En esta ocasión compartiré con ustedes, la actitud que me acompaña desde que comprendí que la paz es el mayor don que Dios me ha dado.
Hoy 7 de agosto de 2013 año impar del ciclo C, cuando estaba en la Eucaristía en la mañana, aunque ya había leído los pasajes de Números, el salmo 105 y el evangelio según san Mateo 15 que narra el encuentro de Jesús con la cananea, comprendí que el confiar en el Señor es algo que llega por la necesidad.
En el pasaje de Números, el pueblo de Israel ya había recibido tantos signos, pero seguían desconfiando del auxilio del Señor, llevándolos a la conclusión que nunca podrían poseer la tierra que manaba leche y miel. Ellos eran el pueblo escogido simplemente porque un día, un hombre le creyó a Dios, hablo de Abraham, por su fe Dios hace una alianza con él y le promete una descendencia tan grande solo comparada con las estrellas del firmamento.
No quiero caer en la descalificación del proceder del pueblo de Israel, porque ahora todos somos gracias al sacrificio de nuestro salvador Jesucristo, claro está, si le acogemos, ciudadanos del reino y por hecho tratados como verdaderos hijos de Dios.
Qué difícil es para el hombre creerle a Dios, por ello el pueblo de Israel es condenado a vagar por el desierto 40 años, un año por cada día que duro la exploración, se narra que Caleb intenta persuadir al pueblo para que vayan, pero no le prestan atención, en su efecto empiezan a murmurar contra Moisés y Aarón.
Dios rico en misericordia siempre espera un arrepentimiento por parte del hombre, ya que sabe que su perdición sigue siendo la voluntad de éste.
Es hermoso el contraste del pasaje de Números, con el evangelio. Quiero analizarlo desde mi perspectiva de testigo. Para ello voy a recordar lo que El Señor dice a Nicodemo, el que no nazca de nuevo no entrara en el Reino de Dios, es hermoso ver la actitud del Señor con esta mujer y una gran enseñanza, primero ella suplica para que El Señor le atienda, pero el Señor calla, son los apóstoles los que le ruegan que la atienda, pero no porque en ellos haya compasión, ya que lo que los trae inquietos es el bochorno por la insistencia, a la petición de ellos Él Señor dice, no he sido enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Es importante aclarar algo aquí, en el pueblo de Israel las mujeres y los niños no tenían voz ni voto, ahora imagínense la posición de esta mujer que no era Israelita sino considerada pagana; Jesús le dice no está bien que se le dé el alimento de los hijos a los perros, la biblia dice perritos, pero la traducción es clara, es a los perros. Me detengo aquí para resaltar lo que le dijo Jesús a Nicodemo, ningún ser humano que se le diga perro y piense en sí mismo, puede quedarse callado, pero el caso de esta mujer es totalmente diferente, es la actitud de una persona que ha muerto a su carne; ya no le importa esta frase, en ella se cumple lo que muchas veces dijera Jesús, quien quiera salvar su vida la perderá y el que la pierda la ganara, esta mujer ya no le importaba con su vida o su reputación, ella daba su vida por su hija. Entonces responde a Jesús, sí Señor pero los perros comen de las migajas que caen de la mesa de los hijos.
Nunca fue la intención de Jesús denigrar a esta mujer, todo lo que Jesús hacía era con Amor, eso lo comprobamos con los resultados, como dijera Él mismo por sus frutos los conoceréis. He aquí los resultados inmediatos, oh hermanos esa respuesta de esta mujer impacto tanto a Jesús, que le elogia y le dice, mujer que fe tan grande tienes, y le dice algo que tú y yo quisiéramos escuchar de Jesús en nuestras peticiones, que te suceda como lo has querido y en ese mismo instante su hija quedo sana. Estos son los signos que acompañan a las cosas que son de Dios, o sea que es Voluntad de Dios sanar en todo momento, ya que con ello se honra su nombre.
Hermanos esta reflexión me lleva a las lágrimas, al poder sentir la ternura de Jesús, esa mujer se convirtió en testigo de las maravillas del Señor. Que creen ustedes que pasó después de esto, esa mujer quedó tan agradecida que a todo el que se le acercaba le daba el testimonio de lo que Jesús había hecho por ella y su hija.
Crees en la palabra del Señor expresada en la biblia, bueno no basta con creer, sino se posee, esa es la clave, pero aquí surge una pregunta ¿cómo hacerlo?. Te diría para ti y para mi imposible, pero solo basta que lo queramos y nos comprometamos.
Nuestra madre la Virgen María, se ha aparecido en muchos lugares y ha trasmitido la misión que se le ha encomendado, ella fue la primera en descubrir el Reino de Dios, después de Adán y Eva en el Paraíso, y gracias a ella, todos tenemos la oportunidad de recibir la Redención, eh ahí porque ella sigue siendo tan especial, y por ello la amamos tanto, gracias mamá porque le diste la totalidad de tu vida a la Voluntad de Dios.
El Señor se ha aparecido también, y su mensaje habla de Misericordia, Amor, de consagración, esos son los primeros pasos para poder poseer el Reino de Dios, la fuerza viene de Él.
Eso es lo que a mí me mantiene expectante, ya que como la cananea he gritado al Señor y sé que aunque no pudiera llegar como hijo, las migajas que pudieran salir de la mano de Dios, nos llevarán a tomar parte de su mesa principal, ya que ese derecho nos lo ganó Su Hijo Amado, por su sangre derramada, como reza el texto de 1ra de Pedro, por sus llagas somos sanados.
Dios le bendiga
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