Desde
hace casi cinco meses no escribo, no lo he hecho ya que siempre tengo que
validar lo vivido y no es mi interés hacer de este “blog” algo meramente teórico,
ya que eso lesiona el espíritu que me motivó a ir contando mis vivencias, y validándolas
para que quizás a alguien que esté viviendo cosas similares, tenga un consuelo, ya que todo lo que escribo es basado en mi fe en el DIOS que todo lo
puede.
En el
escrito anterior les fui contando mi relación con mi padre terrenal, pero sobre
todo los auxilios del DIOS Eterno, además lo que viví con su fallecimiento, y
lo que fue para mí el no sentir tristeza, sino una alegría, que validó algo que
me contó un hermano nicaragüense, cuando su esposa falleció,
el tuvo una visión muy real, ya que él
estaba frente al Sagrario de su Parroquia, en Santo Tomás un pueblo del
departamento de Chontales, él vio a San Miguel Arcángel entregarle a su esposa
al SEÑOR en el Sagrario e inmediatamente supo que su esposa que estaba enferma había fallecido. En el sepelio, él tenía
una alegría inmensa, tanto es así que sus cuñados pensaron que era un indolente
y que no quería a su hermana, al cabo de un año comprendieron que no era así,
sino que como él me dijo, ¿Cómo podía estar triste si mi SEÑOR se llevó a mi
esposa al mejor sitio? Eso no es tan fácil de analizar, porque conocemos
muy poco de esos consuelos, pero está ahí y es para los que crean en Sus Promesas.
Hay que aprender a descansar en EL.
Con
cada experiencia el ser humano debe sentir, que siempre estará en constante
batalla, esa batalla se da con tres enemigos, pero dos de ellos, aunque no son
nada fáciles, podemos vencerlos, pero solo si hemos sometido el tercero que es mi
carne, ese si que es un gran enemigo y ¿Cómo vencer la carne?, ese si es un
tema que le ha quebrado la cabeza a muchos cristianos y yo diría que no solo sucede
con estos, lo que pasa es que los primeros están llamados a prestar mucha
atención a esto, pero el asunto del denominado autocontrol, realmente para mi y
para los que han experimentado el auxilio del SEÑOR es un asunto de
egocentrismo, ya que el autocontrol es producto de un esfuerzo y mucha disciplina
y eso era definido por mis hermanos nicaragüenses en el caso de los cristianos
que quieren aplicar esa autodisciplina como cristianos herniados o sea que les sale
una hernia de luchar contra esa adicción o situación de cuidado. Pero los
cristianos no practicamos el autocontrol, eso viene de religiones orientales que no conocen
la ley del menor esfuerzo, que aunque suene deshonesto, es la forma de sacarle
el mejor provecho a nuestra fe en el que Todo lo Puede.
Voy a
explicar esto del autocontrol y la ley del menor esfuerzo que cité, los cristianos no debemos ser oportunistas,
pero si aprender a descubrir cómo podemos salir vencedores en esa lucha contra
la carne, pero tengo que anexar otra variable y es la expresión que dice, no
hay peor ciego que el que no quiere ver o peor sordo que el que no quiere oír,
esto define cuando no queremos ver, es imposible hasta para DIOS actuar, y
eso no es una blasfemia, ya que si eso no fuese así, este mundo ya
estaría restaurado, ya que aunque DIOS está en todos lados, el único lugar
donde no puede entrar si nosotros no lo permitimos es nuestro corazón, porque ese es el verdadero lugar de esa batalla, no es en la mente como creen muchos, es
un acto de la voluntad, el mejor ejemplo es nuestra Madre María, su gran hazaña,
el renunciar a su voluntad y en su efecto adquirió la fuerza necesaria para
soportar todo su sufrimiento, eso se lo dijo el anciano Simeón, que sería traspasada en su corazón por una espada, no en su mente.
Vuelvo
a la ley del menor esfuerzo, resulta ser que JESUS nos dijo que nos convenía
que Él se fuese, porque nos enviaría un compañero, denominado el Consolador,
que nos recordaría Todo lo que Él nos había dicho. EL es el causante de mi expresión,
la ley del menor esfuerzo, cuando El ESPÍRITU SANTO le permitimos tomar el control.
El
vencer la adversidad no es un esfuerzo del ser humano, el denominado
autocontrol nos puede llevar al descalabro espiritual, ya que un cristiano no
es fuerte por su esfuerzo autocontrolado por si mismo, eso lo vivió San Pablo, cuando nos narra el asunto del
aguijón en la carne, pidió tres veces que se le fuera o que DIOS se lo quitará
y El SEÑOR le responde “bástate mi Gracia, que Mi Poder se perfecciona en la
debilidad” y cuando comprende esto de la ley del menor esfuerzo declara, “cuando
soy débil soy fuerte, porque CRISTO, es mi fortaleza.
En su efecto los cristianos contamos con un recurso denominado El
dominio de si, que es un fruto del ESPIRITU SANTO, o sea es una añadidura para los
que han dejado paso expedito a esa Fuerza de DIOS. El cristiano no puede luchar con sus fuerzas,
hay que dejar luchar al que Todo lo Puede, pero eso requiere del único esfuerzo
necesario, abandonar nuestro ego y ahí solo basta una decisión y la ayuda llega.
Descansar
en Su Amor, es el antídoto para todo mal.
En
escritos anteriores les compartí lo que la hermana Luisa Picarreta nos ha dejado
en sus 36 volúmenes sobre la Divina Voluntad, ese Reino se ha prometido a esta
generación y consiste en bajar el ego y en su efecto retomar nuestra voluntad y
unirla a la de DIOS, eso suena difícil y lo es, porque requiere de un
desprendimiento radical, como el de nuestra Madre María y que también sucedió en la vida de Luisa Picarreta,
esta revelación es tan grande, que es denominada la santidad de santidades, es el
poseer todo lo que se nos ha prometido. Ahí no hay nada imposible y se cumplirá
lo que JESÚS nos dijo, todo lo que pidan en mi nombre lo recibirán y aún va más
lejos, poseeríamos
el ser uno con nuestro DIOS, eso parece una utopía, pero es una realidad para
estos tiempos.
He
experimentado un descanso en DIOS, con el acontecimiento del fallecimiento de
mi padre, por ello no hubo llanto ni desesperación, y con ello he experimentado
un poco de esa dádiva del menor esfuerzo.
Esto
es aplicable a cada situación de nuestra vida, aprender a descansar en nuestro
DIOS, esa es la ley del menor esfuerzo.
La
santidad en los cristianos es un asunto que para muchos es un tabú, ya que no se
tiene claro, que realmente es, y lo digo, porque para poder poseer el don de la
Divina Voluntad, hay que vivir la Santidad y
lo pongo con mayúscula, porque no depende de nosotros, por ello cuando
oigo el calificativo de que los santos son héroes, me aterro, porque yo no me
siento ningún héroe, y quizás nunca lo sea, porque si tenemos que usar ese
calificativo, al que si se le puede aplicar es al Poder del ESPIRITU SANTO, que es el
verdadero ´Héroe en esta historia.
Por
ello es que la santidad y lo pongo en minúscula, porque es la que concebimos muchos
cristianos, es un acto heroico e inalcanzable por muchos.
No se puede tomar a la ligera, porque tampoco digo que sea tan fácil como he oído inclusive
a teólogos católicos decir, que todos hemos sido salvados, y eso parte de una verdad, y que todos somos
hijos de DIOS, eso no es así. La
escritura nos dice que a los que le acogieron llegaron a llamarse y ser Hijos de DIOS
y lo pongo en mayúscula, porque es un regalo, pero necesita de nosotros una
entrega total.
No se
si llegaré a desprenderme de mi egocentrismo a tal grado, pero se que no
estoy solo, cuento con el único que me puede ayudar y ese es el que hace
posible alcanzar eso de la ley del menor esfuerzo. Que no es más que aprender a descansar en
DIOS.
Con el
asunto de la muerte de mi padre, experimenté ese auxilio y es algo increíble y
no fue un autocontrol ni un esfuerzo adicional, fue un auxilio increíble y muy
satisfactorio, fue un regalo, que vino por mi confianza en el que TODO lo
puede.
Ese es
el objetivo de estos escritos, compartir con ustedes experiencias reales y
con resultados, no basados en ilusiones, ni son el producto de mucho estudio o conocimiento, bueno si tienen de todo un poco, porque si es conocimiento y
estudio, pero si ese conocimiento basado en el estudio, no se lleva a la validación
en nuestro diario vivir, es estéril y solo sirve para engrandecer el
egocentrismo, que es un conocimiento sin resultados, sería como un profesional en cualquier
rama, acabado de graduar, sin experiencia, su idoneidad solo puede ser validada con la experiencia, que es la práctica de lo aprendido.
Por
ello en otros escritos he dicho que estoy en un doctorado en teología,
pero no es un crédito adicional, es algo impactante que me ha abierto los ojos eso si, y ayudará a muchos hermanos que tengan el deseo de validar lo que JESÚS realmente quiso que supiesemos.
DIOS
les muestre el fruto de Su Amor, la paz del corazón.