En esta ocasión, voy a compartir las reflexiones que me han ilustrado en estos días después del último escrito.
En la lectura del sábado 8 de marzo, tomada de Lucas 5:17-22, que fue el llamado de Leví o Mateo, El Señor declara, “no he venido a llamar a justos sino a pecadores”.
En las lecturas del primer domingo después del miércoles de cenizas, se refleja la necesidad del hombre en sentir su vulnerabilidad. Dichas lecturas terminan con el evangelio de Mateo 4:1-11, donde Jesús es conducido al desierto por El Espíritu Santo. Ya en otros escritos les he compartido, que significa el desierto en mi vida. El desierto es un lugar donde no hay nada, se carece de todo lo necesario para nuestro bienestar, ese lugar o esa posición como sea tu caso o el mío, es el ambiente indicado para abandonarse en los brazos del Padre. Nosotros creemos cuando llegan las dificultades, llámense enfermedades, problemas financieros, de convivencia, en fin de cualquier tribulación que exista en tu vida. Que son pruebas que nos manda El Señor para nuestro bien o en consecuencia a malas actitudes nuestras. Y esto está muy apartado de la verdadera causa de esos hechos.
En mi vida, puedo decirlo con firme convicción, soy un hombre libre, porque he entregado el control de mi vida Al Señor. Solo espero que no me malinterpreten. Sigo siendo un hombre muy volátil, sobre todo cuando en mi casa mi esposa e hijos, justifican un acto realizado por alguno de ellos, y empieza a culpar a los demás, como una justificación a esa agresión. Nunca he pretendido que mi familia sea perfecta, porque si no soy perfecto aunque me esfuerce en serlo, ¿cómo puedo exigir a otro que lo sea? Cada vez que pierdo los estribos como se dice en el argot popular, me siento muy mal por ello, pero es ahí donde la experiencia de mi hermano San Pablo, me ilustra, en aquel pasaje donde casi al borde de la desesperación, le dice al Señor, que ha orado tres veces para que se aparte de él, ese aguijón en la carne, a lo que El Señor le dice, “bástate mi Gracia que mi Poder se perfecciona en la debilidad”, entonces después de comprender el significado de esa revelación, él declarará después, cuando soy débil soy fuerte, porque Cristo es mi fortaleza. Hermanos, ese es el “kit” del asunto.
Cuando ocurren situaciones difíciles como enfermedades, y todo tipo de problemas, no creas que Dios te está probando, Dios no tiene que probar a nadie y además una prueba de Dios o un castigo, porque así es como lo ven algunos cuando les ocurren las situaciones difíciles, no lo podría soportar nadie. ¿Por qué lo digo? Porque si Dios te castiga por algo, es porque ya estás juzgado y Su Misericordia ya ha agotado todos los recursos, aunque sea infinita, porque no es por Él que ha llegado la cosa a ese punto, sino por nuestra voluntad. Cuando Dios castiga, es porque se ha escogido La Justicia Divina, antes que la Misericordia Divina, ya se lo dijera El Señor a sor Faustina Kowalska, solo hay algo más grande que Mi justicia y es Mi Misericordia. Entonces si esto es así, no hay nada que no pueda ser vencido por su Misericordia, si se lo permitimos.
Hay solo una cosa que no gozará de Su Misericordia, esas son las blasfemias contra el Espíritu Santo. Esa son las que llevan al hombre al infierno, donde ya no hay vuelta atrás.
Voy a referirme a ellas. Dice el catecismo de la iglesia Católica, (¿y por qué lo cito?, porque el catecismo de la iglesia Católica es el discernimiento que ha dado El Padre y El Hijo a través del Espíritu Santo a su iglesia) que el incumplir los mandamientos de la ley de Dios, nos lleva a cometer pecado mortal, uno solo que se incumpla. Yo diría que es muy difícil incumplir un solo mandamiento, porque si por ejemplo alguien roba algo, ha faltado al séptimo mandamiento de la ley de Dios, pero si analizamos bien el asunto, sin someterlo a la misericordia, si robaste, fue porque no amabas a Dios sobre todas las cosas, probablemente, eras un bautizado en la iglesia Católica, sobre todo en mi país que los católicos somos mayoría, así que es posible que juraste el Nombre de Dios en vano también, ya que eras un bautizado, y como sacerdote, profeta y rey, no llevaste el nombre de cristiano en alto. También serás reo de muerte, porque no santificabas las fiestas, además también te aseguro que si tenías padre o madre, te habrían dicho, hijo o hija no hagas eso o aquello, y también recaiga el pecado de no honrar a tu padre y a tu madre. Y si nos vamos a lo que Jesús nos dijo que nos resumió los mandamientos a dos, o sea que si no amas a Dios con todo tu corazón, mente, fuerzas y todo tu ser, y no amas a tu hermano como a ti mismo, estarás condenado para la eternidad, así que resumiendo el que roba, lo hace porque no tiene a Dios en su corazón y mucho menos ama a su hermano, o sea has violado la Ley de Dios en su totalidad. También es una realidad que todo esto no haya sido responsabilidad solamente tuya, ya que siempre he dicho, que el mundo está como está, no por los paganos que han vivido una vida como si Dios no existiera, sin negarlo públicamente quizás, sino de los que si practicamos y vamos a misa diariamente y comulgamos, porque nos confesamos con regularidad, después de haber hecho oración diaria, rezamos el rosario, la liturgia de las horas, hacemos el viacrucis diariamente también, y hacemos muchas oraciones más, pero no somos como Jesús.
Entonces todo aquello que me lleve a la condenación eterna es un pecado contra el Espíritu Santo.
Hermanos la frase de Jesús “no he venido a llamar a justos sino a pecadores” toma una relevancia total en el hecho de que lo que nosotros catalogamos como pruebas, si llevan un objetivo, el hacernos reflexionar y ver, que nosotros solos no podemos vivir. Hemos sido creados por El Amor de Dios y vivimos gracias a Él, por ende no podemos vivir fuera de Él.
Todo lo que niegue El Amor, nos llevará a la condenación eterna. Hoy lunes 10 de marzo de 2014, en la lectura del evangelio Mateo 25:31-46, se explica con mucha profundidad, con Palabras del mismo Jesús. Quienes son las ovejas y quienes los cabritos. Hermano no creas que esa comparación sea porque Dios no ama sus creaturas como lo son los cabritos. Esta es una comparación, ya que lo que sucede es que los cabritos no dependen de nadie, ellos son auto sostenibles, el que ha tenido cabras sabe que las cabras comen de todo, se suben hasta a los tejados, son muy oportunistas, no necesitan de pastores, ellas buscan por si solas su sustento. Pero las ovejas no, las ovejas necesitan de un pastor, no pueden buscar su sustento, son muy vulnerables casi a todo, su única defensa es el pastor, por eso a la voz del pastor todas vienen, aunque estuvieran pastando con muchas otras ovejas de diferentes pastores, ellas responden solo a la voz de su pastor. Podríamos decir que su única defensa está en sus oídos, de ello depende su sobrevivencia. Por algo la fe entra por el oír, entonces las enseñanzas de Jesús empiezan a resultarnos reveladoras. Es por esto que Jesús nos hace esa comparación. Hermanos sino seguimos al Pastor, pereceremos.
Dios te regale el mayor fruto de Su Amor, la paz del corazón.
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