Siempre
que comparto con ustedes las vivencias en la vida de fe, que no es más que el camino a la patria
celestial, o quizás como lo dijo nuestro
Señor Jesucristo, la entrada en el Reino
de Dios, desde aquí en esta tierra impía. Lo hago basado en la validación de las
experiencias de los santos a través de sus biografías o escritos, claro está todos ellos extraídos de los
evangelios y todo el magisterio de la iglesia en sus discernimientos, por ello como dicen en los medio de
comunicación, “los puntos de vista
expresados en ellos son responsabilidad de su autor” no se deben tomar como infalibles en la vida
de fe.
Una
cosa si debe quedar claro, en ellos debe
quedar implícito la presencia de la Santísima Trinidad, con Sus frutos, como dijera la escritura “El Reino de Dios no
es comida ni bebida sino Justicia, Paz y
gozo en el Espíritu Santo (Romanos
14:17) o sea la alegría de vivir.
No
espero que ustedes aprueben o desaprueben los relatos, ya que para este hombre de fe, han sido una respuesta a sus interminables
interrogantes, en este caminar.
Jesús
en Su Vida pública, nos reveló los
secretos del Reino de Dios, Su
testimonio es verás, pero, sigue el ser humano queriendo desvirtuar Sus
Palabras. Algo que me llevó a una
reflexión fue lo que dijera un sacerdote sobre el conocimiento de la verdadera
Voluntad de Dios, el presbítero expresó
que el concepto de Dios que hemos heredado de generación en generación, en un 85% está equivocado. Tal aseveración es muy temeraria, pero me dejó una gran inquietud. Desde ese momento han pasado unas 4 semanas o
quizás más, en las cuales he ido validando esa aseveración, y he llegado a la conclusión, sobre todo en mi caminar, no observando a los demás, como siempre es el objetivo de muchos. Ese 85% se ha quedado corto, creo que debe andar por el 95 al 99 por
ciento en muchos casos. Lo digo, por los frutos que damos en nuestra vida de
fe.
En
estos últimos 7 años en mi caminar, he
sido testigo de muchas de las frases de Jesús,
por ello cada vez que tengo que tomar una decisión en mi vida tengo que
ir primero a la oración y por ella a la Palabra de Dios, y lo que ha dicho la iglesia al
respecto, cuando digo la iglesia, me refiero a todas sus enseñanzas recopiladas
e implícitas en la vida de los santos y
por ende a su magisterio.
Pero
estas enseñanzas son distorsionadas muchas veces por el relativismo que no es
algo nuevo, Jesús siempre estuvo en ese
frente de batalla. Porque los judíos de
la época tenían una idea de Dios y del futuro Mesías muy distorsionada, lo vemos en la hostilidad con que le trataron
los custodios de ese legado. Si Él
decía A, las autoridades de la época
decían B o C, inclusive después de Su Ascensión
a Los Cielos y después de Pentecostés cuando los apóstoles salen impulsados por
la Fuerza del Espíritu Santo, las
autoridades quieren lograr acallar dicha fuerza, prohibiéndoles que hablen sobre Jesús a lo
que Gamaliel les previene que los dejen, porque si es de los hombre desaparecerá y
pone dos ejemplos el de Judas el Galileo y un tal Teudas, y aunque ellos se mostraron en acuerdo con
él, llamaron a los apóstoles los azotaron
y les prohibieron seguir hablando de Jesús.
(Hechos 5:37-42). Así
encontraremos infinidades de hostilidades y resistencia a las Palabras de
Jesús.
En
la actualidad, siguen las
hostilidades, pero ahora aunque la
Palabra sigue siendo la misma, encuentra
resistencia desde muchos ángulos, pero
la más peligrosa y la que más daño puede causar es la que se genera en los
mismos que nos decimos cristianos, pero
que tenemos un concepto de Jesús un tanto distorsionado. Dice San Juan 16:1-2, que vendrán tiempos en que los que le den
muerte lo hará creyendo que dan culto a Dios.
En estos tiempos, porque cada
tiempo ha sido determinante para cada generación, aunque las muertes son una realidad, los asesinos no son tanto de armas bélicas
físicas, sino con una más temible que
siempre ha llevado al hombre a la división,
o sea la lengua, con las murmuraciones.
Jesús nos previene de ello al decirnos que tu si sea sí y tu no sea
no, además del que no recoge con Él
desparrama como dijera en el evangelio de ayer primer viernes de mes o sea el 7
de octubre de 2016, (San Lucas 11:23).
Toda
esta introducción, para llegar al tema
central de la reflexión que ha servido de marco para esta última semana en la
vida de fe.
Como
ya les conté mi padre ha tenido hasta este momento en el último mes 3 ingresos al
hospital por una acumulación de sangre en el óvulo izquierdo del cerebro, producto según lo dicen los estudios de un
impacto muy fuerte ocasionado por una agresión verbal, ya les he hablado de ello, pero esto ha querido afectar mi vida de
fe, lo digo porque en muchas ocasiones he querido tomarme la justicia por mis manos.
Esa es una respuesta equivocada a esa hostilidad, debido a que no soy un hombre bélico, pero una fuerza quiere que lo sea, esa
fuerza no tiene poder sobre mí, está
utilizando esas agresiones para salirse con la suya, que es la división, esa es la clave para saber de dónde viene
tal agresión. La raíz del vocablo
diablo, se deriva del griego y significa
división, o sea el que divide. Estos son los espíritus que nos previene
Jesús que debemos evaluar o sea los frutos Mateo 7:15-20
«Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de
ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis.
¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol
bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no
puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo
árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus
frutos los reconoceréis.
Es ahí donde empieza la distorsión de cómo vemos el
actuar de Dios. El concepto que tenemos
de Dios, unos, que es un Dios castigador, o sea el que se le hace, se la paga,
otros que es tan bueno que aunque hagamos lo que queramos siempre
estaremos justificados, otros que el
perdón es de tontos y otros que no hay que esperar en la Voluntad de Dios, porque es muy tardía. Bueno mi experiencia es que todas ellas en
sí, forman parte de un todo
desviado. Pero Dios Perfecto
en todo el sentido de la Palabra, Su
estado de ánimo lo es también, así que no responde a impulsos como
nosotros, por eso muchos creemos que
Dios es a nuestra imagen y no que nosotros debemos ser a la imagen de Él, como fue el verdadero objetivo de nuestra
creación.
Cuando en nuestra vida solo nos la pasamos
encontrando fallas en los demás, hay
que revisarnos, porque quizás estamos
siendo engañados por un espejismo o alguna distorsión tanto óptica como
sentimental (San Mateo 7:5), saca primero
la viga que hay en tu ojo y luego podrás sacar la del hermano.
Hermanos esta es según mi experiencia la
mayoría de los males de la humanidad.
Queremos cambiar el mundo a nuestra imagen o
la imagen que tenemos de lo que es ser cristiano.
Claves para detectar esas distorsione: mi
actitud ante las críticas, punto de
referencia válido, Jesús ante la hostilidad,
eso lo encontramos en todos los evangelios y lo podemos extender a toda
la biblia, así que ahí, hay una actitud de cuidado.
Otra es, como vemos a nuestros enemigos, o detectamos quién en realidad es mi enemigo. Si no puedes ver más allá del ser
humano, ahí hay otra señal de cuidado. (Romanos
3:23), “ya que todos han pecado y están
privados de la Gloria de Dios”
Si vez siempre a tu semejante y pierdes la
mirada en tu proceder, cuidado.
Clave para saber si la actitud tomada, está
de cara a la Voluntad de Dios es, una paz duradera, que no es producto de la imaginación del
hombre, de lo que debe ser la paz, es
algo que revela El Espíritu Santo a los humildes o sea las personas que son
conscientes que somos complementos unos de otros y no competencia.
Hermanos el descubrir la verdadera Voluntad
de Dios para mi vida, que tampoco es que
somos títeres de un Dios que si decimos A,
el dice B, C o D, sino más bien
la incorporación de nuestra voluntad a la Suya,
eso lo explica San Pablo muy bien,
“vivo, pero ya no vivo yo, sino que Cristo que vive en mí (Gálatas 2:20)
Termino hermanos diciendo o declarando, Dios es la única salida y antídoto para
nuestros males, ¿le crees? Entonces síguelo y no te arrepentirás.
Dios les muestre el fruto de Su amor, la paz del corazón
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