Habiendo vivido ya ese gran día del nacimiento del Niño Jesús, en ese sencillo lugar en Belén. Quedo muy asombrado de la sencillez de ese nacimiento, es posible que pensemos que si hubiéramos estado por esos lares, hubiéramos ido de inmediato a su encuentro. Pero esa no es una realidad, hasta que no seamos conscientes de ese Gran Misterio.
En las vivencias anteriores; expresé lo que me había motivado a escribir, las reflexiones sobre la espera de ese nacimiento en el misterio revelado a la iglesia, pero una vez llegado ese momento, a pesar de esa gran paz que había en mi corazón, sentía una gran pena, no tanto por los males del mundo, sino más bien porque mi vida sigue en una constante espera, ya no sé de qué, ya que si el Niño nació, y mi espera sigue, pareciera que no sé, a donde voy, esto debe ser un designio de Dios y muestra de su Misericordia, ya que si supiera lo que tengo que vivir todavía en esta tierra, quizás moriría solo de pensarlo.
Algo me ha hecho un clic en mi mente al leer el relato de los Hechos de los apóstoles, cuando explican muy detalladamente la corta vida del ministerio de San Esteban. Inmediatamente después de ser elegido entre los siete que se iban a encargar de cuidar y asistir a las viudas, empiezan los prodigios y señales que acompañaran dice el Señor a los que crean en Mí, toda la sabiduría de sus juicios y exhortaciones, que iban de la mano con grandes signos; por ello fue lapidado hasta morir. Parece ser que el hombre cuando ejerce un poder, por sus habilidades, llámense, estudios, posición económica, y tantas más que son motivadas, por el “ego” de este, se vuelve insensible y termina negando lo que supuestamente ha predicado.
No podían tolerar que un don nadie como Esteban, les interpelara y mucho menos condenara su actuar, pero nunca entendieron por su soberbia, que tal sabiduría era producto del Espíritu Santo.
Las cosas de Jesús siempre son condenadas, pero muy pocos las someten a estudios, para verificar si lo que decía Jesús era una revelación de Dios o no.
Recordemos a aquel guardia que estaba al pie de la cruz, cuando Jesús muere, y después de haber sentido aquel terremoto y todos los signos, expresa, “Éste, verdaderamente era Hijo de Dios”. Y tantos más que admiraban a Jesús, pero lo hacían en silencio, como es el caso de Nicodemo, que lo fue a visitar de noche, para no ser visto, También Simón de Arimatea, que valiéndose de sus influencias, solicitó le entregaran el Cuerpo de Jesús, pero todos ellos guardaban cierto anonimato.
He estado tratando de validar las enseñanzas de Jesús, en mi vida, pero todavía tengo muchas interrogantes.
El día de Navidad, cuando iba para la Eucaristía, tuve una experiencia terrible para mí. Voy a tratar de explicar de que se trató. Bueno resulta ser como ya les he ido contado, las situaciones que vivo actualmente, y he vivido, con el asunto de la empresa. Una de esas situaciones desagradables las viví, hace exactamente un año y 4 meses, y fue con una persona que conocía, aunque no consideraba que era tan amiga, pero le guardo un respeto. Mi esposa que había vivido algo desagradable con esta persona, y siempre que sale el tema, empieza a cuestionar mi amistad con la misma, a lo cual he tratado, de ser muy prudente. Hasta ese momento me sentía alegre, porque realmente no sentía ningún resentimiento hacia nadie, yo creía que eso era así.
El día de Navidad, cuando estaba estacionando el auto, para entrar a la iglesia, mi esposa iba con mi hermana en otro vehículo y coincidimos a la hora de bajarnos de los autos, pero en ese momento veo venir esta persona de la que les hablo, y en ese momento decidí no bajarme del auto hasta que pasara, para evitarle un disgusto a mi esposa. Pero eso me hizo sentir tan mal, que en toda la Eucaristía me cuestioné, a tal punto que no comulgué. Delante de mí, a la hora de la paz había una persona que no sabía bien quién era, pero a la hora de la paz, que fui a dársela, me ignoró, resulta que era alguien que no aceptaba a mi familia, en otra ocasión como siempre les he dicho, solo el perdón bastaba, pero esto era muy serio, porque me estaba cuestionando en ese momento si era testimonio para mis hermanos o no.
Todo lo explicado es para introducir, como hago siempre, en el objetivo de este escrito.
Los signos y las señales, serán los que acompañarán a los que crean, dice Él Señor. Pero en mi caso, mi familia me rechaza, y muchos hermanos de la iglesia también, pero voy solo a concentrarme en mi familia, la causa de este rechazo es obvio, es debido a mi situación como administrador de la empresa.
Nosotros, mi padre y yo, tenemos 23 años y cuatro meses de trabajar juntos. En ese tiempo hemos vivido tres inundaciones, una en 1992, otra en 1993, y la mayor en 1995, en dichas inundaciones acompañadas de 35 derrumbes, con muertes de una cantidad increíble de arboles, agregado a esto en 1991 nos defalcaron 450 quintales de café por la suma de $54,000.00, había en ese entonces gran depresión del precio del quintal (100 libras) de café. En 1995 aún a pesar de todo lo anterior, tenemos la más alta producción en la historia de la empresa y con un promedio de precio por quintal (listo para tostar), de casi $200.00 dólares. Pensé en aquella ocasión que con tan alta ganancia, mis familiares estarían a gusto, pero sucedió todo lo contrario. La última inundación nos infectó las tierras de una plaga desconocida, causando en los árboles un ennegrecimiento en el corazón del tronco, dando como resultado, la muerte súbita del mismo.
Cuando nos defalcan los $54,000.00, empecé una oración muy fuerte para que nos pagaran ese dinero. Un día me llama el gerente de esta empresa y me dice, que les diera el número de la cuenta del banco, para depositarnos el dinero. Recuerdo como que fuera ayer que me arrodillé en mi casa, y di gracias a mi Dios por su fidelidad. Al cabo de un tiempo descubrí que todo era una mentira de ese hombre.
La toma de decisión en cuanto a la venta de dicho embarque, fue algo muy duro. Les había dicho hacía un año atrás (directiva), cuando tomé posesión de mi cargo, que no creía en la buena administración de una sola persona, sino que la administración perfecta, estaba en el concurso de buenas ideas, y la participación de todos en ellas. Pero esas palabras se convirtieron en el lastre más grande que he vivido. Mis palabras las dije con mucha convicción, pero eso funciona cuando no hay nadie que quiera protagonismo, sino que se busque el bien común. Así que empezó una lucha de poderes, quién mandaba más. Otra expresión, a la hora de esa reunión, el día de mi oficial nombramiento, fue la siguiente: les dije que la buena comunicación y el objetivo en común, evitaban la incertidumbre, otra desilusión.
El asunto es que cuando empezó la lucha de poderes, se nos presentaron tres opciones y escogimos la más atractiva, y todos estuvieron de acuerdo, pero fue la peor, ya que por buscar la ganancia, que es el objetivo de toda empresa, como dice el refrán popular, el remedio salió peor que la enfermedad. Me sentí tan mal, por todo esto.
Entonces resultó que un día se me acerca un hombre del pueblo y me dice, que ellos eran unos sicarios y que nos arreglaban ese problema, a las buenas o a las malas. A lo cual le contesté, soy cristiano y no quiero hacer un pacto con Satanás, porque eso es lo que pasa cuando el hombre se quiere tomar la justicia en sus manos.
Después de esto tuve que dar la cara como responsable administrativo, todos los que estuvieron de acuerdo con la venta me dejaron solo. Pero la asamblea de los socios concluyó, en los negocios se gana y se pierde. Eso no fue un consuelo para mí, así que como yo no tenía el dinero para pagar eso, le pedía al Señor nos ayudara, entonces 4 años después viene una súper producción, yo vi la mano del Señor, pero mis familiares solo vieron un golpe de suerte. Qué triste.
Esa buena producción, me llevó a tratar de negociar lo mejor posible el producto. Entonces un día el representante en Panamá de un cliente comprador de café extranjero, me llama para que le vendiéramos dos contenedores o más de café, a un precio de $190.00 el quintal (100 libras), le dije que me diera unas dos horas para consultarlo con mi padre y él me dijo que estaba bien, entonces le consulté a mi padre y los dos concluimos que era una buena venta. Pero antes de darle la respuesta quise consultar la Bolsa de Nueva York y me encuentro con la sorpresa de que el café en menos de 30 minutos había bajado como $40.00 por quintal, o sea quedábamos en $150.00 el quintal, eso representaba $15,873.12, menos por contenedor, eso me preocupó, ya que si vendemos en alza, nunca nos dicen gracias, pero si vendemos en baja, llegan las críticas.
Decidí gracias a la presión hacer un viaje a un país vecino y reunirme con un amigo que era catador en jefe en la oficina que movía toda la exportación de ese país, ellos exportaban en ese entonces 3, 000,000 de sacos de 60 kilos, Panamá solo producía en ese entonces unos 227,000 sacos de 60 kilos, siendo el país con más baja producción en la región, eso es debido a las pocas extensiones de terrenos disponibles para producir. Las zonas altas productivas, se dividen en, horticultura, lechería, flores, café, etc.
Al entrevistarme con mi amigo, me dice con gran confianza, no te preocupes, el café va a volver a subir de precio y me da la sorpresa de que llegará a $200.00 el quintal. Efectivamente en 3 semanas subió y eso representó un incremento en ventas de casi $60,000.00; efectivamente no recibimos ninguna palmadita en la espalda que expresara complacencia. Como estas vivencias tengo infinidades, pero casi todas llevan una descalificación.
En mi vida siempre ha habido una fuerza que tiene como objetivo, matar mi fe. Pero no se ha podido salir con la suya.
Las ventas se mantuvieron bastante estables, pero al llegar al año 2000, empezaron los tiempos de las vacas flacas. Hoy meditaba en ello y pensaba, el faraón en su sueño, Él Señor le muestra algo que ninguno de sus adivinos pudo descifrar, entonces apareció José y da su interpretación y habla de siete años de abundancia, y siete de escases, y sucede todo los que ustedes ya saben. Entonces meditaba que en el 2007, yo le expresé a la junta directiva de la empresa, dada tantas adversidades, les nombro algunas, precios bajos, producción en baja, perdida de un mercado, después de haber sido acreditados por ellos mismos como proveedores excelentes. Siempre he sido muy positivo, gracias a mi fe. Pero en ese momento todo lo veía mal. Entonces fuimos a la reunión de accionistas con casi un 85% de los votos a favor de la venta, no sé qué pasó, pero todos votaron ¡no! a la venta, después de haberme preparado tanto, orando, comprendí que era el Señor quién no quería la venta. Entonces les dije, bueno ahora que hacemos, porque esto nos deja un gran problema, entonces mi padre se levanta y se aproxima y me da la mano diciéndome: “Vamos para adelante”, a tal situación, no pude aguantar mis lágrimas.
Esos fueron los primeros 7 años, pero los siguientes 7 años, la cosa ha sido peor, no voy a caer en detalles, porque en muchas de mis reflexiones anteriores las he contado.
Así que en el 2014 cumplimos 14 años en los que ningún socio ha recibido un centavo de dividendos.
Quizás ustedes piensen, que mi relato es muy materialista, pero no es así, ya que en ese intermedio, quién recibía todas las presiones era yo, por eso he crecido en mi vida de fe.
Por eso mi reflexión hoy 26 de diciembre de 2013, día donde la iglesia conmemora la muerte en la carne, pero la vida en el espíritu de San Esteban el protomártir, dice la lectura que una vez que les impusieron las manos los apóstoles a él y a seis más para atender a las viudas, él salió con tal poder (prodigios y señales), he hizo frente a todos los que se le oponían, buscaron testigos falsos, pero no podían enfrentar tal sabiduría. Ese era el Poder del Espíritu Santo, del que había hablado Jesús.
Entonces me empecé a cuestionar, desde ayer 25 de diciembre, fecha del nacimiento del Señor. Que frutos he dado Señor, si mi familia no me soporta, y muchos hermanos tampoco. Tal cuestionamiento no es por soberbia, sino que responde a la revisión del proceder que debe hacerse, todo seguidor de Cristo, para evitar proyectarse a sí mismo.
La paz de la que hablaba el evangelio del 25, al decir “Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres que ama el Señor”. La paz está en el corazón, es manifestación de Su Amor, pero para muchos de los que me rodean, soy no grato, algunos me dirán, siéntete gozoso porque peor han tratado a muchos en la antigüedad no seas arrogante, les tengo una respuesta, he buscado el Reino de Dios y su justicia desde hace mucho, no espero un pago por ello, pero si espero añadiduras, porque si mi Señor me trajo a esta tierra y a este trabajo, como José, es para ser una bendición en el. En su efecto seguimos sobreviviendo, por esto digo que no soy realmente libre como querría.
Ayer al sentir esto me invadió una tristeza, y le decía al Señor, te he buscado con todas mis fuerzas, con toda mi mente, con todo mi corazón, por mi madre que lo hecho, además me has dado la paz, el mayor signo de Tu Presencia, pero no soy por el momento una bendición para mi familia. Además sin ser arrogante le dije, tengo paz en mi corazón, pero que hago con ella, sino puedo transmitirla a mis semejantes.
He optado por llegar un día al Cielo y sigo firme aunque no entienda nada.
En mi oración no pido misericordia, ya que Dios es Misericordia Pura, no le pido que me escuche, porque Él no es sordo, en su efecto me digo, algo debe haber en mí.
Aún a pesar de todo esto no puedo ver a un Dios, que se complazca con el sufrimiento. Sus discípulos eran testigos de los prodigios y señales, por eso cuando escucho que los sacerdotes son sus discípulos, y los obispos tienen la plenitud del sacerdocio, sin el deseo de juzgar, ¿porqué dejamos de ver tales manifestaciones?, muchos tienen una respuesta para esto y dicen, es que Dios tiene un propósito con esa enfermedad, es posible que sí, pero veo más bien que Dios quiere escribir líneas rectas, pero nosotros nos empeñamos en escribirlas torcidas.
Esta es la conclusión que me deja este Adviento y Navidad, todavía no soy como mis hermanos los apóstoles, y qué decir de mi Señor, eso no me causa ninguna satisfacción. Que hacer, debo seguir firme, y esperar en que un día pueda dar la gloria a Dios con mi vida y acciones, se que el lograrlo es solo gracias a Su Gracia.
Quiero concluir con un mensaje a un hermano(a) que un día me expresó su disgusto con mis escritos, ya que pensó erróneamente que mi vida era color de rosa, creo que eso es así para quién no tiene como objetivo en su vida la santidad, porque la vida cristiana, no debe ser un sufrimiento, debe ser un gozo, el sufrimiento debe ser el pecar, si vivimos en el pecado entonces sí que vamos a sufrir y sin medida, miren a Jesús en la cruz, esa es la paga del pecado, El murió por eso, pero el que tiene a Dios en su corazón aunque sufra tribulaciones, todo lo puede en Cristo que lo fortalece.
Todos los comentarios expresados, son el caminar de un hombre que quiere dar la gloria a quién Gloria merece, la Santísima Trinidad a la que le pido: Oh Santísima Trinidad, que buscas siempre al hombre y a la mujer, Tu los Creaste como sello de Tu Amor, danos la gracia de ver en cada vicisitud en este mundo, una oportunidad de testificar Tu auxilio, Ternura, Amor; que a este hombre le han querido quitar en 30 años y no ha habido fuerza de la carne, del mundo ni del demonio que haya podido vencer. Gracias, Gracias, Gracias.
Digo con gran convicción: “he corrido bien mi carrera, he mantenido la fe y quiero seguir así, aunque esto me cueste la vida”
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
El Señor les premie con el fruto de Su Amor, la Paz del corazón
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