajeran liquido abdominal. Yo cargaba la papelería que me habían dado, cuando salió en esa ocasión y él la vio y nos dijo que su estado era muy delicado. Nos retiramos, porque no podíamos permanecer en el área.

 Al día siguiente tenía que ir antes de la salida de mi trabajo a lo que ellos llaman novedades del paciente, había que estar a las 10:30 en urgencias y una persona nos anotaba y posteriormente un medico sale a dar el estado del paciente, le dije a la directora de la emisora, que tenía que salir más temprano y me dijo que no me preocupara, que volviera el martes al trabajo, eso me extrañó, porque yo tenía una paz tan grande que le dije que seguiría laborando, solo que me permitiera salir a las 10:00 a.m. el viernes y el sábado y el domingo, porque laboro los 7 días de la semana y me dijo eso, pensé no es necesario, pero es un acto de benevolencia por la circunstancia. No crean que soy un indolente por la circunstancia tan grave de mi papá, bueno eso fue providencial, por lo ocurrido en ese período, el viernes cuando fui por novedades, me informó un doctor,  que cual era el diagnostico de mi padre, eso me extrañó, por lo sucedido el día anterior y le explique, inclusive que su doctor gastroenterólogo con una especialidad en hepatología, que lo atendió en una consulta en una clínica privada y que había programado una endoscopia para el 16 de noviembre en ese mismo hospital regional, y el viernes 5 de noviembre le debía atender, pero no llego a atender consulta y le dije a su asistente, que su paciente estaba en sala de urgencia, si podía pasar a verlo, pero me dijo que tenía que ser evaluado por el médico de turno y ese doctor no estaba en turno, bueno a mi padre le dieron salida el 6, pero el 11 volvió muy grave como les dije.  En la tarde del sábado cuando fui a otra novedad el médico me dijo que ya habían localizado a su doctor y que lo iban a pasar a sala y ese doctor especialista le iba a dar seguimiento.  Salí contento del lugar y dando gracias a DIOS, porque siempre creí en la sanidad de mi padre.  El domingo en la mañana llamaron a mi esposa y le dijeron que mi papá estaba muy grave y que lo iban a entubar y querían mi consentimiento como hijo,  le dije que no, pero le pregunté qué pensaba él, y me dijo que él pensaba lo mismo, ya mi padre estaba en un coma, pero yo seguía clamando y esperando una sanidad, pensaran que soy obstinado, pero tenía que mantenerme firme en mi fe.

 El lunes 15 fui a las novedades, ahora para pacientes ya en sala es en otro lado, llegué a las 10:30 a.m. y a las 11:00 que salía el doctor a dar novedades, no salió y a las 12:00 medio día me llama mi esposa llorando y me dice que mi padre había fallecido, en ese momento en vez de tristeza sentí una alegría y una paz que muchos creerán que no existe, ella me dijo que decía el doctor fulano de tal,  fuera a la sala del hospital y que dijera en la entrada que mi padre había fallecido y que el médico fulano de tal quería que fuera al piso donde estaba.

 Subí y pregunté por el médico y lo llamaron, lo primero que me dice es,  porqué mi padre había llegado a tal deterioro, le respondí doctor usted me está diciendo que a mi padre lo tratamos con negligencia, él estuvo en el último mes tres veces en urgencias, entonces me dijo que no había querido decir eso, aun a pesar de todo tenía tanta paz, que no iba a discutir ni culparlos, porque los negligente si habían sido ellos, por lo que les conté del expediente que pareciese que nunca había estado en el hospital.  Les pedí el permiso para verlo y me lo negaron, diciendo que lo estaban preparando, ya que había fallecido a las 11:00 a.m y ya eran las 12:05 medio día.

 No pedí verlo para llorar sobre su cadáver, sino porque sentía, que si le ponía la mano en su cuerpo en el Nombre de JESUS, el volvería a la vida. Lo repito, no piensen que soy un soberbio y quiero manipular la Voluntad de DIOS. Es que tengo que mantenerme firme a mis creencias y creo en un DIOS que revive muertos.

Algo increíble es que no teníamos donde enterrar a mi padre. Mi esposa había solicitado una cripta en una iglesia de la localidad y le habían dicho que tenían 2 y cuando llamó para separar una le dijeron que había llegado un señor y las había comprado, mi esposa se disgusto, pero le dije que no se preocupara, yo pensando como un desequilibrado para muchos, creía que DIOS le iba a resucitar como a Lázaro, mi esposa se encargó de llamar al lugar de cremación, pero me dijo ¿cuándo? y le dije, si podía ser el viernes,  no soy terco, pero el viernes se cumplían 4 días y Lázaro estuvo en el sepulcro 4 días y además le pedimos al sacerdote si podía celebrar la misa en las vísperas de la Solemnidad nada más y nada menos de Cristo Rey del Universo,  y nos dijo que si, seguía creyendo que lo resucitaría para la Gloria del PADRE.

 El jueves en la noche le dije a mi esposa que durmiera en otro cuarto que iba a pasar la noche en oración y no quería interrumpir su sueño, ya que ella tenía que trabajar, ella es tutora de estudiantes de educación primaria y secundaria Me quedé orando y a las 5:00 a.m. le dije al SEÑOR  permíteme dormir un poco ya que tengo que estar a las 8:00 a.m. en la morgue para retirar el cadáver para la cremación, y me quedé dormido, en algún momento de ese sueño vi a mi padre sentado en una mesa de acero inoxidable como las que hay en la morgue, él tenía una sonrisa y se veía como era él, un hombre muy simpático y se veía de edad intermedia unos treinta y cinco años , yo estaba acostado boca abajo en la cama, y le oí sollozar y empecé a preguntarle, dígame papá dígame, de repente sentí en el musculo trapecio que está atrás de la clavícula, entre el cuello y el hombro izquierdo, un beso, fue tan real que me desperté y seguí orando, seguí creyendo que cuando llegara a la morgue el SEÑOR haría el Milagro. Fui a la morgue y esperé a la carroza que traía el ataúd para el transporte y además le llevé una ropa para que lo vistieran,  ya que le permiten a la familia darle una despedida en el lugar de cremación, cuando llegó la carroza, les entregue la ropa, entonces el encargado de la morgue me dijo, venga para que reconozca el cadáver, y me preguntó si había muerto de covid-19, ya que lo habían puesto en una bolsa para esos fallecidos, le dije que no, entonces procedió a abrir la bolsa, seguía creyendo en un Milagro, pero cuando lo vi supe que no iba a ver esa resurrección por lo menos ahí, entendí que mi padre se había salvado y por eso me besó en ese sueño de la madrugada. Cuando fuimos a la sala de cremación, nos acompañaron las personas más allegadas, Hice una oración y se lo entregué oficialmente al SEÑOR, ahí derramé unas lágrimas de emoción, ya que tuve la certeza de que había llegado a la Patria Celestial, DIOS me dio esa convicción.

 Hoy 15 de mayo cumple 6 meses de su partida y no he derramado una lágrima de tristeza.

 Reflexionando sobre lo ocurrido, recordaba al rey David cuando oró por el niño con la mujer de Urías engendrado en un acto ilícito, y cuando David se percata de su pecado y que en Israel merecía la muerte, porque mandó como carne de cañón a su general para ocultar su acto, el SEÑOR envía al profeta Natán para llamarle la atención a David, y éste como rey da la sentencia de ese acto narrado por el profeta a lo que el profeta le dice, que ese hombre que merece la muerte eres tú.

 Entonces el niño después de nacido, cae con una gran fiebre y David hace sacrificio por su sanidad, se viste de sayal y se coloca ceniza en su cabeza, pero el niño muere y para asombro de todos cuando ocurre la muerte, David se levanta, se baña y se viste y queda como si nada, no cae en duelo, sino que acepta la Voluntad de DIOS. No es que me crea el rey David, pero pude vivir la fortaleza de la confianza.

 En una ocasión me dijo un campesino nicaragüense que cuando su esposa murió, sus cuñados no le hablaron por un año, ya que en el sepelio de su esposa, él estaba tranquilo, y sus cuñados, pensaron que no quería a su hermana que era un indolente, al cabo de un año le comprendieron, lo que había ocurrido era que él estaba orando ante el Santísimo y su esposa estaba enferma y de repente vio, que San Miguel Arcángel le entregaba su esposa al SEÑOR y él comprendió que había fallecido y así había sucedido. El me decía como puedo estar triste si mi esposa se fue con El SEÑOR. Esto me lo contó en el año 2000.

 Hasta el momento sigo confiado y con gran Paz. He comprendido, porqué mi papá se lo llevó el SEÑOR, no fue que no hubo respuesta a mi oración.  A raíz de este acontecimiento han surgido muchas convicciones que iré narrando en otros escritos.

 Qué bueno es sentir el auxilio de DIOS, cuando digo DIOS me refiero al DIOS TRINO

 

DIOS les muestre el fruto de Su Amor, la Paz del corazón.

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