Vida en Santidad
He estado viviendo una experiencia de fe desde la perspectiva del Amor de Dios, he narrado acontecimientos de trascendencia en esa vida, les explicaba en el tema anterior del “Tabú” que es la santidad para mucho creyentes. En mi relato les decía que en mi trabajo había experimentado tantos altibajos que podría escribir un libro, pero gracias a ellos mi vida de fe se ha enriquecido.
Desde mi relato anterior hasta este, han ocurrido situaciones muy difíciles, como lo es por ejemplo un remate de una de las fincas que administramos. Al inicio de este tiempo fuerte de entrega al Señor, la oración, contemplación, vigilias, sacramentos frecuentes, han sido mi sostén. Le decía al Señor en una de mis oraciones, Señor se que nunca me pedirás que te entregue las fincas, ya que no son mías, pero en su efecto si te entrego mi trabajo, que consiste en que estás produzcan, ya que para eso recibo un salario. Por el contrario caímos en un remate, que estaba programado por el banco para el 28 de junio de 2012, último jueves del mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús del cual soy devoto y como si fuera poco el jueves dedicado en nuestra parroquia a la adoración del Santísimo y conjuntamente con unos hermanos la hora santa es nuestra responsabilidad desde julio de 2009, esa era una burla de Satanás.
Unos 15 días antes del remate, es puesto en las oficinas de la alcaldía el edicto que señalaba tal remate, para cumplir la ley existente y además para recibir las ofertas para participar en dicho remate.
Quizás mi fe en el Señor sea un poco incoherente, pero sabía que no estaba solo, mis familiares al oír la noticia, me trataron de fanático, irresponsable y muchos epítetos más que no voy a caer en detalles. Estos fueron los días más tensos de mi vida, en mi interior surgían muchas preguntas, como por ejemplo, Señor tu dijiste y yo te creo que todo lo que pidamos al Padre en Tú nombre lo recibiremos, además mi oración fue siempre pidiendo discernimiento y suplicando que si mi espera era irracional me lo hiciera ver de alguna manera. Mi oración diaria era de aproximadamente, 7 u 8 horas, vigilias ante el Santísimo o el Sagrario, diariamente desde hacía 3.5 años, y el Señor se me había escondido a mi vista, pero en mi corazón, (no el musculo de bombeo de sangre) sino del centro de nuestros sentidos, algo me decía que no estaba solo, desde muchos tiempo atrás, mi fe no está en mi mente, sino en mi corazón. Algo me mantenía firme, y era la frase del Señor cuando en el huerto de los olivos dijera a sus discípulos oren y velen para que no los venza la prueba y era lo que hacía.
Yo que siempre he tenido muy claro mi misión en mi trabajo, ahora estaba muriendo poco a poco, pero había puesto mi confianza en Él Señor que hizo el cielo y la tierra y como Abraham tenía que mantenerme firme para no ofenderlo y perder la gracia, por una desesperación.
Recuerdo una visita que hiciéramos a un banco de la localidad, con el cual se había conseguido parar el remate, (gracias a una reunión de emergencia en las instalaciones de la empresa el domingo 17 de Junio día del Padre), esa reunión se concretizó el jueves 21 de junio de 2012, ese día pude comprobar la promesa del Señor cuando le dijera a sus discípulos, cuando los lleven a los tribunales no preparen el discurso, ya que el Espíritu Santo les dirá que decir, bueno yo tuve que preparar documentación, pero la paz que el Señor me regalara ante ese tribunal de Caifás, porque eso fue, ellos querían demostrar que había habido mal manejo en la empresa. El Señor me había dicho a mi corazón esa noche anterior, y los textos, de la liturgia lo comprobaban, en esos días habíamos estado leyendo lo acontecido con el profeta Elías y los 450 profetas de Baal, que saldría bien parado en ese debate. En esta batalla he aprendido que El Señor nos habla a través de las lecturas en la Eucaristía, confesiones, homilías, hermanos en la fe, esposa, hijos, pero hay que estar atentos y no desesperar. Cuando terminara aquella reunión con el banco se había demostrado que he sido un empleado fiel a la empresa, y esa fidelidad era hacia mi Señor, aunque no podía decirlo.
En la reunión con los socios de la empresa que son unos 92 en este momento, otro tribunal, aunque todo apuntaba a un mal manejo el Señor fue fiel a su palabra, Yo estoy contigo, y pude comprobar esa frase del apóstol Pablo si Dios conmigo quién contra mí.
El remate se paró, aunque unos socios quisieron demostrar un mal manejo, su argumento no estaba enfocado al bien común sino que querían sacar provecho como dijera ese refrán “en rio revuelto ganancia de pescadores”. Una de las cosas que les dije fue, hemos podido comprobar que la amistad ha salvado la empresa, aunque para mí hay otra razón, pero en ese momento no podía hablar de ella, les dije a las dos comisiones que habían, por la amistad de ustedes podemos comprobar que hemos llegado a un desenlace favorable, pero quiero decirles que mi Amigo no ha hablado todavía, es por ello que tengo que detenerme aquí, porque mi Amigo no ha dicho la última palabra.
Hermanos voy a seguir esta narración más adelante, pero quiero decir antes de terminar lo que dijera mi hermano san Pablo “cuando soy débil soy fuerte, porque Cristo es mi fortaleza” que feliz me encuentro en este momento, he corrido bien la carrera, he mantenido la fe, hasta este momento y con la ayuda de Su Gracia un día le veré cara a cara.
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