Estimados
hermanos que han leído mis memorias, dándole
un calificativo rimbombante. Siempre les he comentado que escribo, porque he sentido la inspiración, nunca me he sentido escritor ni me ha gustado la escritura. Pero si soy un cristiano y estoy validando en
mi vida el quinto evangelio, que no es
anexar nada a la biblia, sino más bien
hacer vida y hablar desde la perspectiva de testigo, de lo
que he visto y he oído.
Estoy
a un día de cumplir dos meses de no escribir mis vivencias. Han pasado muchas cosas y cada vez veo más la
miseria del hombre que no ha conocido el auxilio de Dios.
Voy
a empezar en mi vida en el hogar con mi esposa y mis dos hijos, ellos son una comunidad que siempre se apoyan
y aunque yo sea su padre y ellos me amen,
estamos divididos, son tres
contra uno, lo digo de esta forma un
poco fea, pero tiene más de testimonio
que de anti testimonio, ¿por qué lo
digo?, por lo siguiente, ellos han vivido en carne propia mis
angustias y en muchas ocasiones he sentido que mi Dios me ha abandonado, pero lo mío es momentáneo, pero ellos han creído que Dios se ha olvidado
de su esposo o padre. Es por ello que
cuando hay una diferencia de opiniones ellos están unidos, mi esposa es como una mamá leona que defiende
a sus cachorros hasta con la vida, y en
ocasiones he sentido que no tengo voz ni voto.
En
estos últimos días hemos tenido muchas diferencias, en la última, las cosas se pusieron muy difíciles, y en el ardor de la discusión, empecé a sentir que hablaba muy fuerte, pero en mi corazón había paz, es algo que he experimentado desde hace mucho
tiempo, pero no hay que ser crédulo sino
más bien probar los espíritus, es por
ello que soy cauto, pero como dijo El
Señor, por sus frutos los
conoceréis, y todo ha dejado el fruto
de la reconciliación y un mayor acercamiento en mi hogar.
Qué
hermoso es sentir el auxilio del Espíritu Santo de Dios.
Cambiando
un poco de tema, soy catequista en mi
parroquia y en un colegio católico. En
estos últimos meses, me he estado
cuestionando mi rol como tal, debido a
que como la catequesis es para adolescentes,
ellos están tan llenos de energía y mucho vigor, además muchos de sus padres no le acompañan
en el camino de la fe, y la promesa que
hicieran a la hora del sacramento del Bautismo,
como que se les ha olvidado, y ahora
quieren tomar la decisión por sus hijos,
el derecho que les brinda el Señor de la madurez cristiana, no la pueden tomar sus padres por ellos, además sin un compromiso con la santidad, toda gracia se perderá. Soy catequista, no soy maestro, ni profesor, doy la catequesis desde el punto de vista de
un testigo y el objetivo de la misma es guiarlos por el camino de la
santidad, pero sin humildad y
compromiso no hay santidad.
Hace
unos días hubo un encuentro nacional de la juventud con la vocación del santo
bajo el cual está cobijada la escuela donde doy catequesis. Como trabajo y esto empezaba un viernes, no podía asistir todos los días, así
que le dije a los coordinadores, que
podía ir el sábado después de medio día que salía del trabajo.
Bueno
esa era mi intención. Días antes unos
jóvenes se acercaron a mí para preguntarme,
ya que se había coordinado que todos se quedaran ese fin de semana en el
colegio y que dormirían ahí, pidiéndome
el permiso para poder salir el sábado en
la noche, para ir a una fiesta de quince años de una
amiga de ellos, muchos de ellos eran caballeros de honor en
dicho evento, a mí no me pareció nada
descabellado, pero como no tengo esa
autoridad, se los refería a la
coordinadora de la catequesis, la cual
me consultó y los dos estuvimos de acuerdo en que se podía dar el permiso. Pero a dos días del retiro pasaron las
normas que regirían en el encuentro, y
una de ellas era que los que entraban el viernes, no podían salir hasta el domingo, esto desencadenó un gran caos. Unos no fueron al encuentro, otros se
retiraron en la noche del sábado con el aval de sus padres, otros se escaparon. Esto dio como resultado la expulsión de los
mismos de la catequesis.
El
viernes antes de empezar el encuentro,
yo iba preparado con mis bongoes y un pujador que es un tambor típico panameño, para ayudar en el coro con la percusión, pero en el transcurso del día, empecé a sentir algo que me quitó el deseo de
asistir al encuentro. En la coordinación
del evento, nos habían invitado a
participar, pero ya todas las
comisiones estaban asignadas y como yo
tengo muchas actividades, me quedé como
reserva en caso de necesitar apoyo, pero
mi fuerte es la música y la experiencia de vida, pero ellos ya tenían todo eso
coordinado, así que sentí que no tenía
cabida en el encuentro y decidí no ir al mismo.
En su efecto monté guardia en la oración por el éxito del mismo.
En
la primera catequesis después del encuentro,
hice una evaluación de la experiencia de los jóvenes, y las conclusiones a que llegué, fueron que no vieron ni detectaron el amor de
Dios que se derramó en el mismo.
Todo
esto me llevó a evaluar mi papel en la catequesis. La catequesis, no es un montón de normas ni
conocimiento, aunque el saberlos es
importante, pero el conocimiento sin
descubrir que necesitamos a Dios en nuestra vida y le entreguemos el control de
la misma, no sirve para nada.
La
catequesis de Confirmación es el Pentecostés del creyente. Como no he detectado el deseo de llegar a la
santidad de ninguno de los catequizados,
esto me llevó a plantearme la siguiente pregunta, ¿estaré ayudándolos o no?, ¿por qué? la pregunta, porque Él mismo Jesús nos dijo, es mejor ser ciego, porque no tendríamos pecado, pero como vemos y no actuamos como tal, se nos pedirá cuenta por ello. Hermanos creer sin poseer no sirve de
nada, de que me sirve a mí saber que soy
hijo de Dios, sino vivo como tal, de nada.
En
la parábola de los talentos lo vemos muy bien,
al que guardó el único talento,
porque sabía que su señor era muy exigente y por miedo lo enterró. Pero el que se le había dado 5, y ganó otros
5, el amo mandó que le quitaran al que tenía 1 y no había ganado nada y se lo
dieran al que tenía 10. Entonces Jesús
añade, al que tiene se le dará aún
más, pero al que tiene poco o nada se le
quitará y se le dará al que tenga más.
Esto
pareciera injusto, pero Dios nunca es
injusto, ya que Él es el Señor de la
Justicia y la Misericordia.
Es
por esto que siento mucha compasión por estos muchachos, que aunque se les diga y se les
insista, en cada catequesis de que son
hijos de Dios y por ende gozar de esa dignidad
de hijos. Pero si estamos y no
nos dejamos cautivar por Su Amor, un día se nos pedirá cuenta y en ese entonces
será el llanto y el rechinar de dientes.
Ya lo dijo Jesús: hay de tí Corazín,
hay de tí Betzaida, porque si en
Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que en ti, se hubieran convertido, además como el pueblo de Nínive a la
advertencia de Jonás se convierte, y
añade también Sodoma y Gomorra serán tratadas con menor rigor que las ciudades
que no se convirtieron al paso del Maestro de Nazaret.
Hermanos, esto es muy serio, si estudias mucho la biblia
y no posees las 8,000 promesas y vives las 30,000 bendiciones que hay en ella, seremos como ese pobre hombre que guardó el
talento y luego se le arrebató.
Si
bien es cierto, les hablo del Señor a mi
esposa e hijos y a esos jóvenes de Confirmación. Pero si no le abren el corazón a Jesús, el día que tengamos que comparecer ante Él, que en algún momento llegará, será un momento muy triste, por eso mi compromiso con mi Señor, orar por ellos y advertirles, pero si su vigor no les permite reconocer que
no pueden vivir sin Dios, es mejor que sean fríos, porque ya sabemos lo que pasa con los tibios.
El
demonio aunque poco poder tiene ante una conversión del corazón, sí tiene mucho poder sobre los que lo ignoran, ya que esos viven atados por la ley y por la
ley nadie se salvará, pero los que han
descubierto que sin Dios no pueden vivir,
estos han aceptado la redención y han lavado sus vestiduras con la
Sangre del Cordero de Dios y se han sometido a la Ley del Amor que no esclaviza
sino más bien nos da libertad. Para
esos no hay condenación alguna.
Dios
les premie con el fruto de Su Amor, la
paz del corazón
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