Quiero antes de empezar mi serie de relatos, pidiendo al Padre en el nombre de Jesús de Nazaret, que envíe su Espíritu Santo para que guie mis paso y lo narrado sea para la gloria de la Santísima Trinidad devoción legada por mi madre, en estos momentos goza de excelente salud a la edad de 74 años y a mi papa que está por cumplir los 75 años este 29 de marzo, un hombre, que ha transmitido en mi, el amor por lo que hacemos.
En 1972 aproximada mente a la edad de 11 años, nos visitó en nuestra casa ubicada en el corregimiento actual de Los Naranjos, (en la localidad denominada Callejón Seco, nombre también de la finca de café perteneciente a la Sociedad Anónima Eduardo Taylor, nombre de mi bisabuelo, quién era hijo de un inmigrante inglés cuyo nombre era Charles Edward Taylor). Un pastor Bautista de origen chileno, quién se había trasladado con su familia a Boquete en calidad de misionero, y había iniciado su misión con visitas a las casas de la comunidad, mi familia era católica y yo había recibido el bautismo y la primera comunión, pero como no éramos católicos practicantes, nos invitaron a asistir a los cultos y asistimos, este pastor era muy convincente, nos introdujo en la iglesia y llegamos hasta bautizarnos en la misma, ya que era requisito primordial para ser considerado miembro.
Al transcurrir del tiempo, mi papá que siempre ha sido un hombre muy disciplinado, se ganó el aprecio del pastor y fue nombrado diácono, él no se sentía preparado para tal responsabilidad, así que la solución fue salirse de la iglesia, y de ahí en adelante, quedamos sin religión. Yo terminé mis estudios primario, secundarios, pero como siempre fui tan indeciso, a la hora de elegir la carrera universitaria fue una gran odisea, estuve en ingeniería electrónica, no me gustó, y así pasé por, contabilidad, economía, derecho, administración bancaria, ingeniería náutica, todo esto en el transcurso de un año, la ingeniería náutica que su formación era castrense, así que por eso tengo formación militar. Pero sucedió que por motivos de un cadete, recibimos un castigo tan severo, que yo que siempre había sido un joven tranquilo, sentí el impulso de matarlo, desde niño practiqué artes marciales, pero nunca había tenido la necesidad de usarlas, más bien me jactaba en decir que me habían hecho más tranquilo, este hecho me asustó y llamé a mi padre y madre y ellos me apoyaron en la decisión de salirme de la escuela.
Viaje el siguiente año a San José, para seguir el estudio, en esta ocasión sistemas computacionales, pero como nunca había superado mi inseguridad, seguía con el problema de la indecisión, esto fue en 1982, pero empecé a estudiar con miles dificultades, me mantuve hasta que un día, en agosto de 1983 me trasladé en calidad de acompañante de mi novia de nacionalidad nicaragüense, que por motivos de la guerra su familia se había trasladado a San José Costa Rica en calidad de refugiados, su papá era un coronel de Anastasio Somoza, ese era el motivo del refugio, mi novia, empezó a sentir nostalgia porque su abuelita materna que estaba en Managua capital de Nicaragua, estaba enferma y creía que se iba a morir, en Nicaragua para ese tiempo no había ni medicamentos, así que su mamá me pidió que la acompañara, por lo peligroso del viaje, y lo hicimos, que odisea el mismo.
Estando allá, un día empezamos a hablar de religión con sus primas y como yo aunque no era practicante, quedé con las secuelas de los hermanos separados, empecé a atacar al Papa, la virgen, nunca dije palabras ofensivas hacia ella, pero realmente en el fondo no la aceptaba como madre de Dios, así que su prima me retó y me dijo que no siguiéramos con la discusión y que me invitaba a que fuera a un retiro que empezaba ese jueves 18 de agosto de 1983, eso sucedió el martes 16 de agosto del 83, y que ahí se me aclararía las dudas, y acepté.
Sigo otro día,
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