Creo que es un buen momento para relatarles ciertos acontecimientos en mi vida, que avalan ciertos conocimientos de religiones orientales.
A La edad de 11 años y por motivos de gordura, entré a practicar Judo, pasamos casi cuatro meses desplazándonos, como en los pasos de vals, ya que la columna vertebral de cualquier arte marcial, es el equilibrio y el desplazamiento, son el factor sorpresa para definir un combate.
Luego de ese tiempo, la mayoría de los estudiantes, pidieron cambiar a Karate-do, yo agradecí eso, ya que como era el más alto de la clase, siempre era el "sparring" del sensei, solo vivía por el suelo, algo que aprendí a la perfección fue a romper caída, ya que no hacía más que levantarme e inmediatamente iba para el suelo. Una de las llaves que le temía más, era una llamada Ippon Seoi-nage, ya que en ella, me tomaban por debajo de la axila, en un giro del cuerpo, y con la cadera, era impulsado por encima de la cabeza del que proyectaba la llave, era un aterrizaje aparatoso, y me volví un experto en rompimiento de caída, ya que nunca la proyección quedaba a medias, el que proyectaba era el instructor y era muy bueno.
Después seguimos con Karate-do, el termino Karate significa mano y do es el camino. Mi instructor era un hombre muy disciplinado, así que siendo yo uno de los alumnos más antiguos, no más sobresaliente, pero si un candidato para seguir el Karate como filosofía de vida. Así que la meditación y la mística oriental, fueron la base de mi entrenamiento; pero como toda academia, tenía que medir fuerzas con otras, en torneos, el combate era una prioridad. Pero los combates japoneses, llevan un sentido del honor, que consiste en dejar muy en alto la academia o dojo, para ello existe la honorabilidad, no se permiten golpes de manos en la cara, ni en la zona genital, en la cara, solo se puede llegar con los pies, aunque es más fuerte el golpe, pero requiere de una gran flexibilidad y destreza para acertarlo.
Bueno ahí estuve hasta los 18 años, después me trasladé a estudiar a San José de Costa Rica e ingresé a la academia, siguiendo mí estilo que era el Kyokushinkai, ahí practiqué por 1 años y medio. Estando en esa academia empecé a practicar Jiu-Jitsu, que es un arte de defensa, pero empezaron a entrenarme para representar la academia, ya que en mi peso no tenía representación, pero en todo arte marcial, debe existir una agresividad controlada claro está por la meditación, bueno esa debe ser la actitud, pero se ha vuelto muy comercial y esto ya casi no se da.
Por motivos de cambio de residencia, tuve que retirarme de la academia, y la única que encontré era con un sensei o maestro japonés Tsu Ito, practicaba la disciplina de Rembu kai es una disciplina combinada, significa Asociación de practicantes de artes marciales, se originó en Japón. Bueno la cosa por aquí era más fuerte, era un contacto más agresivo, y como yo no tengo ese instinto de siempre ganar, la caballerosidad, no era muy bien vista por allí, aunque dentro de las definiciones de este arte está la prácticas de caballeros, pero era muy agresivo, así que se fue perdiendo lo filosófico, que era para lo que me habían estaban formando.
Bueno ahora comprendo, mi madre siempre me tenía en el altar del Señor, ella en su amor a mí, me consagró sin darse cuenta a la Santísima Trinidad. Ese es el poder que tienen los padres de familia sobre sus hijos, es tanto ese poder que pueden entregar sus hijos hasta el demonio, y su ofrecimiento, es respetado por Dios, aunque sea algo contrario al amor. Bueno mi madre me consagró a la Santísima Trinidad.
Mamá te doy las gracias, porque siempre has sido una mujer de oración y de mucha fe.
Bueno un día llegó la respuesta del amor de Dios a través de mi madre y padre, porque aunque mi papá no es un hombre de fe, Dios se ha movido a través del amor por lo que hace, él siempre ha sido fiel a sus principios. Aunque mi padre ha sido un hombre muy mujeriego, pero aún en su pecado, siempre ha prevalecido el amor a sus hijos, yo sé que mi madre ha sufrido mucho por esto, pero mi padre nunca ha podido separarse de ella, sé porqué, porque lo que Dios unió no lo debe separar el hombre, eso puede ocurrir cuando hay primero separación de Dios, pero si Dios está presente no hay fuerza contraria que pueda vencer.
Así que mi vida de fe, no es mía es un legado de mis padre, pero aunque los quiero mucho, más quiero a mi Padre Dios, que nunca me negará el quererlos, ya que Él es Amor.
Distintos creyentes tienen miedo de entregarse al Señor, porque llegan a pensar que cuando Dios dice que me tienes que entregar todos tus vienes, empiezan a creer que los cristianos, tienen que vivir en la pobreza, la pobreza a la que se refiere El Señor es a la pobreza como fruto del Espíritu Santo, o sea dependencia totalmente de Dios, y eso no es ser pobre, eso es Gracia Total.
He querido hablarles de esto, porque no quiero dejar la impresión de ser un sabelotodo, no lo soy, en su efecto soy un hombre que ha muerto a su voluntad, y en su lugar quiere vivir en la Voluntad de Dios.
Quiero erradicar de mi vida la competencia, el deseo de ser el primero, el que solo mis ideas son las valederas, ya que los hijos de Dios ya son triunfadores, no por sus méritos sino por los méritos de nuestro Señor.
Hoy tengo tal alegría, que no quepo en mi cuerpo, sobre todo cuando leí las lecturas de la liturgia de hoy jueves 10 de octubre de 2013.
Porque lo que Él Señor puso en mi corazón sobre la empresa donde trabajo como gerente administrativo, además de la conversión de mi familia, ya es un hecho consumado, ahora depende solamente de la apertura de sus corazones, pero el Señor me va a dar una prueba de su Amor, aunque no lo he pedido, pero Él lo hará, para testificar al mundo entero, que quién pone su confianza en Él, nunca saldrá defraudado.
Uno de los mayores regalos en mi vida de búsqueda, que tampoco es mía, es la capacidad de asombro, aunque tenga 30 años de caminar, hoy lloraba como un niño en la Eucaristía, cuando el sacerdote decía, ya que es un Agustino Recoleto, y hoy se celebraba el nacimiento al cielo de santo Tomas de Villanueva, obispo, mientras él hablaba, en mi corazón había un gozo y sentía que Él Señor me decía, a través de lo que él sacerdote explicaba, la historia de la orden en Panamá y sus diferentes logros, sobresaliendo un comedor para necesitados, en una zona marginal, y citaba el pasaje de Jesús, “cuando den algo a uno de estos pequeños, en mi nombre, lo han hecho conmigo”, pero esos pobres son los pequeños de JYHV o los Anawin, gente que en el tiempo de Jesús, era despreciada por los judíos, no eran tomados en cuenta.
Al salir de la iglesia un hombre se me acercó y solicitó mi ayuda, y puede ver en sus ojos una alegría tal, que le dije, hermano, ya que siempre le veo en la iglesia de rodillas orando y llorando, has escogido el mejor camino, me dijo lo sé. Después una mujer de unos 75 años me abordó al salir de un banco de la localidad, solicitando también mi solidaridad, en ella vi el Rostro del Señor, y con lágrimas en los ojos cuando me retiraba, le decía Al Señor, si supieran que son hijos de un Rey, no estarían pasando necesidades.
Por eso hermanos, quiero hablar de mi Dios con verdades, no con supuestos, mostrar al Dios que nos presentó Jesús, El Solidario, Tierno, Compasivo, Padre y Madre, Amoroso, Misericordioso, aunque todas estas palabras sean sinónimos. Pero no verlo como el Dios severo, que da miedo, justiciero, lejano, inalcanzable por nuestra condición de pecado.
Le he dicho Al Señor; sino voy a ser así, mejor llévame, ya que no te mereces tal ingratitud.
El hombre necesita descubrir y sentir que es hijo de Dios, esa tarea es imposible si nuestra voluntad, sigue activa. Jesús le dice a Nicodemo, hay que nacer de nuevo, sin prejuicios, ni nada, como los niños recién nacidos. Eso solo es posible cuando resucitemos en la Voluntad de Dios, dicho de otra manera, morir a mi voluntad y en su lugar nacer en la Voluntad de Dios. Esa es la predicación de nuestra madre María, y también la de mi hermana Luisa Piccarreta.
Dios les conceda el vivir un día en su Voluntad y poseerla, pero sino mueres a la tuya, nunca disfrutarás de ese gozo, no esperes llegar al Cielo, donde no hay tristeza ni llanto ni dolor, sino desde aquí en este mundo lleno de pecado, para así hablar bien de Dios, con hechos como lo hizo Jesús.
Dios les bendiga.
Pues yo, estuve unos tres años practicando la tecnica de defensa personal Aikido.
ResponderEliminarMe ancantaba, pues es un arte marcial no destructivo, no produce lesiones (a menos que las quieras realizar expresamente) se aplican puntos de dolor y se reduce al atacante.
Pero fué entregarme a Jesús y dejar de hacerlo, pues en la etiqueta, ya sabes la presentación, era obligado, ponerse de rodillas, y saludar a la imagen del fundador y despues al resto.
Consulté a un buen sacerdote ante mis dudas... y me dijo que eso era una forma de adoración, y que como cristiano, no debia hacerla pues ese signo, implica mucho aunque no se le de importancia, desde ese mismo momento de je de hacerlo.
Aquel buen sacerdote me dijo que plantease al profesor el hecho de que no hiciese la etiqueta por motivos religiosos, pero le dije que no, esas cosas son fundamentales para ellos (la etiqueta) y no van a ceder, forma parte del aikido, por tanto, ni lo planteé, primero Dios y así sigo siempre.
Dios te bendiga.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEstimado hermano Administrador del blog:
ResponderEliminarTodas las artes marciales, son proyecciones, que no deben dañar sobre todo a nuestros compañeros de dojo. Aunque todas ellas eran técnicas guerreras, pero siempre fui un tipo de monje, por lo menos hacia allá me encaminaba mi primer sensei.
Nunca he sido un hombre agresivo, pero la única vez que experimenté esa agresión, sentí un gran temor, ya que mi deseo era matar a mi adversario. Ese fue el motivo de abandonar la carrera militar naval. Recuerdo que ellos me decían, por qué haces las cosas sin que te manden, a lo cual les decía, mi padre es muy estricto, solo da una orden, con eso aprendí que la mejor manera para no ser mandado, es hacer lo que me corresponde, y eso es lo que hago.
Así que el motivo de mi enojo tan severo, fue porque según la ley de la academia, nunca debí ser sancionado, porque no daba motivos; pero fuimos sancionados, por culpa de otro individuo, que se reveló y por él pagamos todos. Esa injusticia me llevó a solicitar mi baja para evitar una desgracia. Pero ahora sé que aunque fue un hecho desagradable, ya mi Señor empezaba a guiar mis pasos hacia Él. Lo entiendo ahora, la oración de mi madre, además él conocía mi corazón.
Hermano, se que eres un hombre de disciplina como yo, hemos aprendido a obedecer por eso estamos donde estamos. Qué bueno es someterse al Señor.
Dios te bendiga y premie con el regalo de la Paz