VIDA DE AMOR Y FE

Mi nombre completo es Eduardo Augusto Taylor Henríquez, nací en la ciudad de Boquete, provincia de Chiriquí en la república de Panamá, un 4 de junio de 1961. A los 22 años tuve mi experiencia de fe en el centro de retiros espirituales, El Tepeyac, en Granada Nicaragua, en tiempos del régimen sandinista de liberación nacional por sus siglas (FSLN), régimen socialista, yo era en ese entonces un joven estudiante en San José , capital de Costa Rica, y fuí a Nicaragua de paseo, este fue el inicio de una vida de fe que voy a ir narrando, esto ocurrió en 1983 y hoy en día marzo de 2011, estoy firme en mi fe, gracias a la Gracia de Dios valga la redundancia, y puedo decir con convicción, he corrido bien mi carrera he mantenido la fe, solo y gracias a mi mirada en la Santísima Trinidad a la cual doy la gloria y el honor en mi relato.







----EL ORDEN DE LA NARRACIÓN ES ASCENDENTE O SEA LA PRIMERA QUE APARECE ES LA ÚLTIMA ESCRITA. SE PUEDE SEGUIR EN EL ARCHIVO DEL BLOG, PERO AQUÍ LA PRIMERA QUE APARECE ES LA PRIMERA ESCRITA, ESTO ES IMPORTANTE PARA SEGUIR LA SECUENCIA---





SI DESEAS DEJAR UN COMENTARIO------DA DOBLE "CLIC" EN EL TÍTULO Y TE APARECERÁ EL ESCRITO, AL FINAL PUEDES DEJAR TU COMENTARIO----------- LA OTRA OPCIÓN ES, EN LA PARTE DE ABAJO DEL TÍTULO DEL TEMA HAY UN CINTILLO QUE DICE COMENTARIOS--------------------POSICIONATE SOBRE LA PALABRA COMENTARIOS Y DA UN "CLIC"----- Y PODRÁS DEJAR TU COMENTARIO-----



martes, 18 de octubre de 2016

LOS SIGNOS DE UNA VIDA ENTREGADA EN LAS MANOS DE DIOS

Otro día en busca del camino correcto hacia la patria celestial,   el cual necesita de una constante revisión de nuestro proceder a la luz de los Sacramentos,   lecturas de la biblia,   pero sobre todo desde una vida de oración,  ya que ella nos garantiza que el Espíritu Santo sea el verdadero guía y no nuestras concupiscentes inclinaciones.

Todos los temas que he compartido con ustedes,  han salido de las vivencias que me han llevado a validar inmensidad de pasajes de las escrituras,   pero he podido descubrir en este tiempo que son unos 33 años y dos meses,  los cuales cumplo el 20 de octubre,   que muchas cosas no solo hay que conocerlas,  sino poseerlas y para ello no hay una fórmula escrita.   Es por ello que entre más vives,  más sed y hambre de la Voluntad de Dios se apodera de todo tu ser.

Una de esas necesidades vitales es el llegar un día a vivir en la plenitud de Su Voluntad.  Que fácil decirlo,  pero que difícil dejar actuar a Dios o lo que sería la correcta interpretación de Su Voluntad,  la incorporación de ella en la totalidad de mis actos.    Cada vez que contemplo a la Virgen María,  comprendo la real actitud de una creatura ante su Creador.

A veces he visto a la Virgen como un ser inalcanzable,  debido a que ser dominado por alguien no es muy agradable,  debido a la premisa que nos planteó Jesús,  he venido para darles vida y vida en abundancia.   Todos hemos experimentado el efecto de esa vida en nuestro proceder,  cuando salimos a conquistar el mundo,  ya sea en los estudios,  matrimonio o algún otro sueño que te ha invadido desde niño,   bueno esa es la vida a la que me refiero.   Dijo el Señor a mi hermana Luisa Piccarreta   que en la voluntad está la vida.  Es ahí donde quería llegar y es el motivo de mi reflexión.   Si la voluntad es vida,  es por ello que Adán y Eva al recibir de parte de la serpiente la insinuación a tomar el control en sus voluntades,  esto pareció muy agradable y dulce al paladar en un sentido muy profundo.

Es ahí donde empezamos a confundir nuestro verdadero sentido en esta viña del Señor.    Estamos claros que el hombre no nació para ser esclavo,   sino para reinar sobre todo lo creado,   pero un juego de palabras dadas con mucha astucia,   lo llevaron a creer que él es dueño de su destino,  ahí empezó el problema,  dejamos de ser parte de un Todo y quisimos ser ese todo,  pero de una manera inapropiada,   ya que eso estaba fuera del objetivo de nuestra creación.   Sin embargo en el Todo de Dios si reinaremos,   pero sacando a Dios de ese todo, moriremos,  entendemos por morir la condenación eterna.  Como fuimos seducidos con malicia y sobre todo de quién vino esa seducción,  ya que quién ha perdido todo tiene el conocimiento de lo que perdió,   pero como su pecado fue contra El Espíritu Santo y viniendo de un ser celestial que desde el punto espiritual era superior a nosotros,   la condena era irrefutable.   No así el caso del hombre,   ya que este aunque pecó,  su pecado fue en la carne,   por eso la sentencia de que morirás,   pero en esa carne,   el espíritu tenía otra oportunidad,   ya que no fue un pecado espiritual como el de Luzbel y sus secuaces.  Por eso fue un pecado contra el Espíritu Santo,  ya que todo lo que es de Dios o vive bajo Su Poderío es por la Fuerza del Espíritu Santo no hay otra forma.

Entonces desde ahí,  empezó una lucha carne contra espíritu,   siendo el espíritu más fuerte lo dijera Jesús,   pero hay una debilidad palpable, la carne.   Entonces la única forma de vencer esa carne,  es imitando todas las enseñanzas de Jesús,   que vino a enseñarnos o a guiarnos para que podamos ser libres,   pero hasta ahí llega la Misericordia de Dios,  en mostrarnos,  pero depende de nosotros,  primero que todo creerle,   pero la muerte en la carne se tiene que dar.   Entonces seguimos siendo engañados por ella,  porque ella sola es esclavizada,   ya que como lo dijo Jesús,  el espíritu está dispuesto pero la carne es débil,   nuestra debilidad es la carne,  pero la carne sola,   o apartada de Dios,  que es lo mismo.    Porque la carne siempre estará sujeta,   ya sea a Dios que nos brinda la mejor alternativa,  o al pecado que es comandado por Satanás que está muerto,   ya que es un espíritu condenado y lo condenado es muerte eterna.  Por eso es necesario morir a la carne,  pero eso no lo entendemos muy bien los cristianos.   Pensamos que el morir es cuando desaparezcamos de la faz de este mundo y nos lleven este cuerpo mortal al panteón.   Bueno esa muerte se dará,    pero no solo de esa forma,  hay una muerte más dolorosa que esta,   ya que esta puede ser temporal,   porque tenemos una promesa de Jesús quién muera en Él,  vivirá.   Pero hay una muerte necesaria para poder alcanzar la vida y no es la muerte física,  ya que si fuera así,  o sea el único requisito el morir,  entonces Jesús no hubiese venido a decirnos lo que nos dijo.   Hay un misterio implícito en el nacer de nuevo,  que llevó a Nicodemo un doctor de la ley y custodio de las enseñanzas de la fe en Israel,    a una descalificación por parte de Jesús al querer explicarle lo de la muerte y la necesidad de nacer de nuevo,   por eso le dijo tú un maestro de Israel no sabes lo que significa nacer de nuevo.

Todos de una manera u otra somos Nicodemo,  quizás no somos maestros de Israel,   pero no entendemos lo de morir y volver a nacer,  o lo limitamos solo a nuestra ausencia de este mundo.

He estado en muchos funerales y en mucho de ellos se habla de que el difunto se ha ido a la casa del Padre,   me he preguntado  si eso es así,  todos nos salvaremos,  solo basta estar bautizado,  hacer una oración sobre mis restos y para la patria celestial.   Eso no es tan así,   Dios es Misericordia,   pero sin santidad nadie verá a Dios,   entonces la pregunta,  ¿qué es la santidad?  Otro quebradero de cabeza para la humanidad.     Todo radica en el morir a la carne y nacer del agua y del espíritu,  ya que la carne impide al espíritu del hombre volver a nacer,  por eso Jesús lo dijo.

Entonces este es el motivo de mi reflexión,  y cada día surge esta pregunta ¿He muerto realmente y he vuelto a nacer?  Es ahí donde la respuesta empieza a cobrar fuerza,   gracias a los frutos que experimentamos en nuestras vidas.  Unos de ellos la paz,  la alegría.

Hay paz en tu corazón,    ¿puedes ver a tus enemigos a los ojos y no sentir deseo de matarlos o de maltratarlos?    Entonces hay alegría en tu corazón y el Reino de Dios está en tu corazón.

Entonces vivamos como hijos,  hermanos,  amigos del Resucitado  Jesucristo de Nazaret,  El Rey de reyes y Señor de señores.

Dios te muestre el fruto de Su Amor,  la paz y alegría del corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario