Una vez sentado en la primera fila, empezó la oración de liberación y sanción interior, como yo había oído hablar en lenguas pensé que posiblemente me ocurriría, pero no ocurrió, al inicio de la oración se desató una torrencial lluvia, el que dirigía la oración era el chino Mejía, parecía que tenía al demonio en frente y lo quería eliminar, hablaba con tal autoridad en el nombre de Jesús y ordenaba, de repente empezó a hablar en lenguas y la lluvia se hacía más intensa, la oración de sanidad interior fue detallando paso por paso desde el vientre de nuestra madre, empecé a verme saliendo por el conducto de parto de mi madre, empecé a llorar pero de tal manera que no podía casi ni respirar, en ese momento los servidores que estaban en oración alrededor de todos, empezaron a acercarse hacia nosotros, eso fue lo que percibí.
Pienso que fue el chino, el que me impuso las manos junto a dos personas más y empezó a hablar en una lengua extraña, que no podía identificar, pero cuál es mi sorpresa que algo me dijo en mi interior que estaban hablando en Arameo (lenguaje antiguo en que hablaba Jesús) , nunca hasta ese momento había oído hablar de esa lengua, la cosa no se quedó ahí, empecé a entender lo que me decían, y podía sentir la voz de Jesús que me decía, en mi interior, si tú tienes un gran amigo, pero ese amigo no acepta a tu madre la amistad no se perderá, pero estará lastimada, inmediatamente en mi llanto acepté a la virgen María como mi madre. En todo esto sentía que un fuego me quemaba por dentro y me envolvió una gran paz.
Una vez terminada la oración dejó de llover, y recuerdo que sufría de sinusitis, y tenía la nariz congestionada, pero al salir, ya respiraba bien y hasta el día de hoy nunca más sufrí de esa alergia. Cuando salía del salón de royos, iba como caminado en el aire, que paz y alegría, eran como las 11:00 p.m., nos fuimos a dormir, pero nadie pudo hacerlo.
Como a las 2:00 a.m. se levantó un hombre y empezó a gritar diciendo, ¡sí han rendido culto a Jesús y no han adorado a su madre!, yo como había tenido esa experiencia con Jesús y la Virgen, no me parecieron extrañas sus palabras, pero nos levantamos, el estaba en un gran salón que había afuera de las habitaciones, y lo rodeamos con un gran círculo como a 3.5 metro de distancia de él, y empezamos a orar.
De repente llegó un hombre que parecía un obispo, digo lo de obispo por la gran cruz que llevaba en el pecho, además llevaba algo en su mano que después supe que era el Santísimo, este hombre levantó la mano derecha en dirección al que gritaba y dijo ¡Jesús!, pero con mucha autoridad, el estaba como a 4.5 metros de este hombre, este hombre salió disparado como si le hubieran dado un gran golpe y nadie lo había tocado, cayó en un profundo sueño y no fue hasta la 11:00 a.m. que se despertó, y empezó el relato.
Este hombre estaba involucrado en prácticas de ocultismo, y la clave para descubrir su estado fue lo que gritaba esa madrugada, porque a la virgen no se le adora, solo se le rinde culto de adoración a Dios.
En este retiro se me presentó un Dios infinitamente Poderoso, se contaron testimonios de sanidades increíbles, liberaciones increíbles, y hasta resucitaciones de muerto.
Este tema lo sigo en el siguiente relato.
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