VIDA DE AMOR Y FE

Mi nombre completo es Eduardo Augusto Taylor Henríquez, nací en la ciudad de Boquete, provincia de Chiriquí en la república de Panamá, un 4 de junio de 1961. A los 22 años tuve mi experiencia de fe en el centro de retiros espirituales, El Tepeyac, en Granada Nicaragua, en tiempos del régimen sandinista de liberación nacional por sus siglas (FSLN), régimen socialista, yo era en ese entonces un joven estudiante en San José , capital de Costa Rica, y fuí a Nicaragua de paseo, este fue el inicio de una vida de fe que voy a ir narrando, esto ocurrió en 1983 y hoy en día marzo de 2011, estoy firme en mi fe, gracias a la Gracia de Dios valga la redundancia, y puedo decir con convicción, he corrido bien mi carrera he mantenido la fe, solo y gracias a mi mirada en la Santísima Trinidad a la cual doy la gloria y el honor en mi relato.







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miércoles, 22 de enero de 2014

LA CREACIÓN ENTERA ESTÁ ESPECTANTE, DE LA MANIFESTACION DE LOS HIJOS DE DIOS

El día 18 de enero de 2014,  fui testigo una vez más de las necesidades que tenemos los hombres y mujeres en este mundo.  ¿Necesidad de qué? de ser escuchados,  comprendidos, esto lo reafirma el evangelio de Marcos en el lectura del día,  cuando el Señor llama a Leví (Mateo),  y come con él y un gran grupo de personas,   denominados en los tiempos de Jesús como pecadores y gente de mal vivir.   Leví era considerado un traidor  y ladrón,  ya que como judío,   cobraba impuestos para Roma.  Entonces empiezan a cuestionar a los discípulos de Jesús sobre esto,  Jesús conociendo sus pensamientos les dice: “no son los sanos los que necesitan ser sanados,  sino los enfermos,  no he venido a llamar a justos sino a pecadores”.

Las miles de dificultades en esta vida,  llevan al hombre a ser egocéntrico o sea a sentirse el centro de su vida y de lo que le rodea.   Una vez escuché la reflexión de un hombre,  me refiero a Facundo Cabral (le asesinaran por equivocación en Guatemala),  decir cuando le preguntaron,  sobre la felicidad o el descontento de los individuos,   el respondió,  el ser humano no llega a alcanzar la paz,  porque cree merecerse más de lo que tienen.  Esa es una respuesta muy realista.   Pero cuando  sometemos este pensar a nuestro Dios y a su Amor, la cosa toma otro matiz. 

Gracias a Jesús nosotros hemos sido (los que le acogemos),  llamados hijos de Dios.  El ser hijos de Dios por la gracia,   es una utopía para muchos.   Lo digo por lo siguiente,   si en la iglesia o en cualquier otro sitio,  te dicen que eres un santo,  tu reacción y la mía es inmediata,  ¡no!,  yo soy un pecador,  e inmediatamente empezamos a negar el Poder del Espíritu Santo.  ¿Qué o quién nos ha hecho pensar,  que la santidad nos la ganamos o es un mérito personal? No hay nada más falso que eso,   la santidad es una consecuencia,   ¿de qué? de haber reconocido a Jesús como mi Señor y haber renunciado a mi voluntad,  el resultado o la consecuencia de esto es,   el vivir en la Voluntad de Dios,  esa es la Santidad de Santidades.

En este tiempo en la liturgia,    la primera y segunda semana del tiempo ordinario,  estamos estudiando el libro de 1 Samuel,  y vemos el proceder de Israel,  al exigirle al profeta tener un rey,  porque el pueblo como le dijo El Señor a Samuel,   no te rechaza a ti,  sino a Mi como Rey,  El Señor le dice dales el rey que te piden.  Qué triste el pensar que nosotros cambiemos el Reinado de Dios por el nuestro,  esa misma historia o reacción,  la vivimos hoy día.   Cuando el hombre no niega a Dios con su palabra,  pero lo hace con su actitud,  o sea toma el control de su vida,   su destino,  sino reflexiona es el destierro o la esclavitud.

Siempre he sido muy cauteloso a la hora de tomar decisiones que puedan afectar mi vida.  Para evitar desviaciones,  la oración,  lectura diaria de la liturgia,   reflexiones,  homilías,   catecismo,  lecturas testimoniales,  son el apoyo para la contemplación de las maravillas del Señor.  

El jueves pasado,  día de la adoración eucarística y a la vez jueves sacerdotal,   por una intuición hice algo que muy pocas veces  hago entre semana,   me refiero a la captura de los datos de las latas de café (ese término lata corresponde a una medida cúbica de 27.5 centímetros de alto,  ancho y largo o sea un cuadrado de esa dimensión),  cosechadas por los trabajadores.   Hice el reporte,   pero el sábado en la mañana el muchacho encargado de supervisar esa medición,  se percata de que un número se había alterado,  me refiero a un 1,  que lo habían alterado a un 4,   pero dicha alteración se había hecho después de mi captura de los datos,  así que mi captura era correcta.  Eso me llevó a sentir un gozo inmenso,  ya que El Espíritu Santo,  me había guiado para prevenirme del fraude.   Hermanos así trabaja El Señor,  en las cosas sencillas,   pero no se equivoquen,  en las grandes también.  

Siento con esto,   que Dios está más pendiente de nuestros asuntos de lo que imaginamos.   Pero la soberbia,   y la capacidad que sentimos al ver que somos inteligentes,  capaces y casi autosuficientes,   nos alejan de esa sensibilidad.    Dios le dijo a Pablo,  “Mi Poder se perfecciona en la debilidad”,  esto es tan importante para nuestra relación con el Señor,   pero en su lugar creemos que Dios nos ha capacitado,  para ayudarlo en su obra,   Dios no necesita la ayuda de nosotros,  ni necesita capacitar a nadie.   Lo que Él si quiere es que cambiemos nuestra voluntad por la de Él, ¿dónde está el kit del asunto?,  en la frase que le dijo a San Pablo “Bástate mi Gracia,  Mi Poder se perfecciona en la debilidad”.  Cuando él descubre la profundidad de esa frase,   declarará después,  “cuando soy débil soy fuerte,  porque Cristo es mi fortaleza”,   cuando un cristiano descubre eso como lo hizo San Pablo,   no hay dificultad que pueda tambalear nuestra convicción,  ¿por qué no?,  gracias a los pilares de nuestra cristiandad,  fe,  esperanza y la caridad o el amor.   La fe te lleva a la esperanza,   pero la más perfecta de todas es el amor.  Dice la escritura que la fe entra por el oír,  pero oír la Palabra de Dios,   pero el oír a veces es vacío,  muchos dicen que la palabra debe ser escuchar,  ya que escuchar  es más profundo.  Cuando tú escuchas las maravillas de Su Palabra,  nace la esperanza,   las dos juntas,  deben llevarte al paso definitivo,  el amor,   es en el amor donde se cumplen todas las promesas.

Por eso muchas veces pedimos,  pedimos y pedimos,  pero no sentimos que recibimos.  Esto nos lleva a frases incoherentes como,  por favor escúchame Señor,  o ten misericordia de mí.  El hombre o mujer que se sienten amados porque ya han pasado por la preparación de la fe,  que los ha llevado a la esperanza,  sabemos que nuestra oración es escuchada,   no tenemos que pedir por favor,  porque quién se siente amado,  sabe que ese amor no es producto de ningún mérito,  sino que,  esa es la Naturaleza de nuestro Dios.  Entonces nuestras peticiones son conforme a Su Voluntad.

Dijo el apóstol,  no recibimos,  porque pedimos mal,  bueno hermano y hermana que lees estas vivencias,  la clave para pedir bien está en practicar y seguir este esquema,  fe,  esperanza y el amor.

Esa es la manifestación  que la creación entera está en expectación,  la clave está en vivir las virtudes teologales,  que nacen en un corazón  débil en su composición,  pero esa debilidad aparente,   nos llevará a la dependencia total,  a Su Providencia.  Cuando esto sea una realidad en nuestras vidas,  no habrá nada imposible,   un ejemplo verás,  de lo que les comparto es la Vida de Jesús,  para Él no hubo imposible.   Los límites de Dios,  tristemente los ponemos nosotros,   que poder tan grande tiene nuestro libre albedrío,  poder frenar la magnificencia de Dios.   Entonces como puedes dejarte engañar por Satanás cuando pone en tu mente que no eres nadie,  ni vales nada.   Mira Dios  respeta tu libertad y lo hace porque te dotó de capacidad para decidir,  y eres libre,    si Dios  que es lo Sublime,  no puede interferir,  ¿cómo te dejas esclavizar por el pecado?,   eres libre.

Satanás no le conviene que tu y yo descubramos esto,  porque cuando lo hagamos,   su derrota se hace evidente,  recuerda Satanás fue vencido ya,   porque la deuda fue pagada y él es el príncipe del pecado,  su poder es sobre algo ya vencido,  no sobre nosotros.   

Permítete el gozo de llegar a ser un verdadero hijo de Dios,   hermano de Jesús,   por la Gracia del Padre,  en el Poder del Espíritu Santo.

¡NO SE DEJEN ESCLAVIZAR!

Dios les premie con el fruto de Su Amor,  la Paz del corazón.  

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