Desde el inicio de estos relatos les he transmitido que los mismos llevan la intención de ayudar a hermanos que tengan en sus corazones el deseo de vivir una vida de santidad, además reitero que los mismo también llevan implícitos, dar honra y honor a quién los merece, que no es nada más y nada menos que a la Santísima Trinidad.
En estos días pasados como soy catequista de confirmación y escuchando la homilía del Papa Francisco a los jóvenes de la isla Italiana de Cerdeña, el Papa Francisco decía:
“Después del saludo de dos jóvenes y las preguntas de otros presentes exclamó: “¿Parece que hay algunos jóvenes, o tantos? ¡Son tantos! Gracias por haber venidos tantos a este encuentro, verles me recuerda la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro: quizás algunos de ustedes estaban allá, pero muchos seguramente la han seguido por televisión e internet. Y fue una experiencia muy linda, una fiesta de la fe y de la fraternidad, que nos llena de alegría”.
“La misma alegría –añadió el Papa- que probamos hoy.
“La misma alegría –añadió el Papa- que probamos hoy.
Agradecemos al Señor y a la Virgen María, Nuestra Señora de Bonaria: es Ella que nos ha hecho encontrar aquí. ¡Récenle con frecuencia, que es una buena madre!”.
En el camino a Emaús, cuando los discípulos se muestran desanimados porque las cosas no habían ido como ellos esperaban, encuentran al Señor. “Este es el primer punto la experiencia del fracaso” dijo.
“Lo dijeron vuestros portavoces, en donde la fe aparece un poco desteñida, se ven cristianos a veces cansados y tristes y muchos jóvenes después de la Confirmación se van”.
Y les recordó que “en las preguntas que me hicieron estaba esta experiencia: el sacramento de la confirmación” o deberíamos llamarlo dijo “el sacramento del adiós”.
“Lo dijeron vuestros portavoces, en donde la fe aparece un poco desteñida, se ven cristianos a veces cansados y tristes y muchos jóvenes después de la Confirmación se van”.
Y les recordó que “en las preguntas que me hicieron estaba esta experiencia: el sacramento de la confirmación” o deberíamos llamarlo dijo “el sacramento del adiós”.
Es increíble la manera que utiliza El Espíritu Santo para llamarnos la atención sobre algún tema. Esta misma semana conversábamos con los jóvenes de confirmación y la similitud con lo que decía el Papa a los jóvenes de Cerdeña, es prácticamente idénticas para todos los jóvenes del mundo entero, eso es lo que me emociona de la vida de fe, la concordancia en los temas, esa es una prueba fehaciente de que el Espíritu Santo está guiando la iglesia.
Con la experiencia adquirida en estos 30 años de vida de fe, con sus caídas y miles de contratiempos, he llegado a la conclusión estadística, que de los 7000 millones de habitantes aproximados en el mundo, según un sacerdote científico católicos, 1078 millones son bautizados en la iglesia católica aproximadamente, eso nos dice que de cada 7 habitantes del mundo, 1 es católico, aquí no están contabilizados todos los cristianos, solo los católicos.
Nuestra tarea es grande ya que de esos católicos bautizados, me atrevería a decir que el 90% son católicos de eventos, del 10% restante, el 9% conocen al Señor a medias y del 1% restante no me atrevería a catalogarlos, pero una mínima cantidad han optado por la santidad. Eso nos coloca en una crisis, es preocupante, pero a la vez una gran responsabilidad, en la evangelización de esos bautizados, como dijera el beato Juan Pablo II.
Esta tarea no puede ser nunca con nuestras fuerzas o buenos propósitos, no bastaría con eso, para que esto sea posible, solo bastaría con que seamos templos del Espíritu Santo, es Él quien a través de nosotros lo hará posible. El hombre quizás no ha entendido, que Dios trabajará como nos lo indicó Jesús, con el testimonio, que no es más que ser testigos de su Amor, Ternura y Maravillas.
Hablando con esos alumnos que están en la etapa final de su preparación para recibir el sacramento, llegué a la conclusión, que no están preparados, para tan gran acontecimiento. La confirmación es el Pentecostés de los creyentes, ahí se recibirá el Poder de Dios, que es El Espíritu Santo, sin Él no podremos nunca llegar a ser testigos y mucho menos santos.
Ese día sentí que hay algo con el Kerigma o sea el primer anuncio, y han llegado a la catequesis sin ese primero anuncio, pero en la catequesis El Señor me ha guiado por ahí, para hacer dos papeles el de testigo para transmitirles ese kerigma, y el de catequista para educarlos en la fe. Pero con los jóvenes hay un gran obstáculo y es su juventud y entusiasmo, aunque no debería serlo, pero para seguir al Señor hay un requisito indispensable; primero necesitarlo, pero si te sientes bien y realmente crees que lo puedes todo como el joven rico del evangelio, el era un joven bastante cumplidor, pero Jesús le gusta que nosotros confiemos más en Dios que en nuestros tesoros.
El Señor necesita de nuestra radicalidad a la hora de seguirlo, eso nos lleva a morir a nuestra voluntad, y en su remplazo vivamos según la Voluntad de Dios. Pero a esa exigencia le tenemos miedo, por eso nos cuesta tanto seguir a Jesús, entonces Él nos dirá lo mismo que dijo del joven rico, que difícil es que un rico entre en el Reino de los Cielos. Ese tema siempre es controversial, ya que se piensa que nada más son las riquezas monetarias, a las que se refiere Jesús, pero no es así, Jesús se refiere a todo lo que en tu vida ocupe el lugar de Dios, así que puede ser, tu juventud, el sexo, el poder, el dinero, tu profesión, tu inteligencia, tu salud, tu cuerpo, tu trabajo, tus padres, tu esposa, tus hijos, tu vehículo, tus estudios, tu voluntad etc.
En el evangelio de ayer miércoles una vez más dice el Señor en Lucas 9:1-6, a los que Él eligió, no lleven nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tengáis dos túnicas. En cualquier casa que entréis, quedaos allí hasta que de allí os vayáis.
Y aquí viene lo más triste “Y si nadie os acoge, al salir de aquella ciudad, sacudíos el polvo de los pies en testimonio contra ellos.
Que duro esto que dice Él Señor, siempre he dicho que eso, es en lo único que en mi realidad, no puedo hacer, ya que con los resultados que hay en estos momentos en las catequesis, me hubiera sacudido el polvo de mis zapatos hace mucho rato, pero no puedo hacerlo, ya que hay muchos factores que llevan a estos jóvenes a actuar así. En su lugar oro por ellos y lo seguiré haciendo siempre, y además nunca dejaré de catequizar, pero desde la vivencia.
Concluyendo, les digo, el defender nuestra fe, es una tarea diaria, pero no desde la discusión o la polémica, sino desde el testimonio de vida y sobre todo desde la perspectiva del Amor, y lo pongo con mayúscula porque ese es el verdadero nombre de Dios.
Hay que orar mucho para que cada día haya más mujeres y hombres no importando su edad, que den testimonio de su fe, con el ejemplo de vida. Hay que validar lo que Jesús nos transmitió, pero en nuestras vidas, para poder hablar realmente, desde el corazón, pero desde un corazón donde haya hecho morada La Santísima Trinidad, desterrando de nuestro ser, toda voluntad humana que nos ha llevado a vivir en un destierro alejado de nuestra fuente de Poder, que debe ser vivir en la Voluntad de Dios.
Dios les bendiga y les de su Paz.
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