En este relato voy a irme a la actualidad de mi vida, ya que están ocurriendo situaciones muy interesantes, sobre todo a la hora de querer conocer verdaderamente a Dios.
Primer signo, no soy una persona que crea en la suerte o el famoso destino, en su lugar sí creo en los signos, por ejemplo mi nombre completo es Eduardo Augusto, bueno el significado de Eduardo es “el que cuida la tierra” y Augusto es “consagrado”, así que si la unimos sería “consagrado para cuidar la tierra” y ese es mi trabajo en la empresa familiar, es por ello que mi relación con el Señor es tan importante, ya que si no fuera así, no podría haber llegado a ningún lado. Buscando respuestas a la situación actual del agro, tuve que llegar a la conclusión que algo no estaba bien, ya que para el cuido de la tierra, hemos adquirido una técnica llamada “fertilización de precisión” consiste en análisis anuales de tierra y foliares, para determinar los faltantes y aplicar el fertilizante adecuado para evitar los excesos, y esto responde además a las normas existentes de cuido de la tierra y aguas subterráneas.
A nivel de proceso del grano del café contamos con las técnicas como lo son las normas ISO y además detección de los puntos críticos en el proceso, técnicas utilizadas en países industrializados para detectar problemas y sobre todo para corregirlos, además contamos con un sistema de reporte y control de cada proceso, por esto de la trazabilidad, ya que es un producto para el consumo humano.
Bueno todo estaba en óptimas condiciones, para altas producciones, y un mercadeo excelente, sin embargo una vez certificado como aptos para vender producto de alta calidad, perdimos el mercado, ¿porqué? Esa era la pregunta, no había razón válida, además la producción empezó a caer, buscando respuestas tuve que llegar a la conclusión que algo sobrenatural estaba involucrado. En ese momento ante el Sagrario pregunté al Señor que hacer, y sentí muy dentro de mí esta frase “Sin gracia no verás la Gracia” y entendí que tenía que vivir una vida de santidad, y en ese momento tomé una decisión en mi vida llegar a la santidad.
La santidad es muy empleada en la iglesia, pero se sabe muy poco de ella, diría yo es más bien un “tabú” que un fin, pero se nos olvida que sin santidad nadie verá a Dios y yo quiero verlo, así que me fui a mi confesor y le dije para que hubiera testigo, “padre he decidido ser santo”, el no se extrañó, pero sentí palabras vacilantes en sus consejos y sugerencias, sin embargo entendía que es posible que nunca había oído algo similar en su vida, que triste eso.
Desde el momento de esa decisión empezó para mí el verdadero camino de la conversión, en una ocasión ante unos hermanos les compartía esa decisión, y una señora hizo un comentario que tres día más tarde vine a comprender, ella dijo que le habían inculcado desde pequeña que uno de los pecados más graves es la presunción, tres día más tarde entendí que eso era para mí, y empecé un proceso de revisión en mi proceder para determinar si el decir quiero llegar a la santidad era un pecado de presunción, y fue ahí donde llegué a la conclusión que la santidad es un “tabú”, ya que se tienen conceptos errados de la santidad, se le asocia con la perfección humana en todos los sentidos, lo que sería similar a decir no ser pecador, y eso es imposible ya que no somos pecadores porque pecamos, sino pecamos porque somos pecadores, esa es una condición que nunca se irá del ser humano, como dijo san Pablo el aguijón en la carne, el mensajero de Satanás que nos abofetea.
La santidad es dependencia absoluta de Dios y hacer su voluntad, ese fue el ejemplo de Jesús, Yo he venido no ha hacer mi voluntad sino la de mi Padre dijera Jesús en muchas ocasiones, esa es la clave, pero que difícil llegar a cumplirlo, se necesita nacer de nuevo como le dijera Jesús a Nicodemo, “sino naces de nuevo no entrarás en el Reino de los Cielos”.
Hay mucho que analizar en este tema, por ello será tema para varios escritos.
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