Hoy voy a tratar un tema muy polémico en nuestras sociedades, y sobre todo en la vida de un seguidor de Cristo. Las riquezas
Mt.19:16-24
Jesús dijo en una ocasión después de que un joven que tenía muchas posesiones, le preguntara que obra buena debía hacer para ganar la vida eterna, empezó un diálogo, Jesús le dice ¿porqué me preguntas por lo bueno? Uno solo es el bueno. Pero si quieres entrar en la Vida, guarda los mandamientos, entonces el joven le preguntó ¿Cuáles? Jesús le contestó: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no dirás faltos testimonios, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo. Todo esto lo he guardado dice el joven ¿qué me falta aún? Jesús le responde anda vende todos los bienes que tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en los cielos. Luego ven y sígueme. Cuando el joven oyó esto se entristeció porque tenía muchas posesiones.
Jesús le dijo entonces a sus discípulos: En verdad les digo; difícilmente entrará un rico en el Reino de los Cielos. Es más os digo más fácil es a un camello entrar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el Reino de los Cielos.
En nuestra iglesia católica, hay muchos santos que vivieron una austeridad tal que pasaron muchas necesidades. Voy a mencionar el de San Francisco de Asís, un joven que procedía de una familia de mercaderes muy acaudalados, su padre quería que su hijo ganara honores en las cruzadas, pero en vez de eso, el joven Francisco tuvo un encuentro con el Señor.
En una ocasión empezó a regalar los vestidos a los pobres y su padre enojado se quejó con el obispo de la región y en la plaza de la catedral, el joven Francisco se despojo de sus vestiduras quedando desnudo, a lo cual el señor obispo se quitó su manto para cubrirlo ante tal bochorno. Esto en señal de una vida nueva, dejando al hombre viejo. Francisco empezó a vivir una vida austera y en ella encontró la paz de Dios.
En su ministerio que fue una revelación en la iglesia de san Damián, él siente que el Cristo de la iglesia le habla, y le dice Francisco restaura mi iglesia. En el momento el empezó a restaurar iglesias por toda la región, y a su vez tenía un celo muy santo por los sagrarios en dichas iglesias y ordenó a sus frailes que dieran y pusieran en lugares de honor los sagrarios donde se guardaba al Señor. Pero él con su persona era muy duro. Se cuenta que un día sintió un gran deseo de estar con una mujer, entonces se fue a un rosal y se tiró sobre él para darle al cuerpo lo que quería, cuerpo quieres revolcarte hazlo sobre estas espinas.
Francisco hizo tanta mortificación para vencer la carne que al final de sus días le pidió perdón a su cuerpo.
Leyendo esta historia me puse a pensar, Francisco honró tanto los sagrarios donde habita el Señor y maltrató tanto el mayor sagrario, donde Dios si quiere habitar. Los sagrarios de las iglesias son hogares transitorios del Señor, su destino final y añorado por Él es el corazón del hombre, es ahí donde Él quiere habitar. Las zorras tienen su madriguera y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde recostar su cabeza, dijera Jesús a sus discípulos en una ocasión.
No hay nadie en este mundo que haya vivido la plenitud de Dios que Jesús, pero nunca le faltó nada. En una ocasión le cobraron unos impuestos y mandó a Pedro a pescar y a buscar en la boca del pescado una moneda, y le dijo a Pedro, tómala y paga por ti y por Mí para no ser motivo de escándalo.
Nunca hay que perder de vista que cuando un hombre o mujer descubre lo que es vivir en la Voluntad de Dios, ahí no hay miseria. La miseria viene cuando no hacemos caso a las palabras de Jesús, “busca primero el Reino de Dios y su Justicia y lo demás vendrá por añadidura”, en otra ocasión Jesús dijo “¿por qué andan afanados por lo que tienen que vestir o comer?, las aves del cielo no trabajan ni hilan y mi Padre las viste y alimenta, los lirios del campo tampoco hilan y les aseguro que ni Salomón en su esplendor se vistió mejor que ellos. En otra ocasión Jesús dijo también todos tus cabellos están contados y añadió ni una hoja cae de un árbol sin que mi Padre lo permita, ¿por qué andan afanados? hombres de poca fe.
Todo esto lo he traído a esta reflexión para decirles. Somos hijo de un Rey y los hijos de un rey no pasan necesidades, claro está cuando se sienten y viven en la seguridad de su padre. ¿Nos sentimos hijos de Dios?, entonces actuemos como tales.
Esto no va en contra de lo que Jesús dijo al joven rico, ya que todo depende de donde esté tu corazón, si tu corazón está en las riquezas, ellas te llevaran a la muerte, lo mismo el sexo, poder, autosuficiencia, conocimientos, todo lo que ocupe el puesto que le corresponde a Dios, nos llevará a la muerte.
El corazón del hombre tiene dos partes una finita y otra infinita, la infinita solo la puede llenar nuestro Dios, pero pretender llenar la infinita con las cosas finitas es una pérdida de esfuerzo, y el resultado es la muerte, ya que se esfumarán, la felicidad que da el dinero, no es eterna. Pero si tienes la felicidad producto de que Dios llenó esa parte infinita, eso dura para la eternidad.
Estoy seguro que si ese joven rico hubiera vendido todo y lo da a los pobre el Señor le hubiera devuelto mucho más, ya que Jesús nunca estuvo en desacuerdo con la gente que tenía riquezas, ya que Él era auxiliado por mujeres con mucho dinero. Aquella mujer que le lavó los pies con aquel perfume de nardo tan caro es un vivo ejemplo. Dijo El Señor, Mío es el oro y la riqueza.
Abraham era un hombre rico, pero su Dios era Yavhé de los Ejércitos, José llego a ser el segundo de faraón, pero su Dios era Yavhé, también está el caso de Job, David, Salomón y muchos más, el problema no son las riquezas, el problema es donde está tu corazón.
Señor que nunca seamos seducidos por el deseo de cambiar tu Señorío por las cosas pasajeras de este mundo.
Dios los bendiga
No hay comentarios:
Publicar un comentario