En esta ocasión les voy a compartir, otras de las reflexiones a las que he estado sometido en este tiempo de espera.
Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
2 en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.
colgábamos nuestras cítaras.
3 Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
«Cantadnos un cantar de Sión».
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
«Cantadnos un cantar de Sión».
4 ¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
en tierra extranjera!
5 Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha;
que se me paralice la mano derecha;
6 que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.
7 Señor, toma cuentas a los Idumeos
del día de Jerusalén,
cuando se incitaban: «Arrasadla,
arrasadla hasta el cimiento».
cuando se incitaban: «Arrasadla,
arrasadla hasta el cimiento».
En este salmo podemos reflexionar sobre la condición precaria de los deportados, que añoran con gran nostalgia el retorno a su tierra, a casa.
Nosotros los hombres y mujeres que vivimos en este mundo, muy pocas veces añoramos lo que nos ha quitado el pecado, gracias a nuestra voluntad. Nos hemos acostumbrado a vivir valiéndonos de nuestras habilidades y gracias a ellas, sentimos seguridad y creemos que vamos a alcanzar un futuro prometedor, pero en este mundo. En muy raras ocasiones en la cúspide de nuestros logros, pensamos en que nuestra patria añorada no está aquí, sino en el cielo prometido por nuestro Señor Jesucristo, que es la Palabra Encarnada.
Pero hay personas que no han podido alcanzar esa seguridad añorada, y están sin trabajo, sin hogar, en países extraños, en grandes depresiones, sin familia, drogados, enfermos en el alma y en el cuerpo. Todo esto los ha llevado a tal desesperación, que muchos caen en el suicidio, en promiscuidad sexual, locuras, diversas enfermedades. Los médicos dicen que el 90% de las enfermedades son sicosomáticas, producto de todas esas carencias, que no podemos manejar solos.
Esta ausencia de Dios en la vida de tantos y tantas, nos ha llevado a buscar consuelos, entonces se han creado leyendas como la de santa Claus, que alegrará el espíritu navideño, porque hasta lo denominan así. Escuché a un sacerdote ilustrar a los fieles sobre esta farsa e inclusive le llamó Satán Claus, mofletudo y rechonchón, debido a que está usurpando el verdadero sentido de la Navidad. Tiene razón, pero el verdadero fondo de todo es que hay muy pocos testigos, que nos lleven a añorar este misterio y el Reino de los cielos, en su lugar muchas veces lo que nos hacen es alejarnos más. Como dijo El Señor en esa fuerte frase a los fariseos, escribas y maestros de la ley, “no entran ustedes ni dejan entrar a los demás”.
El hombre en el fondo no es malo, y Dios lo sabe, por eso nos ama tanto, pero ese amor nunca lo podremos descubrir sin una renuncia a nuestra voluntad, y en su lugar, renazca en nosotros la Voluntad de Dios. Pero el hombre piensa y en el fondo siente miedo, duda, porque siente que tal hecho, truncará sus planes, ya que supone que Dios es austero, justiciero, exigente, y a tal situación no quiere someterse, y en su lugar se revela, ya que esa suposición, lo hace sentirse esclavizado. Pero eso no es así, Dios da libertad, pero hay que vivirla para comprenderla.
Unos días atrás pude escuchar de un teólogo la expresión, teología especulativa, entonces me puse a meditar sobre esa expresión a la luz del evangelio, entonces entendí lo que quiso decir con esa frase, resulta que las vivencias de nuestros antepasados, en la búsqueda del conocimiento de Dios, han llegado a muchas conclusiones y muchas de ellas han llevado a la santidad a muchos, pero el repetir esto, sin un compromiso de vivencia y comprobación del hecho, nos convierte en meros espectadores y eso no es lo que quiere el Señor, el quiere que seamos testigos, por eso la teología como estudio es mera especulación, pero si ella nos incita a validarla en nuestras vidas, nos convertimos en testigos, y eso si que tiene un impacto en nuestros semejantes, ya que nos sitúa en un campo real, no especulativo, y ahí la teología empieza a dar frutos, ese debe ser el verdadero fin de su estudio.
Todos estos comentarios, son para introducirnos en el Misterio de nuestra salvación. La Navidad da inicio al mismo.
Cuando leía la lectura propia de este día 24 de diciembre de 2013, sentía un gran gozo cuando empecé a escudriñar la primera lectura del 2 libro del profeta Samuel, David después de tantas luchas, el Señor le otorga la paz con sus adversarios y este rey que era muy humilde en vez de llenarse de soberbia, empieza a planear construirle una casa a su Dios, entonces le consulta al profeta Natán lo que está sintiendo, este le dice, El Señor ha estado contigo en todo momento, así que sigue los impulsos de tu corazón, pero El Señor le dirige la Palabra al profeta y le dice a David, que es Él quién le va a construir un reino a él, y le dice que será un descendiente de él, que le edificará el templo. David habla con su Dios y agradece tales palabras y queda asombrado de lo que Dios hará con su descendencia.
Además en el evangelio Zacarías lleno del Espíritu Santo hace esa hermosa oración que está en Lucas 1:67-79. Todas estas lecturas de preparación nos llevan a sentir un gran gozo, ya que luego de la tempestad viene la calma. Estas lecturas me apasionan, ya que me sitúan en ese espacio de tiempo, y me hacen añorar la llegada del Salvador.
Las experiencias que he compartido en estos escritos, me han hecho añorar los bienes que perdimos al alejarnos de la Voluntad de Dios. Quiero un día ser digno de llegar a esa patria prometida donde no habrá llanto ni tristeza, pero a la vez no puedo ser egoísta y pensar solo en mí. Hay tantos hombres y mujeres en este mundo, que aunque se dicen cristianos, viven como desterrados, ellos necesitan de nuestra compasión, eso fue lo que sintió Jesús al bajarse de la barca y ver aquella multitud, que buscaban una voz de aliento, dice la misma, que sintió compasión, porque estaban como ovejas sin pastor. En la actualidad hay tantas ovejas sin pastor.
Hay algunos que dicen que santa “Claus”, tiene sus raíces en San Nicolás de Bari, pero nada más alejado de la realidad, santa es un objeto de consumo además de una invención de ese vacío, que busca encontrar algo en que asirse (nosotros somos consumidores y consumir, no es que sea malo), y se convierte en algo obsesivo.
Recuerdo el testimonio que escuché hace muchos años, de un hombre que siempre en su niñez recibía para Navidad un pantalón y camisa, los mismos los encontraba siempre debajo de la cama, pero una vez no los recibió, fue tal su impacto que de allí en adelante dejó de creer en la navidad y en Dios. Cuando creció llegó a convertirse y comprender que aquella desilusión no fue motivada por Dios, sino más bien por el desconocimiento de ese Dios.
Otro caso lo viví con unos refugiados políticos, en este tiempo de navidad, les vi llorar y añorar viejos tiempos, esa misma actitud deberíamos tenerla nosotros los cristianos, pero muchos aunque nos llamamos así, desconocemos lo que hemos perdido, por ello aunque tenemos esperanza, vivimos resignados, creyendo que es Voluntad de Dios nuestros pesares.
Quiero hacer una oración: Señor Tú que eres Él Señor de todo lo creado, envía más obreros, ya que la cosecha es abundante y hay muy pocos obreros. A las mujeres y hombres que hemos decidido seguirte, danos la unción necesaria para realmente hablar en Tu Nombre y gritarle a la humanidad que tenemos un Padre que nos ama y Un Hermano que se sacrificó por nosotros y Todos Ellos Unidos en el Poder del Espíritu Santo.
Ven Señor Jesús y nace en los corazones que deben salir encendidos en el Fuego de Tu Amor.
Dios les bendiga con el mayor fruto de Su Amor, la Paz del corazón.
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