VIDA DE AMOR Y FE

Mi nombre completo es Eduardo Augusto Taylor Henríquez, nací en la ciudad de Boquete, provincia de Chiriquí en la república de Panamá, un 4 de junio de 1961. A los 22 años tuve mi experiencia de fe en el centro de retiros espirituales, El Tepeyac, en Granada Nicaragua, en tiempos del régimen sandinista de liberación nacional por sus siglas (FSLN), régimen socialista, yo era en ese entonces un joven estudiante en San José , capital de Costa Rica, y fuí a Nicaragua de paseo, este fue el inicio de una vida de fe que voy a ir narrando, esto ocurrió en 1983 y hoy en día marzo de 2011, estoy firme en mi fe, gracias a la Gracia de Dios valga la redundancia, y puedo decir con convicción, he corrido bien mi carrera he mantenido la fe, solo y gracias a mi mirada en la Santísima Trinidad a la cual doy la gloria y el honor en mi relato.







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domingo, 2 de febrero de 2014

NUESTRA VERDADERA CRUZ NO SON LOS PROBLEMAS HABITUALES

Cuando un hombre o una mujer va descubriendo que su vida en este mundo convulsionado por el relativismo y otros males ocasionados por nuestras malas decisiones,  le cambia su estatus de hijos por el de esclavos del pecado,  por consiguiente vulnerables a las fuerzas oscuras,  que ya han sido condenadas y derrotadas por el Señor Jesucristo en la Cruz del Calvario.

Sigue repitiéndose la misma historia,  siempre buscando a quién culpar por nuestra situación.   Somos inconformes y esto nos lleva a sentir inconscientemente que todos deben de seguir lo que nosotros proponemos.  Esto sucede a todos los niveles y ambientes en que nos desenvolvemos.  

He querido tocar este tema,  ya que he sido víctima de mi deseo incontrolable,  que me lleva a querer complacer a las personas que están en mi entorno, ya que no soy partidario del enfrentamiento,  gracias a la oración y reflexión,  buscando la unidad y el compañerismo.    Sin embargo las reacciones son contrarias a lo que busco,  en su efecto he visto mucha hostilidad en mi entorno.   Voy a citar varios ejemplos.

En mi casa,  en mi trabajo,  en la iglesia y el ambiente en que me desenvuelvo:

En casa,  considero que es el verdadero escenario en la vida de un cristiano,  ahí no se puede andar con hipocresías,  o se acepta o se rechaza,  así que ahí,  me he podido afinar en mi vida de fe,  en el perdón,   reconciliación y sobre todo en el amor,  punto clave en la convivencia del hogar.  

Soy un hombre con una carga bastante fuerte  sobre mis hombros,  el Señor ha permitido llevar el control de una empresa familiar,  claro está he tenido muchos aliados,   pero cuando la motivación no es el amor, y en su efecto sale a relucir el protagonismo,  empiezan los males a querer entorpecer la labor buscada.  Es por esto que el perdón ha sido mi as en la manga,  en ocasiones tengo que retirarme a un lugar solitario a gritar,   producto de la frustración y después de sacar de mi interior todo lo indigesto,  empieza el momento de la oración de perdón.  Lo mismo sucede con mi esposa,  e hijos,   soy testigo desde hace 19 años del poder del perdón en un hogar,  gestor primordial,  la oración,  reflexión,  contemplación y la lectura asidua de la liturgia diaria que nos propone nuestra iglesia.

En el trabajo sucede igual,   no sé qué hubiera pasado,   si no fuera por mi confianza,  más en el Poder de Dios que en el de mis fuerzas. 

En la iglesia,  suceden las cosas un poco diferente,  las mismas son la consecuencia de lo que arrojan las dos anteriores,  ya que en la iglesia la convivencia es más limitada por obvias razones,  pasamos la mayoría del tiempo que estoy despierto;  en el trabajo,   tengo una ventaja en esto,   ya que vivo en la casa de la empresa y por consiguiente, trabajo ahí.  En mi hogar sucede un poco diferente,  mis hijos llegan cansados del colegio y mi esposa  que los lleva,  llega cansada por manejar casi todo el día.

Soy un testigo en estos años del Poder de Dios en mi casa y demás.  Pero vivo en un habiente muy hostil.

Este 31 de enero recordaba la vida de San Juan Bosco,  un santo que me ha acompañado y ha sido de mucho consuelo en mi vida de fe.  Ese mismo día tuve la oportunidad de recorrer la finca de la empresa donde vivo y al salir de allí,  con un estado de ánimo muy deteriorado.  Resulta como les he contado que el agro está pasando por un momento muy difícil y desde hace 14 años en nuestro caso no les repartimos un centavo de dividendo a sus socios,  y el grado de deterioro de las fincas es alto.   Esto me ha llevado a reflexionar sobre mi labor como hijo de Dios,  que debe ser instrumento de bendición,   como lo han sido y lo son,   los seguidores de Cristo en su entorno.   En mi caso soy detestado por el 50% de los socios,  el otro 50% sigue un poco de cerca mis pasos,   pero son muy pocos los que han podido descubrir la crisis que hemos pasado y buscan un culpable sin hacer las debidas indagaciones.   Lo que me ha mantenido es mi fe y esperanza en ese Dios que todo lo puede y lo quiere;  gracias a la vivencia de Su Amor.  Pero a veces siento que ese Amor me lastima y me siento mal por ello,  ya que El Dios que nos presentó Jesús y que Él mismo declarara,  quién me ha visto a Mi ha visto Al Padre,  lo he sentido en mi corazón,  gracias a las paz que me embarga,  y esa Paz,  no se puede alcanzar sino es a través de Su Gracia.

Por todo esto que les he expresado en los 60 temas que he compartido de mi diario,   les tengo que decir lo siguiente,  seguir a Cristo,  es el camino más agradable y reconfortante,  muchos me dirán que estoy equivocado,   pero les voy a demostrar que lo que digo es una realidad.   Cuando tu sufres y tienes el consuelo del Cielo,   empieza a suceder un fenómeno muy adictivo,  no es que seas masoquista ni nada por el estilo,   pero te sucede que cuando sufres y nuestro Señor te lleva en Sus Brazos,   empiezas a sentirte mejor cuando estás en tribulaciones o bajo fuego.  

Te doy un ejemplo,  la vida de sor Faustina Kowalska y muchas otras almas de fe comprobada por nuestra iglesia,  con el honor de los altares.    Cuenta ella misma en su diario,  que un día El Señor le sana de todas sus dolencias,   pero ella,  le pide Al Señor que le devuelva las mismas,  porque cuando sufre se siente más cerca de Él.   Este fenómeno ya lo entiendo desde mi propia experiencia.   En medio de las dificultades y cuando le busco en el Santísimo,  Comunión,  oración,  confesión,   lectura de la biblia,  empieza a fluir tal paz que esto se torna adictivo.   Qué lindo es ser consolado por El Señor,  por ello Jesús dijo:”Mi yugo es fácil y mi carga ligera”,  además “Aprendan de Mí que Soy Manso y humilde de corazón y hallaran paz para sus almas”,  quienes  se dejan consolar,   han experimentado su gozo en la paz del corazón.

En este paso,  hay que tener cuidado (claro no voy a contradecir con esto lo que han vivido mis hermanos),   pero me refiero a los que hemos leído sus escritos,   pero no hemos experimentado lo que ellos narran.   En su lugar empezamos a creer que la vida de un cristiano es sufrir,  sufrir y sufrir,  si esto fuera así,  nos  hablara de un Dios vengativo que se complace en el sufrimiento.  El caso de Jesús fue distinto,  Él vino a pagar nuestra deuda,  y la pagó y venció al último enemigo,  la muerte,   ya no es necesario pagar nada más.   Con esto no quiero ni pretendo desvirtuar lo que dijo Jesús,  “quién no lleve su cruz y me siga no es digno de Mí”.   Pero si hay que aclarar y meditar en lo que quiso decir Jesús con esto.  Primero que todo hay que estar claro en la Cruz de Jesús,  o el motivo de su condenación,  no digo Su muerte,  porque nadie lo mató,  El se entregó que no es lo mismo y no debe interpretarse así. 

Entonces partiendo de la premisa de que Él se entregó,  entonces cual fue Su Cruz,  primero nuestro pecado,  pero de ese pecado ya somos libres (por los menos los que le hemos permitido que Su Sangre lave nuestras culpas),   Pero la real prueba de Jesús fue y  lo dijo Él mismo,   al declarar “Vine a los Mío y los Mío no me recibieron”.   En otra ocasión cuando los maestro de la ley le dijeran que eran hijos de Abraham,  Jesús les dice: “si fueran hijos de Abraham me hubieran reconocido,  ya que él mismo Abraham ya hablaba de Mí,  ya que Soy antes que él”,  a esta expresión los maestros se burlan de Él diciéndole,   tienes poca edad y vienes a decirnos que conocías a Abraham.  Hermanos no hay cruz más dolorosa para Jesús que el desprecio y la soledad,  y ese desprecio fue a Su Amor,  que Él mismo declarara,  he venido a decirles lo que he visto hacer a Mi Padre,  así que quién daba testimonio de Él,  era El Padre y Sus Obras que no eran más que la manifestación del Poder de Dios,  que es El Espíritu Santo.

Por eso he dicho que Su Amor,  me lastima,   pero sé que no es Él quién lo quiera así,   tiene que haber otro factor involucrado.   Pero tampoco es el demonio,  ya que el demonio no es adversario para nuestro Dios,    para mí sí,   pero cuando no estoy en gracia,  ya que Satanás tiene poder pero sobre el pecado.    Por eso San Juan Crisóstomo dijera,   que quién ora es imposible que peque,  él tuvo que vivir esa realidad,   por ello lo afirma.

Mi quebradero de cabeza,   radica en lo siguiente,   si mi vida está en manos de Dios,  porque he renunciado a mi voluntad,  por la Suya,  entonces que obstaculiza los frutos de mis desvelos de 14 años.

Sigo orando y escuchando a hombre y mujeres de oración,  contemplación,  reflexión,  de sacramentos asiduos y lecturas de la palabra de Dios revelada en la biblia,   para que me ayuden a discernir en mi vida de fe.

Ser cristiano es una gran responsabilidad,  porque si no somos como Cristo,  ofendemos Su Nombre.   Ni la santidad,  ni los logros,  ni el testimonio de vida,  son créditos del hombre o la mujer,   si esto se da es por Gracia y por el Poder de Dios.  Nosotros solo le decimos en libertad,  a ejemplo de nuestra Madre María,  he aquí los esclavos del Señor,  hágase en mi según Tu Palabra,  que es lo mismo que decir Tu Voluntad.

Todos estos pasos los he hecho,   pero todavía no he visto lo que he creído,   hay muchos signos,  paz,  amor,  fe,  esperanza,   pero todavía me falta algo,  que no he llegado a comprender todavía.   Pero ni ahí puedo esforzarme,  ya que la iluminación viene de Él.  Tampoco me he resignado,  porque los hijos de Dios,   gracias a nuestro hermano Jesús hemos recibido el grado de hijos,  y eso es más profundo de lo que nos imaginamos.

Solo me resta decirles a las personas que quizás lean estas confesiones de un hombre que ha creído en las promesas de Jesús.  Si te encuentras en una situación similar a la mía,  donde no vez la salida,  te han dicho que te vas a morir de cáncer,   o cualquier otra enfermedad,  estás viviendo alguna dificultad que ya pareciera que no tiene solución,   te digo,  ora,  ora,  ora y abandónate en las Manos Amorosas de Jesús de Nazaret,   a mí me mantiene la gracia del salmo  131(130),  ¡Espera,  Israel,  en el Señor,   desde ahora y por siempre!

Dios les premie con el fruto de Su Amor,  la Paz del corazón.

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