Esta narración es la experiencia de vida de un hombre, que El Señor ha puesto en su corazón muchas inquietudes, en esta ocasión les voy a contar una experiencia en mi vida de oración.
En esta vida de fe hay muchos altibajos que son propiciados, casualmente por la fe, la definición de esta es, “certeza de alcanzar lo que no vemos”, es una gracia la vida de fe, le escuché a un hermano decir que nosotros hacemos en nuestra vida muchos actos de fe, por ejemplo cuando vamos a conducir un auto, nos subimos y metemos la llave en el interruptor de encendido y lo encendemos, si no creyéramos que va encender, quizás no lo haríamos, bueno ese es un acto de fe, humano pero de fe. Con El Señor sucede igual, pero para nosotros nos es tan fácil.
Cierto día hace unos 4 años, era un viernes, ya les dije que siempre desde que este momento fuerte empezó, he sentido que un viernes veré La Gloria de Dios, bueno yo creí que era ese viernes, así que desde las 10:00 a.m. me fui a la iglesia de la Virgen del Carmen, regentada por los franciscanos en la capital de la provincia donde vivo o sea el distrito de David. Estuve en oración hasta culminar con la misa de 6:00 p.m., luego me dirigí a Boquete donde vivo y por el camino seguía en oración, pero empecé a experimentar una desesperación tan grande que al llegar a Boquete, entré en la iglesia San Juan Bautista, que es la parroquia, porque no aguantaba la presión, entré y no pude estar más de 5 minutos y tuve que irme. El Señor puso en mi corazón el deseo de solicitarle al párroco una llave de la iglesia, ya que soy adorador y por la constante presión en mi vida, a veces a las tres de mañana no podía más y tenía que ir a descansar a los pies del Sagrario, por ello pude entrar en la iglesia
Al llegar a mi casa estaban mi esposa y mi hija, ya que mi hijo tenía visita de un compañero de colegio y estaba en otro cuarto, y la casa donde vivo es un poco grande y lo que pasa en una recámara no se percibe en otra, bueno claro está si un habla normalmente, porque si grita es diferente. Bueno llegué tan atribulado y decepcionado, no de Dios sino de mi mismo y le dije a mi esposa, yo he creado una ilusión y lo que he creído que Él Señor, me ha dicho es pura sugestión de mi mente. Además le dije yo no puedo ni pegarme un tiro, ya que no soy un suicida, pero todo lo que he creído que se iba a resolver, no es así.
Amigos esto era tan terrible porque sentía que no podía orar, ya que lo que había creído de lo leído en la biblia, no era como lo imaginaba. Necesito explicarles, el porqué de esa frustración. Cuando leí Marcos 8, la lectura de la revelación, contada en el relato anterior, me decía si Dios es el mismo ayer, hoy y siempre o mejor dicho, El es siempre presente, ¿Por qué? los cristianos de hoy no somos como Jesús, Él dijo todo lo que le pidan al Padre en mi nombre se les dará, pero nosotros le hemos agregado algo a esa frase, y es lo siguiente, si te conviene y está de acuerdo a la Voluntad de Dios, y siempre me he dicho, todo lo que Jesús hizo y dijo estaba en la Voluntad de Dios, Él si le conocía como revelara tantas veces, Jesús siempre fue una respuesta. Pienso que esa frase ha salido de las tantas veces que quizás le hemos pedido algo al Señor y no lo recibimos, esto nos ha llevado a la conclusión que no es su Voluntad por ejemplo que nos curemos, encontremos un trabajo, etc. Pero qué hay de lo dicho por Jesús, no he encontrado en la biblia un solo pasaje donde alguien haya pedido que Jesús le sanara que no haya sido sanado, sin embargo dio de comer a la multitud, la pesca milagrosa, caminó sobre las aguas, resucitó a Lázaro, la hija de Jairo, el hijo de la viuda de Naim, la sanidad del sirviente del centurión romano, bueno tantos casos, Jesús siempre es una respuesta.
A sido necesario esta aclaración para seguir en mi relato, bueno estaba con mi esposa y mi hija, y les decía todo esto y ellas empezaron a llorar. Estábamos acostados los tres en la cama y de repente mi esposa empieza a tocarme y le dije de una forma áspera, no me toques y ella me dice es que estamos orando por ti, a lo cual le respondí, no te he pedido que ores por mí. Como a los 5 minutos las oigo roncando y me digo no han podido ni orar un rato, no sé ni por qué me dije esto, si les había dicho que no necesitaba que oraran por mí. Al poco rato me empiezo a sentir algo muy incómodo, y salí del cuarto y me fui en el carro, sin rumbo, en el fondo tenía el pensamiento de que si me estrellaba con un carro mi familia por lo menos quedaba bien económicamente, ya que tengo unos seguros de tarjetas de crédito que si muero en un accidente automovilístico, bicicleta, moto, avión, o cualquier vehículo de transporte, ellos quedan asegurados. Salí de la casa y me fui sin rumbo increíble viajé unos 60 kilómetros de ida, sin encontrar un vehículo, eso fue como a la 1:00 a.m., regresé a las 3:30 a.m., me quedé en otro cuarto increíblemente mi esposa e hija no se dieron cuenta, a las 6:00 a.m. empecé no sé ni cómo a hacer los laudes y otras oraciones más que hacía, les digo sé ni cómo, porque no sentía que mi oración pasaba del techo. A las 6:30 a.m., me fui a la otra finca a dejar el dinero para pagar y me decía, ahorita empiezo a preocupar a mi mamá y no quería hacerlo, pero ella siempre ha sido mi paño de lágrimas como dice un refrán popular.
Al llegar a la finca había una tía procedente de Estados Unidos, que no sabía que había llegado y ese fue el freno para descargar mis frustraciones, regresé a mi casa y me encerré en la oficina que tiene un cuarto al lado, quería estar solo, a todo esto eran como las 9:00 a.m. y mi esposa e hijas seguían durmiendo. Al terminar de pagar a los empleados, me quedé en la oficina dije en voz alta, mira Satanás, si tu quieres oírme renegar de Dios, conmigo te “Jodiste”, porque yo decidí ir al cielo aunque sea en el último lugar, allá y aquí en la tierra, así que ¡APARTATE DE MI!. Desde ese momento empecé a sentir sueño, ya eran como las 10:30 a.m. y me fui a la cama del cuarto contiguo a la oficina, que están aislados de la casa, me acosté y cuando me iba a dormir como a las 11:00 a.m., se despierta mi esposa y sentí cuando quiso abrir la puerta, a percatarse que estaba cerrada se fue y puso una música cristiana, a lo cual me dije, todavía con aspereza, ahora que me estoy durmiendo empieza la música. Pero algo ya estaba sucediendo, empecé a hacer el vía crucis, que era de las oraciones diarias, en eso se me viene un pensamiento pero no era mío, que decía lo siguiente: “Sabes, lo que viviste anoche fue lo que viví en Getsemaní la noche antes de mi crucifixión, lo tuyo fue como un átomo de mi sufrimiento, ese era un espíritu de muerte, (entonces comprendí porque me sentía tan vacío esa noche que no podía ni orar) siguió diciendo, sabes porque se durmió tu hija y tu esposa, porque eso no era para ellas, eso lo tenías que vivir tu”. En ese mismo momento me levanté como si nada hubiera pasado, no tenía sueño ni nada, entonces se lo dije a mi esposa y además le dije que quería ir a misa, pero a David.
Quiero agradecer a mi esposa y a la vez si algún día lee este escrito, pedirle perdón, aunque ya lo he hecho tantas veces, porque ella aunque no es una mujer muy espiritual, siempre me a amado y gracias a ese amor a podido ser de gran ayuda en mis tiempos difíciles.
Hermanos tengo que seguir con este relato, ya que en este tiempo he vivido cosas, que si no fuera por mi oración constante la prueba me hubiera vencido.
Quizás mi fe sea un poco infantil, pero yo me he tomado muy en serio lo que El Señor le dijera a Nicodemo, “el que no nazca de nuevo y no se haga como un niño, no entrará en El Reino de Dios”
Hay hermanos que piensan que el Reino de Dios es en el Cielo, y tienen razón, pero lo que no saben es que Jesús nos dijo El Reino de Dios ha llegado a ustedes. Y si somos como niños creeremos en él, si no estaremos sujetos a la esclavitud, aún siendo salvos, Él Señor dijo algo muy fuerte, “si alguien altera algo de lo escrito, le quita y enseña eso a sus hermanos, será el más pequeño en el Reino de los Cielos” fíjense que no dice que no estará en el Reino sino que será el más pequeño.
Quizás para muchos quizás seré un fraude, pero después 29 años y 11 meses y 2 días, sigo creyendo y cada día mi fe es más irracional desde el punto de vista de la carne, con la que tengo que luchar cada día. A mí realmente no me preocupa mucho la presencia del demonio, ya que sé que si Jesús está en mi corazón, lo más que puede hacer es tentarme, pero soy yo el que tiene que tomar la decisión de caer, así que mi mayor enemigo es mi voluntad que está manejada por mi carne, el mundo es una presión muy fuerte, pero no puede decidir nada por mí.
He ahí una de las razones porque no quiero vivir en mi voluntad, en cambio quiero llegar a vivir y a poseer la Voluntad de Dios, que fue lo que perdí cuando decidí cambiarla por la mía, lo digo así aunque no estuve en esa condición que vivieran nuestros padre Adán y Eva, pero si hubiera estado, hubiera tomado la misma decisión, por ello no culpo más que al pecado, por haber perdido mi condición primera, por eso hablo así.
Dios le bendiga, próximo relato LAS DIFICULTADES DE UNA VIDA DE FE III
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