Pienso que hoy es un buen día para compartir situaciones en la vida de
fe.
Un día como hoy en 1968 en mi país se gestó una revolución liderada por
el ya fallecido Omar Torrijos Herrera, quién llegara a ser general de
brigada, como le dijera en una ocasión el también fallecido y presidente
en esa ocasión de la república de Costa Rica, José (Pepe) Figueres a Omar
Torrijos, general de espada virgen, ( Siendo este último un ejemplo
de dictadura civil) lo que era lo mismo que decir, general sin
batalla.
Hay muchas formas de dictaduras en la historia de la humanidad,
unas han sido con la fuerza de la represión armada y otras por represiones
civiles. Cual de todas es más letal, yo diría que las
dos son altamente letales. Las armas reprimen y ejecutan sus
sentencias acabando con la vida de sus opositores, otras las
civiles utilizan el desprestigio y la murmuración, pero ya la
muerte no es tan rápida como en las armas, las civiles van
carcomiendo la voluntad del hombre y sacando provecho de la mal llamada por el
mundo libertad o democracia. Pienso que aunque tanto el capitalismo como
el socialismo son letales, en el capitalismo y pongo como ejemplo a
la nación del norte de América, me refiero a los Estados Unidos de América.
En Estados Unidos, se vive una libertad bastante justa,
por lo menos el que la hace y se le comprueba su culpabilidad, tiene que
cumplir su condena.
En países como el nuestro que se llaman entre comillas
libres, aunque hay cierta libertad, el poder en muchos
casos, puede más que las leyes. En los países
totalitarios, bueno la balanza se inclina solo hacia un
lado. Con esto no quiero decir y poner por ejemplo a
ninguno, pero en un capitalismo como Estados Unidos,
por lo menos podemos vivir, teniendo ciertos derechos.
Este tema aunque pareciese fuera de contexto de la vida de fe,
tuve que traerlo a colación porque estoy viviendo situaciones que me llevan a
creer que vivo en un país sin ley, donde cada cual hace lo que más le
conviene. Pareciese que la ley es solo para unos, y aunque
existen los derechos humanos que según las Naciones Unidas son 30,
pareciese que son ignorados por las autoridades encargadas de impartir
justicia.
Por todas esta anomalía vividas, tanto en regímenes
socialistas, capitalistas, y el híbrido que se viven es
muchos países latinoamericanos, como diría Cantinflas no están ni a
favor ni en contra sino todo lo contrario. Parece una
“Cantinflada” la justicia o la mal llamada justicia.
¿Por qué? Se preguntarán ustedes este tema en la vida de fe,
bueno aunque no queramos, todo cristiano practicante, tiene
que orar por sus gobernantes eso lo dicen muy claro las escrituras. (1 Timoteo
2:1-3). Así que es un compromiso de todo cristiano orar por
sus gobernantes.
Otro pasaje que hay que tener muy claro es el de Jesús que nos dice que
no ha venido a traer paz a la tierra sino la guerra (Mateo 10:34-37).
Esto pareciera una contradicción, pero está muy claro que cuando
hay un verdadero compromiso con nuestra conversión o el deseo de seguir las
enseñanzas de Jesús que es el Verbo de Dios o sea la Palabra, vamos a
correr el mismo destino de Jesús, o sea morir pero nosotros tenemos que
morir a nuestra voluntad primero que todo, que representa la carne o la
muerte carnal o como dijera San Pablo la concupiscencia de la carne, o
sea las apetencias de esta.
Este es un tema que venimos estudiando en la Palabra de Dios en los
últimos días en los evangelios. Por ejemplo ayer leíamos la carta
de San Pablo a los Gálatas 4:22-27 y el evangelio de Lucas 11:29-32. Las
dos son muy actuales en la primera lectura San Pablo advierte que Abraham tuvo
dos hijos uno según la carne con la esclava y otro según la promesa con su
esposa y declara que se alegre tu que no tienes dolores de parto, porque
son muchos los de la abandonada o sea son más que los de la casada o la que
tiene marido.
.
Como podemos entender
esta escritura, creo pertinente citar el tema que traté hace unos día atrás, para ser exacto el del 3 de agosto de
2016, con el título de “EL GÉNESIS, GRAN REVELACIÓN DE NUESTRA CAÍDA, ORIGEN DE LA SENTENCIA”. Ahí cite los escritos
de Santa Brígida, pero no sé porque puse uno que no era el que quería
mostrar ahora lo cito y pongo el texto correcto.
Capitulo 26
El Señor respondió:
―Me honráis dignamente por toda la creación. Pero, decidme, ¿por qué me alabáis
por la raza humana, que me ha provocado más indignación que ninguna criatura?
La hice superior a las criaturas menores y por ninguna he sufrido tanta
indignidad como por la humanidad, ni he redimido a ninguna a tan alto precio.
¿Qué criatura, aparte del ser humano, no se conduce por su orden natural? Me
causa más problemas que las demás criaturas. Igual que os creé a vosotros, para
alabarme y glorificarme, hice a Adán para que me honrara. Le di un cuerpo para
que fuera su templo espiritual, y coloqué en él un alma como la de un bello
ángel, porque el alma humana es de virtud y fuerza angélica. En ese templo, Yo,
su Dios y Creador, era el tercer acompañante, para que él disfrutara y se
deleitara en mí. Después le hice un templo similar de su costilla.
Ahora, esposa
mía, para quien hemos ordenado todo esto, puedes preguntar: ¿Cómo hubieran
tenido hijos si no hubieran pecado? Te diré: La sangre del amor hubiera
sembrado su semilla en el cuerpo de la mujer sin ninguna lujuria vergonzosa,
mediante el amor divino, el afecto mutuo y el intercambio sexual, en el que
ambos habrían ardido, uno por el otro, y así la mujer fecundaría. Una vez
concebido el hijo, sin pecado ni placer lujurioso, Yo habría enviado un alma de
mi divinidad dentro de él y ella habría engendrado al hijo y lo habría parido
sin dolor. El niño habría nacido inmediatamente perfecto, como Adán. Pero él
despreció este privilegio al consentir al demonio y codiciar una mayor gloria
de la que yo le hubiera proporcionado.
Tras su acto de
desobediencia, mi ángel vino a ellos y ellos se avergonzaron de su desnudez. En
ese momento, experimentaron la concupiscencia de la carne y sufrieron hambre y
sed. También me perdieron. Antes me tenían, no sentían hambre, ni deseo carnal,
ni vergüenza, y sólo Yo era todo su bien, su placer y perfecto deleite. Cuando
el demonio se alegró por su perdición y caída, me conmoví de ellos con dolor y
no los abandoné sino que les mostré una triple misericordia. Vestí su desnudez,
les di pan de la tierra y, a cambio de la sensualidad que el demonio generó en
ellos tras su acto de desobediencia, infundí almas en su semilla a través de mi
divino poder.
También
convertí todo lo que el demonio les sugirió en algo para su bien. Después les
mostré cómo vivir y cómo hacerse dignos de mí. Les di permiso para tener
relaciones lícitas y lo hubiera hecho antes, pero ellos estaban paralizados de
miedo y temerosos de unirse sexualmente. Igualmente, cuando Abel fue muerto, y
estuvieron condolidos largo tiempo manteniendo abstinencia, fui movido a
compasión y los conforté. Cuando se les hizo saber mi voluntad, comenzaron de
nuevo a tener relaciones y a procrear hijos. Les prometí que Yo, el Creador,
nacería de entre su descendencia.
A medida que
creció la maldad de los hijos de Adán, mostré la justicia a los pecadores y la
misericordia a mis elegidos. Así me complací, los preservé de la perdición y
los crié, porque mantuvieron mis mandamientos y creyeron en mis promesas.
Cuando se acercó el momento de mi misericordia, permití que mis poderosas obras
fueran conocidas a través de Moisés y salvé a mi pueblo, según mi promesa. Los
alimenté con maná y caminé frente a ellos en una columna de nube y fuego. Les
di mi Ley y les revelé mis misterios y el futuro mediante mis profetas.
Después de
esto, Yo, Creador de todas las cosas, elegí para mí a una Virgen nacida de un
padre y una madre. Con ella tomé carne humana y acepté nacer de ella sin coito
ni pecado. Lo mismo que aquellos primeros hijos habrían nacido en el paraíso a
través del misterio del amor divino y del amor y afecto mutuo de sus padres,
sin ninguna lujuria vergonzosa, así mi divinidad adoptó una naturaleza humana
de una Virgen, engendrado sin coito ni daño a su virginidad. Al venir en carne
Yo, verdadero Dios y hombre, cumplí la Ley y todas las escrituras, tal como
antes se había profetizado sobre mí.
Introduje una
nueva Ley, porque la antigua había sido estricta y difícil de cumplir, y no fue
más que un molde de lo que había de hacerse en el futuro. En la vieja Ley había
sido lícito para un hombre el tener varias mujeres, de forma que las
generaciones venideras no se quedaran sin niños o tuvieran que unirse a los
gentiles. En mi nueva Ley se ordena al marido que tan sólo tenga una esposa y
se le prohíbe, durante el tiempo que ella viva, el tener varias mujeres.
Aquellos que se unen sexualmente mediante el amor y temor divino, por el bien
de la procreación, son un templo espiritual donde deseo morar como tercer
compañero.
Sin embargo, la
gente de estos tiempos se une en matrimonio por siete razones. Primero, por la
belleza facial; segundo por la riqueza; tercero, por el placer grosero y gozo
indecente que experimenta en el coito; cuarto, por las festividades y
glotonería descontrolada; quinto, por que aflora el orgullo en el vestir, en el
comer, en las distracciones y en otras vanidades; sexto, para tener retoños,
pero no para Dios ni para las buenas obras sino para el enriquecimiento y el
honor; séptimo, se une por la lujuria y el lujurioso apetito de las bestias.
Estas personas se unen ante la puerta de mi Iglesia con acuerdo y armonía, pero
sus sentimientos y pensamientos internos son completamente opuestos a mí.
En lugar de mi
voluntad, prefieren su propia voluntad, que se inclina por complacer al mundo.
Si todos sus pensamientos se dirigiesen a mí, y si confiaran su voluntad en mis
manos y se casaran en temor divino, entonces les daría mi aprobación y Yo sería
un tercer compañero con ellos. Pero ahora, pese a que Yo debería de estar a su
cabeza, no consiguen mi aprobación porque tienen más lujuria que amor por mí en
su corazón. Suben al altar y allí oyen que deberían ser un solo corazón y una
sola mente, pero mi corazón se aparta de ellos porque ellos no poseen el calor
de mi corazón y no conocen el sabor de mi cuerpo.
Ellos buscan un calor
perecedero y una carne que será roída por los gusanos. Así, estas personas se
unen en matrimonio sin el lazo y unión de Dios Padre, sin el amor del Hijo y
sin el consuelo del Espíritu Santo. Cuando la pareja llega a la cama, mi Espíritu
les abandona, al tiempo que se les acerca el espíritu de la impureza, porque
tan sólo se unen en la lujuria y no argumentan ni piensan en nada más. Pero aún
mi misericordia puede estar con ellos, si se convierten, porque Yo amorosamente
coloco un alma viviente, creada por mi poder, en su semilla. A veces, permito
que los malos padres tengan buenos hijos, pero es más frecuente que nazcan
malos hijos de los malos padres, pues estos hijos imitan la iniquidad de sus
padres tanto como pueden, y les imitarían aún más si mi paciencia se lo
permitiera. Una pareja así nunca verá mi rostro, a menos que se arrepientan,
porque no hay pecado tan grave que no pueda ser limpiado por la penitencia.
Hablaré ahora del
matrimonio espiritual, del que es apropiado que contraiga Dios con un cuerpo
casto y un alma casta. En él hay siete beneficios, que son los opuestos de los
males mencionados arriba. En él no hay deseo de belleza de formas o hermosura
corporal ni de vistas placenteras, sino tan solo de la vista y el amor de Dios.
Tampoco hay –en segundo lugar—ningún deseo de poseer nada ni por encima ni más
allá de lo necesario que se requiere para vivir sin exceso. Tercero, los
esposos evitan las conversaciones frívolas y ociosas. Cuarto, no les preocupa
el reunirse con amigos o parientes sino que Yo soy lo único que ellos aman y
desean.
Quinto, mantienen una
humildad interior en su conciencia y también externamente en su forma de
vestir. Sexto, nunca tienen voluntad alguna de conducirse por la lujuria.
Séptimo, engendran hijos e hijas para Dios, por medio de su buen comportamiento
y buen ejemplo, y mediante la prédica de palabras espirituales. Así, al
preservar su fe intacta, se unen ante la puerta de mi Iglesia, donde me dan su
aprobación y Yo les doy la mía. Suben a mi altar y disfrutan del deleite
espiritual de mi cuerpo y de mi sangre. Deleitándose en ello, desean ser un
corazón, un cuerpo y una voluntad y Yo, verdadero Dios y hombre, poderoso sobre
el Cielo y la tierra, seré su tercer compañero y llenaré su corazón.
Aquellas parejas
mundanas dejan que su apetito por el matrimonio se base en la lujuria de las
bestias, ¡y peor que las bestias! Estos esposos espirituales fundamentan su
unión en el amor y temor de Dios, y no desean complacer a nadie más que a mí.
El espíritu del mal llena a los primeros y les incita al deleite carnal, donde
no hay nada más que podredumbre apestosa. Los últimos se llenan de mi Espíritu
y se inflaman con el fuego de mi Espíritu que nunca les fallará. Yo soy un Dios
en tres personas. Yo soy una sustancia con el Padre y el Espíritu Santo.
Así como es imposible
para el Padre estar separado del Hijo, y para el Espíritu Santo estar separado
de ambos, así como es imposible que el calor esté separado del fuego, igual de
imposible es para estos esposos espirituales estar separados de mí. Yo estoy
con ellos como su tercer compañero. Mi cuerpo fue herido una vez y murió en la
pasión, pero nunca más será herido ni morirá. De igual forma, aquellos que se
incorporen a mí a través de una fe recta y una voluntad perfecta, nunca morirán
a mí. Donde quiera que estén, se sienten o caminen, estaré con ellos como su
tercer compañero‖.
Palabras de la Madre
a la esposa sobre cómo hay tres cosas en una danza, sobre cómo esta danza
simboliza al mundo y sobre el sufrimiento de la Madre en la muerte de Cristo.
Fin del capítulo 26
El inicio de este escrito lo hice desde una perspectiva de recuerdo del
11 de octubre de 1968 en mi país Panamá. Y lo llevé al ámbito de la
democracia y el totalitarismo, porque es ahí donde está según mi
punto de vista la raíz de los males de la humanidad entera, o sea pelear
siempre por el poder y el dominio, y pienso que ese fue el objetivo de
todas las enseñanzas de Jesús, llevarnos al conocimiento de las cosas del
Cielo, para tener el parámetro exacto y la diferencia entre el Cielo y la
tierra, pero los hombre muchas veces hemos interpretado las cosas
desde la mente y no desde el corazón. Entonces hay que
dejarse guiar por el Espíritu de Dios, que nos llevará a la muerte total
de la carne y los puntos de vista del ser humano que su corazón no está en el
cielo, sino en las cosas de los hombres, como lo dijera Jesús
a Pedro, piensas como hombre, pero lo hizo más fuerte,
apártate de mi Satanás, porque piensas como los hombre y no como Dios.
El socialismo y el capitalismo en sí son producto de ese alejamiento que llega a desvirtuar el verdadero objetivo de Dios para el ser humano, el ser o el llegar a ser uno con su Creador. Todo empieza cuando fuimos engendrados, si desde ahí Dios es erradicado, entonces desde ahí, empezamos a poner nuestras miradas, en el dominio de los demás y entonces el servicio o el entregarse por amor o hacerlo todo por amor empieza a ser un signo de debilidad, y esa fue la caída de Luzbel, al creer que Dios era débil porque amaba.
La meta de todo hombre y mujer de fe, es ser un día como lo planeó
Dios, a Su imagen y semejanza. Lo que es lo mismo que vivir
unido a Su Corazón y ser un día según su plan de salvación.
Dios les muestre el fruto de Su Amor, la paz del corazón.
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