Quiero
compartir y llegar al tema número 80,
reflexionando sobre los acontecimientos cotidianos, pero no quiero aburrirlos relatando lo ya
contado, pero es hora de que revise
mucho de lo que he traído a estas líneas y poder medir los resultados obtenidos
hasta este momento.
Quiero
empezar analizando mi grado de fe,
fundamental en este caminar.
Siempre he sido un hombre soñador,
esto creo que lo he heredado de mi padre terrenal, porque mi madre es un poco más rescatada en
sus sueños o por lo menos no los da a conocer muy fácilmente.
Mi
vida siempre ha estado rodeada por lo menos desde el sábado 20 de agosto de
1983, que fue el día donde por la
imposición de manos recibí la fuerza del Espíritu Santo, Fuerza esta que ha creado todo lo existente,
a la Voz de Dios de Hágase.
Cuando
tuve esta experiencia, empezó un
caminar creyendo en un Dios, llamado de
muchas maneras en el antiguo testamento,
Yo Soy, El Señor de los
Ejércitos, Adonai, Shaddai,
Elohim, Yahvé. Pero gracias al
rescate de Jesús, podemos llamarle ahora
Padre.
Todo
lo descrito significa que Dios ha estado presente en todo momento en la vida
del hombre, todo nos indica que es el
hombre el que ha estado lejos de Dios,
esta conclusión no es producto de un impulso de erudición, sino más bien validados por los innumerables
relatos de la Vida, Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Que al presentarnos a Dios, lo hizo desde el punto de vista de un Testigo
Verás de las maravillas que perdimos el día de nuestra obstinada decisión en el
Paraíso de dejarnos guiar por nuestra voluntad.
Al
recibir esta manifestación plena a través del bautismo en El Espíritu
Santo, también se me mostró un Dios
infinitamente Poderoso, Un Dios que
resucita muertos, tanto espirituales
como físicos, sana toda enfermedad, dolencia y padecimientos productos del
pecado. Este fue el mensaje central de
Jesús, sin embargo Él también habló de
la condición de la que tenían que gozar sus seguidores, al decirnos “el que no tome su cruz cada
día, no es digno de Mí”. Entonces, como Jesús siempre habló en parábolas y aunque
a sus discípulos les habló claro, como
era costumbre en Él y es la realidad de Dios desde que les previno a Adán y a
Eva no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal.
Gracias
a las experiencias vividas, quiero abordar
el tema de la cruz que ya he tocado en otro tema, pero creo importante a la hora de revisar mi
vida en la fe. ¿Cuál es la cruz a la
que se refirió Jesús?, para entender el
verdadero sentido o la verdadera cruz,
es bueno reflexionar sobre la Pasión y Muerte de nuestro Señor, que nos presentan la Cruz que llevó el
Maestro. Primero Jesús es aprendido
porque era una piedra en el camino de corrupción de los maestros de la
ley, o sea atentaba contra el poder
religioso, porque no era como ellos, que ponían cargas tan pesadas a los feligreses
y ellos no las cargaban ni con el dedo más pequeño de su mano. Además de dar muchas señales de la veracidad
de Su Palabra, como dice la escritura
con sus señales nos daba a conocer que El Padre le acreditaba, como lo dice textualmente la escritura con
prodigios y señales.
Como
dije en el tema pasado es tan difícil creerle a Dios, pareciera una herejía el manifestarlo, pero solo basta seguir las lecturas de estos
últimos días, sobre todo la de los domingos
II y III de Pascua, cuando Jesús se les
presenta a sus discípulos y aún así hay algunos que no le han visto, pero que tampoco creen. Si para ellos que anduvieron con el Maestro
les costó tanto creer, imagínense a
nosotros. Bueno nosotros tenemos muchos
más testigos de su resurrección, o sea
tenemos más de 1950 años de testimonios,
pero todavía seguimos dudando.
Ese
es el motivo de mi revisión. ¿Creo
realmente? o estoy lleno de dudas.
El
Señor dijo “Busca primero el Reino de
Dios y su justicia, y todo lo demás vendrá
por añadidura”. Será acaso
que nosotros buscamos el Reino de Dios,
o quizás es Dios quién busca al hombre en todo momento, pero este último por la cantidad de ruidos
que le rodean, que han afectado su
corazón, no escuchamos claramente la voz
del Señor. Quiero profundizar en los
ruidos que rodean al hombre, en primer
lugar vivimos en un mundo que no conoce a Dios,
así que ahí no encontraremos aliados,
en segundo lugar, los que decimos conocer a Dios, muchas veces pareciera que no es así, porque actuamos diferentes a Jesús, él si
realmente actuó como deben actuar los hijos de Dios. Y por último el demonio que no se cansa de
tratar, en hacerle creer al hombre que
está solo.
Jesús
siempre fue solidario y motivador,
siempre su palabra fue ¡ánimo!, “tus
pecados quedan perdonados”, “que te
suceda como has creído”. Pero no fue
tierno con los que le buscaban pidiendo ayuda solamente, lo comprobamos con la viuda de Naim cuando
resucitó a su hijo, con el paralítico de
la piscina de Bethesda o Probática, con
Lázaro, Jesús fue cuestionado por las
hermanas de este al decirle que si Él hubiera estado ahí su hermano no hubiera
muerto, porque ellas le habían enviado
un mensaje a Jesús diciéndole que Lázaro estaba enfermo, nunca se imaginaron que lo que estaba escrito
era que Jesús le resucitaría, para la
Gloria del Padre; con la suegra de
Pedro, o sea, cada paso de Jesús era en la Voluntad de
Dios, eso nos debe decir mucho.
Otro
punto de la frase que reflexiono es la
justicia a la que se refiere Jesús, ¿Qué
es para Dios justicia?, esta frase la
encontramos en el antiguo testamento,
cuando Dios declara que a Abraham se le tomó su fe como justicia, así que podemos muy bien relacionar la fe con
la justicia, que sería lo mismo que
decir, es justo creerle a Dios. Entonces que sería creerle a Dios, bueno Jesús nos dijo a través de la pregunta
de Felipe, de “muéstranos al Padre”, a la que Jesús responde, quién me ha visto a Mí ha visto al
Padre, o sea que todo lo que Jesús nos
mostró y nos dijo, es una descripción de
la manera de actuar y como en realidad es El Padre, manifestado en el actuar de Jesús en los
evangelios.
Entonces
por último tenemos la frase “y todo lo demás vendrá por añadidura”. Cuáles son las añadiduras a las que se
refiere Jesús, Él con su vida nos las
comunicó. En Jesús estaba la plenitud
en la que deben vivir los hijos de Dios.
Después de estas reflexiones sobre la vida de Jesús, puedo decir que la Cruz de Jesús o el motivo
de Su Pasión, fue lo que le dijeron los
sumos sacerdotes, cuando le preguntaron
o lo conjuraron por el nombre del Dios Altísimo a que les dijera si Él era hijo de Dios, a lo que Jesús contesta ustedes lo han
dicho. Ese fue el verdadero motivo de
su condenación, la blasfemia de decirse
hijo de Dios.
Resumiendo, puedo concluir que el mayor pecado según la
sentencia que le dieron a Jesús, fue
decir que era hijo de Dios. Entonces
hermanos nuestra lucha debe ir encaminada a cada día sentirnos hijos de
Dios, por ello Jesús entregó Su
Vida, para que nosotros alcanzáramos la
misericordia requerida que nos llevará a nuestra condición inicial en el Paraíso, para lograrlo, tenemos la oración, reflexión y contemplación de las promesas y
Palabras de Jesús.
Mi
pregunta desde hace mucho tiempo,
realmente me siento hijo de Dios,
la respuesta no debe ser tan a la ligera, por 31 años 8 meses y 2 días he buscado esa
respuesta y todavía siento que no he llegado en todos los aspectos a sentirme
con ese derecho. ¿Porqué? Hermano o
hermana, porque los hijos de Dios no
viven con miedo, y el miedo no se ha ido
en su totalidad, porque los hijos de
Dios, son como nuestro hermano Mayor
Jesús, ya que si la frase de Pablo es
una realidad en nuestra vida y es Cristo
quién vive en mí, Su Palabra sería firme
y entonces seríamos como Él fue, esa no
es una presunción, es una consecuencia o
un fruto como lo veamos mejor.
Es
por todo esto, que sigo esperando y
confiando en que un día seré como la Voluntad de Dios quiere que sea, libre, por la Sangre de Jesús, sano y robustecido por la presencia del
Espíritu Santo.
Dios
les muestre el fruto de Su Amor, la paz
del corazón.
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